sábado, 30 de marzo de 2013

Mis propuestas para la nueva Ley Hipotecaria (I)



La nueva Ley Hipotecaria que está en trámite como consecuencia de la iniciativa popular, y que además debería corregir los fallos de la trasposición de la Directiva 93/13/CEE puestos de manifiesto en la Sentencia de 14 de marzo de 2013 dictada por la sala 1ª del Tribunal de Luxemburgo, lleva camino de ser una faena de aliño para proteger de forma inequitativa los intereses de las entidades financieras, a las que los partidos políticos con poder deben tanto.

Algunas de las reivindicaciones de la plataforma promotora, si se llevaran a cabo tendrían probablemente como consecuencia la reducción drástica del número de nuevas hipotecas y de su importe máximo en relación con el precio de mercado del inmueble de que se trate.

Creo que hay un camino intermedio que consistiría en aplicar los siguientes criterios:
- Respeto de todas las cláusulas no abusivas de las hipotecas actuales.
- Imposición, como derecho irrenunciable de las personas físicas que las firmaran, de algunas cláusulas para las nuevas hipotecas (dación en pago, tipo máximo de interés de mora).
- Regulación de la forma de anular las cláusulas abusivas más habituales de todas y cada una de las hipotecas actuales (dejando a la decisión del juez, en cada caso particular) las que no fueran explícitamente incluidas en la nueva ley.
- Inclusión como causa de paralización de la ejecución del desahucio, el uso en cualquier momento, por parte de la entidad financiera, de alguna de las cláusulas abusivas contenidas en el contrato inicial.
- Desaparición de los privilegios de las entidades financieras hipotecarias en los casos de subastas por impago.
- Realización de un plan, obviamente al margen de la ley hipotecaria, para realojar, en el mismo núcleo de población y con un alquiler social, a todas las familias que pierdan su vivienda habitual en una ejecución hipotecaria.

De esta forma, se respetarían los derechos legítimos de las personas físicas o jurídicas que tengan, o contraten en el futuro una hipoteca, también se respetarían los derechos legítimos, pero sólo los legítimos, de las entidades financieras y se daría una solución a las personas que por falta de medios se encontraran sin vivienda ni posibilidad de conseguirla como consecuencia de no poder seguir pagando la hipoteca.

En próximas entradas iré desarrollando cada uno de los puntos anteriores, a fin de no hacer una entrada excesivamente larga.

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