Probablemente la mayor dificultad para resolver la actual crisis internacional sea la devolución a los mercados de la confianza en un sistema financiero (en el sentido más amplio del término que incluye a las entidades crediticias, las bolsas de valores, y los organismos supervisores, de calificación de riesgos, de auditoría y de análisis) que ha hecho aguas por su fragilidad y falta de ética generalizada.
Las decisiones gubernamentales de apoyo generalizado a las entidades crediticias que tengan problemas eran necesarias y, casi con seguridad, serán suficientes para que el sistema crediticio vuelva a funcionar con un caudal de créditos suficiente para evitar el colapso económico.
Pero este elemento, aunque era crítico y se haya resuelto razonablemente bien, no es el único que debe resolverse si se quiere salir de la crisis con un horizonte de viabilidad económica razonable que dure al menos unas pocas décadas.
Hay otros elementos que deben modificarse, entre los que destaca la necesidad de corregir los abusos que se han producido en la actuación de muchas entidades que actúan en el sistema financiero y de proporcionar al ciudadano de a pie una vía efectiva para obtener reparo a los abusos de que haya podido ser objeto, lo que, desde luego, no es tarea fácil.
Se ha anunciado una conferencia internacional, que se celebraría antes de que acabe este año, para sentar las bases de un nuevo sistema financiero internacional. Parece que la idea es que participen los países del G8 más algunos de los más importantes de entre los emergentes (¿China, India, Brasil?) España intenta meterse en el grupo de los más desarrollados, aunque todavía no está claro que lo consiga.
En esta conferencia internacional se harán propuestas que, probablemente, incluyan algunas modificaciones en las instituciones ya existentes y, quizás, alguna nueva institución que constituya el cambio radical que precisa el actual sistema para salvar la situación.
Será muy positivo que funcionen mejor el FMI, el Banco Mundial y buena parte de los bancos de desarrollo regional pero hace falta una novedad fundamental para que desaparezcan los intereses cruzados en los que departamentos distintos de las mismas organizaciones hagan de juez de una entidad y reciban importantes ingresos por servicios prestados a la misma entidad.
Debería procurarse, además, la erradicación de la corrupción en las relaciones internacionales, por lo que este organismo debería analizar e investigar las denuncias de las prácticas de corrupción que reciba de empresas y particulares y hacer públicas, con acceso universal a través de Internet en varios idiomas (que en todo caso debería incluir el inglés y los idiomas del denunciante y del país en que se hayan producido los hechos) aquellas que considerara probadas. La acumulación de las prácticas probadas en un mismo país debería suponer la pérdida de la capacidad de obtener créditos preferentes de otros países o de los bancos de desarrollo en tanto no se hubiera compensado a los denunciantes por el daño recibido.
También es importante que termine la impunidad de los que se aprovechan del poder de sus informes para influir en las decisiones de los afectados, o del poder que tienen en la gestión de las empresas para las que trabajan para tomar decisiones en beneficio propio, que normalmente va acompañado del perjuicio de los accionistas y/o de los clientes.
Una posible forma sería la creación de un control de los controladores, un nuevo organismo internacional que supervisara las actuaciones de todos los organismos de control y supervisión, tanto públicos como privados, que operan en el sistema.
Sería fundamental que se acordara una separación total de actividades, de forma que los organismos, empresas o personas que se dediquen a estas actuaciones sólo puedan dedicarse a una de ellas (por ejemplo quien se dedique a la auditoría no debería poder realizar ninguna otra actividad dentro del sector financiero, como puede ser la calificación de riesgos, la asesoría o el análisis financiero de empresas, tanto si son, o han sido, clientes suyos, como si no)
Cualquier medida que reforzara la independencia efectiva de los miembros de todos los organismos reguladores y supervisores sería también muy efectiva, así como la exigibilidad de responsabilidades personales a aquellas personas que en sus funciones de gestión, supervisión o control hubieran actuado de forma negligente o perjudicando los intereses de los accionistas, clientes o ciudadanos a los que sus decisiones hayan afectado.
Las decisiones gubernamentales de apoyo generalizado a las entidades crediticias que tengan problemas eran necesarias y, casi con seguridad, serán suficientes para que el sistema crediticio vuelva a funcionar con un caudal de créditos suficiente para evitar el colapso económico.
Pero este elemento, aunque era crítico y se haya resuelto razonablemente bien, no es el único que debe resolverse si se quiere salir de la crisis con un horizonte de viabilidad económica razonable que dure al menos unas pocas décadas.
Hay otros elementos que deben modificarse, entre los que destaca la necesidad de corregir los abusos que se han producido en la actuación de muchas entidades que actúan en el sistema financiero y de proporcionar al ciudadano de a pie una vía efectiva para obtener reparo a los abusos de que haya podido ser objeto, lo que, desde luego, no es tarea fácil.
Se ha anunciado una conferencia internacional, que se celebraría antes de que acabe este año, para sentar las bases de un nuevo sistema financiero internacional. Parece que la idea es que participen los países del G8 más algunos de los más importantes de entre los emergentes (¿China, India, Brasil?) España intenta meterse en el grupo de los más desarrollados, aunque todavía no está claro que lo consiga.
En esta conferencia internacional se harán propuestas que, probablemente, incluyan algunas modificaciones en las instituciones ya existentes y, quizás, alguna nueva institución que constituya el cambio radical que precisa el actual sistema para salvar la situación.
Será muy positivo que funcionen mejor el FMI, el Banco Mundial y buena parte de los bancos de desarrollo regional pero hace falta una novedad fundamental para que desaparezcan los intereses cruzados en los que departamentos distintos de las mismas organizaciones hagan de juez de una entidad y reciban importantes ingresos por servicios prestados a la misma entidad.
Debería procurarse, además, la erradicación de la corrupción en las relaciones internacionales, por lo que este organismo debería analizar e investigar las denuncias de las prácticas de corrupción que reciba de empresas y particulares y hacer públicas, con acceso universal a través de Internet en varios idiomas (que en todo caso debería incluir el inglés y los idiomas del denunciante y del país en que se hayan producido los hechos) aquellas que considerara probadas. La acumulación de las prácticas probadas en un mismo país debería suponer la pérdida de la capacidad de obtener créditos preferentes de otros países o de los bancos de desarrollo en tanto no se hubiera compensado a los denunciantes por el daño recibido.
También es importante que termine la impunidad de los que se aprovechan del poder de sus informes para influir en las decisiones de los afectados, o del poder que tienen en la gestión de las empresas para las que trabajan para tomar decisiones en beneficio propio, que normalmente va acompañado del perjuicio de los accionistas y/o de los clientes.
Una posible forma sería la creación de un control de los controladores, un nuevo organismo internacional que supervisara las actuaciones de todos los organismos de control y supervisión, tanto públicos como privados, que operan en el sistema.
Sería fundamental que se acordara una separación total de actividades, de forma que los organismos, empresas o personas que se dediquen a estas actuaciones sólo puedan dedicarse a una de ellas (por ejemplo quien se dedique a la auditoría no debería poder realizar ninguna otra actividad dentro del sector financiero, como puede ser la calificación de riesgos, la asesoría o el análisis financiero de empresas, tanto si son, o han sido, clientes suyos, como si no)
Cualquier medida que reforzara la independencia efectiva de los miembros de todos los organismos reguladores y supervisores sería también muy efectiva, así como la exigibilidad de responsabilidades personales a aquellas personas que en sus funciones de gestión, supervisión o control hubieran actuado de forma negligente o perjudicando los intereses de los accionistas, clientes o ciudadanos a los que sus decisiones hayan afectado.
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