miércoles, 19 de octubre de 2016

El problema de las pensiones en España: ¿Cómo debería evolucionar el sistema?



Hay un acuerdo generalizado en que el actual sistema de pensiones no es sostenible, porque los pagos a realizar, aún en la hipótesis del mínimo aumento anual del 0,25% de las pensiones ya existentes, crecerán muchísimo durante las próximas décadas por el aumento del número de personas que cada año pasará a ser pensionista, mientras que los ingresos por cotizaciones no lo harán o lo harán en una proporción muy inferior.

En lo que hay serias discrepancias es en como reconducir el sistema, ya que una parte de la población piensa que el Estado puede asumir los sobrecostes y otra cree que el sistema en realidad sí que es sostenible, ya que se lo han oído decir a los partidos políticos, especialmente en épocas de elecciones y siguen escuchando ese mensaje incluso ahora que ya han sonado las alarmas porque la hucha de las pensiones se agotará, y faltará algo de dinero, cuando se pague la paga de diciembre de 2017.

Los que consideran que el Estado puede pagar todas las pensiones, manteniendo el actual sistema de cálculo para los nuevos pensionistas, probablemente no sean conscientes de que, si eso se hiciera así, habría que subir de forma muy relevante la recaudación de impuestos, ya que no sería sostenible pagar los sobrecostes con un aumento equivalente de la deuda pública.

Los que consideran que el Estado tiene todo el dinero que pueda necesitar, simplemente no conocen la realidad económica y prefieren pensar que si políticos de partidos muy diferentes lo dicen, es que será así.

Hasta ahora las modificaciones se han hecho con la máxima suavidad posible y dilatando varios años la aplicación de la repercusión total y, aún así, el sistema sigue sin ser sostenible. Pero el tiempo pasa inexorablemente y cada vez está más cerca el momento en que tendrá que comunicarse la cruda realidad a la población en general y a los que vayan a ser pensionistas en un futuro próximo en particular. En el caso en que las medidas se retrasaran excesivamente, (cosa que no parece que vaya a ocurrir porque se ha anunciado que para la próxima primavera el Pacto de Toledo presentará una propuesta de solución) podría ser necesario reducir la cuantía de las pensiones ya existentes, aunque esa medida sea, como lo es, contraria a la Constitución.

Las reformas que habría que acometer se pueden dividir en cuatro grupos diferentes: Modificación del sistema de cotizaciones, modificación del método de cálculo de las nuevas pensiones, traslado a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de todos los pagos de prestaciones no contributivas que ahora satisface la Seguridad Social y formulación de las medidas complementarias que aseguren que los pensionistas con menores ingresos tengan cubiertas sus necesidades básicas (vivienda digna, alimentación suficiente, sanidad de calidad y movilidad a su alcance)

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