miércoles, 30 de abril de 2025

Mi visión del apagón eléctrico en España del 28 de abril de 2025

 

De acuerdo con los datos previos existentes, en el momento del apagón el precio mayorista de la electricidad era en España negativo, lo que indica sin lugar a dudas que la demanda de electricidad era en ese momento inferior a la oferta a precios mínimamente positivos.

Esta situación era conocida desde el día antes, cuando se llevó a cabo la subasta horaria de la que salieron esos precios negativos y, aunque no sea frecuente, no es un suceso que no se produzca unas cuantas horas cada año.

En el momento del apagón, por algún motivo que desconozco, se produjo un exceso de generación, respecto a la demanda de ese instante, lo que llevó a un desacoplamiento en cadena  de los 15 GW que indican las noticias. Esta caída tan brusca no pudo ser compensada por el sistema francés, que se desconectó inmediatamente del sistema español (la potencia de las conexiones con Francia ni de lejos llega a los 15GW) y solo ya por la tarde, cuando el sistema español empezó a recuperarse pudo apoyar con un suministro de electricidad relevante para la zona fronteriza. La caída del sistema español provocó a su vez la caída del sistema portugués.

Indudablemente, los mecanismos de seguridad del sistema de Red Eléctrica de España deberían haber acotado la zona de caída del sistema a un perímetro mucho más reducido que el conjunto del sistema peninsular, pero la realidad fue muy diferente. Las causas solo pueden ser un diseño insuficiente de esos mecanismos, probablemente con el objetivo de reducir las inversiones, un mal mantenimiento de los mismos o un fallo informático (accidental o provocado)

Me inclino a pensar que la opción primera es la más probable, ya que las inversiones de Red Eléctrica de España deben ser aprobadas por el Gobierno, en concreto por el mismo ministerio que no aprobó las inversiones para aumentar la capacidad de evacuación de agua del Barranco del Poyo en caso de gran avenida, ministerio que seguramente aplicó el mismo criterio de no aprobarlas por su nula rentabilidad en caso de operación normal.

Cualquiera de las otras dos opciones, si hubieran sido las causantes, habrían sido comunicadas a la población por el Gobierno que, con su silencio, parece aceptar implícitamente que es el responsable del apagón.

Independientemente de la causa concreta, creo necesario que se haga un profundo estudio del diseño del sistema eléctrico español para determinar las consecuencias de casos extremos, pero posibles, de desajustes de la oferta y la demanda instantánea de electricidad y la forma de evitarlas, teniendo en cuenta además el progresivo cambio en las aportaciones relativas de las diferentes fuentes de electricidad (solar, eólica, hidráulica, nuclear y ciclos combinados) que con total seguridad se irá produciendo en las próximas décadas, lo que necesariamente llevará a cambiar los criterios de entrada de la energía de las distintas fuentes, hora a hora, a fin de evitar, incluso en ámbitos territoriales mucho más reducidos, que se produzcan desajustes como los del día 28.

El primer objetivo de todos estos cambios debería ser el aseguramiento de la total estabilidad del sistema eléctrico español durante todas las horas de todos los días de todos los años. La sociedad española no se merece estar expuesta a que apagones como los del día 28 de abril se puedan producir, salvo en ámbitos geográficos de una extensión muchísimo más reducida.

También considero necesario modificar el sistema retributivo de la generación de electricidad, en todo aquello que sea necesario para asegurar el cumplimiento del citado objetivo de aseguramiento de la total estabilidad del sistema eléctrico español durante todas las horas de todos los días de todos los años.

Es ciertamente complicado, pero no imposible, diseñar un sistema de fijación de precios y cantidades para la generación eléctrica de un sistema tan complejo como el español, no muy diferente de los de los países de nuestro entorno, ya que las distintas tecnologías de generación tienen características muy diferentes unas de otras en aspectos tan relevantes como la cantidad de energía que puede generar por hora cada una de ellas, la flexibilidad para entrar en el sistema, modificar la cantidad generada, asegurar con una cierta antelación (al menos el día anterior al de la generación) la disponibilidad de la energía, la flexibilidad para salir temporalmente del sistema y las posibilidades de respaldo por otras fuentes de generación en caso de imposibilidad física de generar la electricidad prevista.

Todas las fuentes mencionadas son necesarias, y además convenientes, para asegurar la disponibilidad de la energía requerida por el conjunto del país con una garantía total de la estabilidad del sistema.

Sin duda alguna corresponde al Gobierno fijar las directrices principales de todos los aspectos del sistema, pero debería evitarse que la ideología política de algunas personas que están en la cúpula de la gestión ponga en riesgo el objetivo principal, e irrenunciable, del aseguramiento en todo momento de la estabilidad del sistema eléctrico, lo que solo se puede conseguir si todas las decisiones relevantes sobre el sistema se taman haciendo suyo el citado objetivo principal.

Los que promueven el cierre de las centrales nucleares actuales, antes de que finalicen sus vidas técnicas razonables, deberían proponer a la vez, todas las medidas que tomarían para conseguir que el sistema eléctrico español cumpliera en todo momento el objetivo anteriormente citado, al menos con la misma garantía de estabilidad y con un coste medio de la electricidad para los consumidores que no fuera superior al que se tendría prolongando la vida útil de una forma responsable.

Por su parte, los que promueven la instalación de nuevas centrales nucleares deberían explicitar, con antelación a la decisión de cosntruir, las ubicaciones elegidas, los plazos razonables para conseguir todos los permisos necesarios (incluida la homologación en España de los procesos de dichas nuevas centrales) el coste de las citadas centrales, corriendo ellos con el pago de los costes adicionales a los previstos si los hubiera; también el coste para el consumidor de la energía eventualmente producida por dichas centrales y las consecuencias para el sistema eléctrico de su entrada en operación respecto a las que habría si la misma cantidad de electricidad a generar se produjera con otras tecnologías.

Por su parte, los que promueven el cierre de las centrales de ciclo combinado a gas, deberían explicitar con que fuentes alternativas llevarían a cabo el respaldo a la generación renovable en las horas en que está disponible en una cuantía inferior a la prevista (por ejemplo la reducción de generación solar debida a un bimestre tan nublado y lluvioso como el que, por fortuna, hemos tenido en España en marzo-abril de este año)

Los que defienden que sólo se debería admitir la generación renovable, tendrían que explicar como funcionará la sociedad sabiendo que sólo con el agua, el viento y la luz solar es imposible, hoy por hoy, atender toda la demanda de energía eléctrica que pide la sociedad, y precisamente en las horas en que la desea.

Un criterio que si debería incluirse en el diseño económico del funcionamiento del sistema eléctrico español es que todos los generadores que pongan a disposición del sistema las instalaciones que el regulador considere necesarias deberán renunciar a poder operarlas para maximizar sus beneficios, pero a cambio deberán tener la garantía de que si operan de forma eficiente sus instalaciones, en términos anuales obtendrán un beneficio razonable.  

De ac

lunes, 22 de julio de 2024

Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos VI Ampliación de la planta de generación solar

Transcurrido un número suficiente de meses con la planta en funcionamiento (dos meses largos de invierno y la totalidad de primavera y verano) en los que diariamente había recogido toda la información relevante de generación, autoconsumo, vertido a la red, y también de la evolución de los consumos de gas natural y electricidad de mi vivienda, analicé la conveniencia de ampliar la capacidad de mi instalación teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

- La ampliación máxima de la capacidad que yo podía hacer sin tener que poner un nuevo inversor era de 6 paneles de 0,46 kW de potencia nominal unitaria, lo que me llevaría a disponer de una potencia nominal total de 7,36 kW que, dada la orientación de mi tejado Este Oeste, supone en realidad la disposición de una capacidad máxima de generación, en días soleados, de 5,15 kW que efectivamente la experiencia confirma. 

- La ampliación no me permitía acceder a ninguna ayuda económica adicional, porque tampoco la habría tenido aunque hubiera instalado esa capacidad total desde el principio.
 

- La disponibilidad de 5 kW de potencia durante bastantes horas, me ha decidido a instalar dos splits más de bomba de calor en las dos habitaciones más frescas de mi vivienda, con lo que el próximo invierno reduciré aún más el consumo de gas natural.
 

Desde febrero de este año está operativa la ampliación comentada y estoy satisfecho de haberla hecho. En la declaración de IRPF del ejercicio 2023 ya me he deducido las ayudas previstas y me ha resultado fácil hacerlo, en octubre espero pagar el IBI con la reducción ofrecida por mi Ayuntamiento y, quizás para esas mismas fechas, podría recibir la ayuda correspondiente a los fondos europeos que en la fase final gestiona la Comunidad Autónoma, pero la llave de enviar los fondos a la Comunidad la tiene el Gobierno, que parece castigar con su retraso a los ciudadanos de las comunidades gobernadas por el PP.
 

No considero llegado el momento, todavía, de poner alguna batería, para eliminar casi totalmente el consumo de gas natural y recurrir a la toma de electricidad de la red en muy escasas ocasiones. Para que esta opción me parezca atractiva, será necesario que la fabricación de baterías mejore de forma relevante la calidad (tanto en lo que se refiere a la contaminación en los procesos de fabricación y de retirada al final de su vida útil, como al aumento de su capacidad y a la mejora de la seguridad) y también que bajen sus costes unitarios de forma relevante.
 

Tampoco es mi intención desconectarme de las redes de gas y electricidad, sobre todo en lo que se refiere a la electricidad, dado que creo que la generación distribuida mejorará mucho la robustez de las redes públicas de distribución, sobre todo si las autoridades promueven de verdad que los generadores domésticos puedan vender sus excedentes a precios de mercado sin tener que montar una empresa para ello.

Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos V Ventajas e inconvenientes en mi caso

Como ya he comentado, para mí la experiencia ha sido, y es, muy satisfactoria, por lo que considero razonable empezar por las ventajas y continuar con los inconvenientes, que alguno ha habido.


a) Ventajas
- Reducción muy relevante de mi huella de carbono, por la drástica reducción de emisiones derivadas de mi consumo de energía que directa o indirectamente supone un consumo de gas natural muy inferior al anterior.
- Rentabilidad de la inversión que creo que será muy elevada, aunque para conocerla en detalle tendrán que pasar algunos años.
- Mejora del confort en mi vivienda en toda la temporada de altas temperaturas, ya que ahora mantengo una temperatura más agradable usando para ello 100% de energía autogenerada con el sol.
- Mi granito de arena para reducir el déficit comercial de España gracias a la reducción de las importaciones de gas tanto por el menor uso directo de gas natural como por el menor uso indirecto por consumir menos electricidad de la red.


b) Inconvenientes
- Retraso de un par de meses en la instalación, por causas ajenas a la empresa instaladora o a mi mismo, ya que fue provocado por la temporada de lluvias que tuvimos cuando a finales de noviembre se iba a llevar a cabo la instalación.
- Retraso de otro par de meses en el inicio de mis vertidos a la red, porque la distribuidora de electricidad (al parecer no es la única que lo hace aunque no todas lo hagan) tiene el criterio de considerar el vertido a la red que se pueda hacer como un consumo realizado por el productor desde el día de la puesta en operación hasta el día en que la Administración firma la aceptación de la instalación. En mi caso este periodo fue algo mayor de lo habitual ya que fue una de las instalaciones que de forma aleatoria fue visitada por el técnico de la Administración para comprobar que todo estaba de acuerdo con el proyecto presentado y con la normativa vigente.

viernes, 25 de agosto de 2023

Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos IV La regla del 80%

 

Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos

IV La regla del 80%

Al incluir los incentivos para promover la instalación de plantas solares en las viviendas, el Ministerio competente, seguramente aconsejado por el lobby eléctrico, introdujo una limitación que, aparentemente, no fuera muy llamativa pero que a la vez desincentivara, por una parte la instalación de las plantas solares en las segundas viviendas y, por otra, la instalación de potencia claramente superior a la necesaria para cubrir, en términos anuales, el consumo esperable de la vivienda de que se trate.

Parecería que el ejecutivo no tuviera mucho interés en que, aprovechando al máximo las ayudas a fondo perdido de la UE, para este tipo de instalaciones, se promoviera la instalación del máximo de potencia de generación solar en los tejados de los edificios existentes, a pesar de las siguientes ventajas para nuestro país y para la población en general que disponga de tejados apropiados para su instalación:

a) Ventajas para el país:

-  Instalación económicamente viable de una potencia muy relevante de energía 100% renovable, que en su mayor parte no requiere refuerzos en las infraestructuras de transporte ni de distribución de electricidad, sino que, por el contrario, en una elevada proporción reduciría la necesidad de nuevas infraestructuras para atender zonas próximas a la saturación.

-  Reducción de la dependencia de importaciones de gas natural, en la proporción de 2 kWh menos de gas por cada kWh generado en estas instalaciones, con los consiguientes beneficios en la reducción de emisiones de CO2 y en la mejora de la balanza de pagos. Esto es así porque el gas natural es la fuente de energía marginal para la generación de electricidad en España y por tanto cada kWh adicional producido con el sol reduce el consumo de gas en 2 kWh en los ciclos combinados.

-  Mejora de la seguridad del suministro eléctrico en las zonas de influencia de las plantas solares instaladas.

b) Ventajas para las familias que instalen las plantas solares:

-  Reducción muy relevante de las emisiones de CO2 de esas familias.

-  Reducción muy relevante de su factura de electricidad.

-  En los casos de viviendas con calefacción a gas, reducción muy relevante de la factura del gas que, en no pocos casos, podría llevar incluso a la desaparición de la necesidad de contar con esta fuente de energía.

-  Reducción de la pobreza energética de quienes tienen que elegir entre confort térmico o mejor alimentación, que tendrían una mejora muy apreciable de la calidad de vida en sus hogares con aumento de la temperatura de la vivienda en invierno y reducción de la misma en verano, sin coste energético alguno, lo que les permitiría tener más dinero para la mejora de la alimentación u otras necesidades.

c) Empresas beneficiadas:

-  Empresas fabricantes y comercializadoras de componentes de instalaciones solares.

-  Empresas instaladoras y/o de mantenimiento de instalaciones solares.

-  Empresas comercializadoras de electricidad proveniente de instalaciones solares

d) Empresas perjudicadas:

-  Compañías del sector del gas, con negocio en España, que se dediquen a la exportación de GN, GNL y GLP con destino a nuestro país.

-  Compañías con negocio en España de distribución y/o comercialización de gas.

-  Compañías de generación y/o de comercialización de electricidad de origen distinto al sol .

En la versión actual del RD que regula las ayudas, entre otras, a las instalaciones de plantas solares en viviendas, en el Artículo 13.5. se dice lo siguiente:

"Los destinatarios últimos del programa de incentivos 4 tendrán que justificar la previsión de que, en cómputo anual, la suma de la energía eléctrica consumida por parte del consumidor o consumidores asociados a la instalación de autoconsumo objeto de ayuda sea igual o superior al 80 % de la energía anual generada por ésta, según lo establecido en el anexo II"

Pero el citado RD no explica en detalle cómo funcionará esta regla.

En una interpretación muy optimista para quienes hayan instalado las plantas solares, cabría interpretar que con los informes entregados al solicitar el permiso de instalación y las ayudas sería suficiente, siempre que la información de consumo histórico previo de electricidad de un periodo de al menos 12 meses fueran ciertas y coherentes con la potencia a instalar.

Cabe esperar, sin embargo, que se pueda solicitar también la comprobación a posteriori del cumplimiento de la regla en periodos también de doce meses. El cálculo a realizar es bastante sencillo sobre el papel, ya que en el periodo a analizar se debe cumplir la siguiente ecuación:

(autoconsumo + consumo aportado por la red)/Generación >= 0,8

Pero nada se dice del origen de los datos. Está claro que el consumo aportado por la red será el que conste en los registros de la distribuidora de electricidad, que están disponibles para cada hora de cada día. En cuanto a los datos de generación y de autoconsumo, hoy por hoy solo se pueden sacar del inversor de la planta solar, pero en los meses transcurridos, ya he podido comprobar que algunos días (no muchos) los datos del inversor no son coherentes.

Parece claro que el RD intenta excluir de las ayudas a las segundas viviendas con poco uso y, por otra parte, parece abocar a que aquellas personas que estén por debajo del 80% anulen sus exportaciones a la red durante el periodo que sea necesario, con el resultado, muy poco interesante para el país, de que se deje de producir la electricidad no auto consumida en horas de demanda alta o muy alta (aquellas en que se produce en las plantas solares) cuando desde el punto de vista del interés general del país debería promoverse la instalación de tanta potencia fotovoltaica como sea sostenible y económicamente razonable y, una vez en marcha las instalaciones, se lleve a cabo la máxima generación de electricidad posible, que para el país tiene un coste marginal idéntico a cero.

miércoles, 23 de agosto de 2023

Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos III Elección de la empresa instaladora

 

Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos

III Elección de la empresa instaladora

En la actualidad hay múltiples empresas que se dedican a la instalación, entre las que están las de los grandes grupos eléctricos y otras muchas pequeñas o medianas que, al menos en algunos casos, ofrecen también la posibilidad de contratar con ellas la comercialización de los excedentes de producción que se tengan.

Tuve, hace unos pocos años, una experiencia muy mala con una de las grandes. Ellos lo hacían todo, desde la instalación hasta el mantenimiento, pasando por la comercialización de los excedentes, pero con unas condiciones, en mi opinión, leoninas que incluían:

-  Un contrato de instalación que llevaba anexo otro de mantenimiento, que se empezaba a pagar desde el primer día de operación (sin tener en cuenta el periodo de garantía) con una duración de 20 años y sujeto a penalización en caso de adelanto de su final.

-  Un contrato de gestión de la instalación con un contrato de compra de todos los excedentes de electricidad al "maravilloso" precio de 3 céntimos por kWh, que añadía un término fijo de 10 €/mes a pagar por el cliente. También incluía un contrato de venta de la electricidad que se tomara de la red a un precio "sólo" ocho veces más alto que el precio de compra de los excedentes, y un contrato estándar de mantenimiento de la instalación eléctrica de la vivienda, todo ello con la misma duración de 20 años.

Existía la posibilidad de que hicieran solo la instalación, con un sobrecoste del 10% y la obligación del cliente de hacer todos los trámites administrativos, que no son pocos. Mi respuesta fue, obviamente, que no me interesaba, a la espera de ofertas más atractivas, ya que con su planteamiento yo pagaría toda la inversión y la empresa se quedaría, entre unos conceptos y otros, con la inmensa mayoría del margen bruto que generara la planta (en no pocos casos yo podría incluso tener que pagar algunas facturas por un importe superior a lo que debería pagar sin instalación solar con un contrato de tarifa regulada)

Por fortuna, la situación actual es mucho mejor para el consumidor ya que hay ayudas a la inversión muy relevantes y la competencia de nuevas empresas instaladoras, que ofrecen condiciones económicas mucho más favorables para quien instale la planta solar en su vivienda, ha hecho que también las grandes hayan mejorado mucho sus ofertas.

Considero importante que quien desee instalar una planta solar en su casa, dedique un tiempo a analizar el conjunto de la oferta de varias compañías, entre las que sería bueno que hubiera una, o mejor varias, empresas medianas o pequeñas, que ofrezcan el paquete completo, si se desea, pero con libertad de no incluir aquello que no interese y de poder cambiar de empresa sin penalización.

Es importante analizar la oferta en lo que se refiere a la venta de los excedentes y a la posible compensación en la factura del consumo de electricidad que, en la mayoría de los casos, será necesario tener, así como los contratos asociados a la gestión.

A la hora de decidir la capacidad a instalar así como la inclusión, o no, de baterías, es muy importante saber si se usará la planta de forma habitual para recargar uno o más vehículos y también si el consumo de electricidad en las horas en que no hay sol será, o no, una parte muy relevante del consumo de la vivienda.