El objeto de la Renta básica (RB)
es que todas las personas residentes en un país que la haya establecido
dispongan de forma garantizada de unos ingresos periódicos suficientes para que
cubra sus necesidades materiales básicas, al margen de que trabaje o no lo haga
sin importar los motivos. Como es una prestación económica que sólo está sujeta
a la condición de ser residente en el país, el control del derecho a su
percepción es muy sencillo, ya que basta con demostrar que en efecto se es
residente en el país correspondiente.
Al margen del hecho de que los países que la instituyan serán, sin duda alguna, países socialmente más desarrollados, las principales ventajas de esta prestación,
respecto a las prestaciones sociales de carácter monetario más habituales, son
las siguientes:
a) Universalidad, ya que todas las personas
residentes tienen derecho a ella, sin perjuicio de que pueda ser de cuantía más
reducida para los menores de edad.
b) Erradicación de la pobreza económica, siempre
que su cuantía sea efectivamente suficiente para cubrir las necesidades materiales
básicas.
c) Incremento de la libertad personal de las
capas de población menos favorecidas.
d) Sencillez administrativa, ya que su control
apenas requerirá medios de la administración distintos de su cuantía monetaria.
e) Continuidad, para la mayoría de la población,
de los incentivos para realizar actividades socialmente productivas, ya que una
parte relevante de los beneficios económicos que obtengan de ellas serán para
su uso personal.
f) Reducción del poder de mercado de los
empleadores destinado a imponer condiciones laborales penosas o económicamente
injustas.
Sin embargo, este tipo de
prestación también tiene una serie de inconvenientes, entre los que destacan
los siguientes:
a) Cuantía muy elevada, en relación con el PIB del
país, de esta prestación. (Con la propuesta de Red de Renta básica de 650 euros
mensuales por adulto y 130 por menor, su coste en España sería de algo más del
30% del PIB)
b) Potencial creación de un segmento minoritario,
pero relevante, de la población que eligiera vivir austéramente sin realizar
ninguna tarea socialmente interesante.
c) Dificultad de mantener actualizado el importe
de la RB para que de forma continuada cubra totalmente su objetivo (Seguramente
sería necesario elaborar un indicador de la cuantía adecuada que sea más
objetivo que el del umbral de la pobreza entendido como el 50% de la renta
personal disponible media del país)
e) Potencial disminución del incentivo para
trabajar para aquellas personas de menor cualificación. Este riesgo, si se
revelara relevante, podría llevar a una reducción de la renta disponible de
esas familias y, en consecuencia a un cierto grado de empobrecimiento relativo
de la sociedad.
f) Necesidad de una revisión total tanto del
sistema fiscal del país como del conjunto de las prestaciones sociales personales
que deberían seguir siendo prestadas (básicamente educación, sanidad y atención
a la dependencia)
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