El proceso seguido ante las dificultades de la Caja castilla La Mancha es una buena muestra de la baja consideración que tenemos los ciudadanos ante los políticos.
La opinión pública empezó a tener noticias de que algo pasaba hace unos meses, cuando el PP dio la orden a los consejeros afines de presentar la dimisión en bloque a causa de la escasa información recibida en el Consejo de Administración, orden que no fue seguida por todos. Aunque todavía no se supo empezó la retirada de depósitos de la caja
También hubo noticias de una posible fusión que con el tiempo se centró en Unicaja como caja matriz. Hubo una cierta sorpresa cuando se empezó a hablar de unas ayudas para la fusión que oscilaban entre 1000 y 3000 millones de euros, en función de si la noticia se había filtrado desde el Gobierno o desde la caja andaluza. La retirada de depósitos continuó a ritmo creciente y la Oposición callaba.
La sorpresa ciudadana fue bastante grande cuando se dijo que la caja había ganado 30 millones de euros en 2008 y que los ratios de liquidez y de solvencia eran aceptables. ¿Por qué razón había que dar ayudas económicas públicas para que se llevara a cabo la fusión voluntaria de dos cajas saneadas? Parecía que Unicaja quería llevarse un buen pellizco en el envite, ya que el deseo del Gobierno de que se llevara a cabo la fusión era notorio. Siguió aumentando la retirada de depósitos y la Oposición continuaba callada.
Finalmente, Unicaja declinó seguir con la fusión y el domingo 29 el Consejo de Ministros aprobó avales por 9000 millones de euros para garantizar los depósitos de los clientes e hizo pública la intervención de Caja Castilla La Mancha acordada por el Banco de España la víspera, que suponía la destitución del Consejo de Administración. El ministro Solbes aseguró al anunciar las decisiones que la caja era solvente y que sólo tenía problemas transitorios de liquidez, lo que no se avenía con el aval de 9000 millones ni con la destitución del Consejo de Administración. El portavoz económico del PP anunció que ésta era la primera de una serie de intervenciones que se irían produciendo en el futuro sin decir cuantas, ni cuando ni, mucho menos, cuáles.
El presidente del PP, por el contrario declaró que este era un problema puntual, que los ahorros de los ciudadanos estaban seguros, incluso en Caja Castilla La Mancha, y que el Gobierno le tenía a su lado para dar la mejor solución a este problema.
Las malas noticias sobre la situación de la caja van goteando: los auditores no habían firmado las cuentas porque no estaban de acuerdo con ellas, los resultados reales de 2008 habrían sido unas pérdidas de entre 800 y 900 millones de euros, los depósitos habían disminuido a ritmo creciente y todo indica que la decisión de Unicaja de no continuar con la fusión es una decisión sensata. El portavoz económico del PP continúa diciendo ésta es la primera de una serie de intervenciones que se irían produciendo, sin decir cuantas, ni cuando ni cuáles.
Comienzan los comentarios sobre lo mala que es la interferencia de los partidos políticos en las cajas, la necesidad de cambiar su ley y algunos aprovechan para abogar por su privatización. También se empieza a vender la especie de que debe reducirse drásticamente el número de cajas y se anuncia que previsiblemente se podrán producir nuevas intervenciones en algunas cajas pequeñas y medianas.
Mientras el Gobierno presenta recurso de inconstitucionalidad contra la ley de cajas de la Comunidad Madrileña y en Caja Madrid se pelean a brazo partido las dos facciones del PP que capitanean la Presidenta de la Comunidad y el Alcalde de Madrid.
Sería bueno que Gobierno y Oposición se pusieran de acuerdo para que las cajas funcionen sin presiones de los políticos que mandan en ellas, a fin de que sigan prestando los buenos servicios de su positiva influencia en la calidad y precio de los servicios financieros a familias y Pymes y, en alguna medida, de su obra social. Desgraciadamente, no será fácil que renuncien a la financiación privilegiada que reciben de ellas.
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