sábado, 21 de febrero de 2009

Uso político de los datos macroeconómicos

Algunos comentarios aparecidos en los medios de comunicación tras la publicación por parte del INE de los datos oficiales del PIB de 2008, muestran como unos datos sobre la evolución de la economía española, supuestamente estadísticos pero calculados de forma rigurosa siguiendo una metodología definida hace algunos años, pueden ser interpretados de forma no sólo diferente sino totalmente contradictoria.

Creo que es importante empezar por dejar claro que el cálculo del PIB no es una elaboración estadística, en el sentido de que no se obtiene por la suma de todas y cada una de las partidas que definen el PIB en la Contabilidad Nacional, ya sea por el método de las rentas o por el método del gasto. Esto es así porque sería imposible hacerlo, ya que ni el INE ni nadie tiene toda la información para hacerlo de esta manera y por lo tanto se ha convenido hace muchos años en realizar una aproximación con una metodología que lo calcula a partir de un número relativamente pequeño de indicadores.

Cada país lleva a cabo el cálculo con una metodología parecida en la filosofía pero muy diferente en los detalles concretos, con el resultado de que en unos países se aceptan variaciones mayores en la actividad de unos años respecto a otros mientras que otros países han optado por un sistema que aplane las puntas. En todas las metodologías se intenta, obviamente, que el resultado del conjunto de los ciclos económicos se aproxime al máximo a la realidad para impedir que los datos obtenidos carezcan del más mínimo interés.

No es casual que los países que admiten que las variaciones se reflejen con mayor realismo en las épocas de crecimiento mayor , y también en las de crecimiento menor o de caída de la actividad más altas, sean los que tienen economías más robustas y estables (Estados Unidos y Reino Unido por ejemplo) y que los países, como el nuestro, en que las tasas de crecimiento de las puntas de actividad son mucho más elevadas y las de caída de la actividad son asimismo mas pronunciadas, opten por una metodología que limita las crestas y los valles.

Los datos oficiales de 2008 hechos públicos por el INE se pueden resumir en los siguientes: crecimiento del PIB en el conjunto del año del 1,2% resultado de una desacelaración continuada de la economía, que ya se inició en 2007, que ha llevado a unas cifras anuales del 4,0% en 2006, 3,7% en 2007 y reducciones de la tasa media de los últimos 4 trimestres al 3,3% en marzo, 2,6& en junio, 1,8% en septiembre y 1,2% en diciembre.

Estamos en recesión ”oficial” desde el 1 de enero ya que el PIB decreció en el tercer trimestre (0,2%) y en el cuarto (0,7%) pero la realidad es mucho peor de lo que muestra el cálculo del PIB, al menos si se hace caso a la evolución en el cuarto trimestre del consumo de los hogares, (- 2,3%) de la inversión de las empresas (-9,3%) de los servicios de mercado (-0,7%) o de las exportaciones (-7,9%)

Con todo lo peor es la evolución del empleo, aunque tenga como contrapartida “positiva” el aumento que induce en la productividad aparente del factor trabajo (2,5% de aumento en el año) Si el PIB no ha caído más es por el enorme crecimiento del gasto público (+6,3%) que, en opinión de algunos políticos próximos al gobierno y poco informados, tiene la ventaja añadida de que no cuesta dinero porque “se financia con cargo al déficit” lo que en realidad significa que lo pagaremos, incrementado en los intereses que correspondan, dentro de algunos años.

La realidad es que probablemente la economía española esté cayendo en la actualidad a un ritmo superior al 5%, que el empleo está desapareciendo a ritmos terribles, con lo que a finales de año el número de parados superará ampliamente los cuatro millones, que el déficit público oficial será en 2009 del 6% (el máximo presentable ante Bruselas) y el real superará el 9% y que todo este conjunto nos aboca a una recesión larga y profunda que durará todo lo que queda de legislatura y seguramente una parte relevante de la siguiente.

Mientras el partido del Gobierno sostiene que las cosas no están tan mal, que pronto empezarán a mejorar y va tomando medidas “parche” que en su mayor parte no se llegan a realizar y las que se realizan, aumentan el gasto público y arreglan bien poco, porque no incluyen los cambios estructurales que nuestra economía necesita.

Mientras tanto el sector financiero exterior va perdiendo a ritmos muy altos la confianza en la solvencia de la economía española, lo que hace más caro y mucho más escaso el recurso a los préstamos del exterior. Si se une esta característica, que tiene visos de permanecer largos años, a la creciente necesidad de financiación del sector público español, se presenta un futuro de falta endémica de financiación para el sector privado, lo que retrasará aún más la recuperación.

Pero la oposición del PP no es mejor que el partido que apoya al Gobierno: no para de explicar lo malos que son los datos económicos que se van conociendo (lo que sin duda es cierto) pero a la vez se le llena la boca de decir que ha presentado no sé cuantas propuestas para mejorar la situación económica; la realidad es que no ha hecho público ningún programa concreto, coherente y completo que exprese su propuesta. Pareciera que estén esperando que la evolución económica sea tan desastrosa que les lleve sin remisión al poder en las próximas elecciones generales.

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