lunes, 4 de mayo de 2009

Confianza de Obama en el futuro

Se ha publicado una entrevista realizada al Presidente de los Estados Unidos el pasado 14 de abril, que trata sobre su visión de los aspectos básicos para superar la actual situación económica.

La entrevista comienza con una doble pregunta muy importante ¿Cómo piensa que deben ser las finanzas en el futuro? ¿Es necesario que reduzcan su importancia? La respuesta es, en mi opinión muy sensata: Tenemos que disponer de crédito suficiente para financiar a las empresas, grandes y pequeñas, y también las compras de largo plazo de los consumidores, como viviendas y automóviles. Eso no debe cambiar, es más me preocuparía que el mercado crediticio se contrajera de forma que no fuera posible la financiación del crecimiento económico a largo plazo. Lo que creo que va a cambiar es lo que pienso que era una aberración, que los beneficios del sistema financiero fueran una parte tan importante del PIB de la última década. El cambio vendrá, en buena parte, por los resultados de una nueva regulación que impedirá algunas prácticas de apalancamiento masivo y de una asunción excesiva de riesgos que se había convertido en habitual. También es importante entender que una parte relevante de esa riqueza era ilusoria.

A estas respuestas les sigue una pregunta complementaria ¿echaremos en falta esa parte del negocio financiero? La respuesta también es clara, La desaparición de esa parte del negocio financiero también se reflejará en la contracción de otras actividades económicas, especialmente de aquellas ligadas al consumo, que desaparecerá, de las personas que trabajaban en ese mercado financiero y que no volverán a tener los enormes ingresos que tenían. Sin embargo Wall Street continuará representando una parte importante de nuestra economía, como lo era antes de la etapa de excesos de los últimos años.

La siguiente pregunta versa sobre el debate que hubo en la época del Presidente Roosevelt sobre si había que dividir las grandes empresas, de todos los sectores, o si es preferible contar con grandes empresas a la vez que con reguladores fuertes. Asimismo pregunta sobre la normativa de dividir las actividades financieras en banca de inversiones y resto de actividades. La respuesta de Obama no detalla su opinión sobre empresas muy grandes o no, y se limita a constatar que otros países que no han separado la banca por actividades no han tenido tantos problemas como los registrados en Estados Unidos en la presente crisis financiera.

La entrevista cambia en este punto hacia el análisis del sistema educativo como forma de asegurar a los ciudadanos el billete para formar parte de la clase media. Pone el ejemplo de cómo a partir de la Gran Depresión, el título de bachiller se convirtió en la garantía para pertenecer a la clase media y pregunta si a partir de ahora será necesaria una titulación de cuatro años de Universidad para asegurarse la pertenencia a esa misma clase. El presidente Obama responde que él considera que todo el mundo debería acceder al menos a un año de formación posbachillerato para poder tener las competencias necesarias para poder acceder a puestos de trabajo que permitan vivir con un mínimo de calidad; además insiste en la necesidad de mejorar la formación que se imparte en los institutos, tanto desde el punto de vista de la solidez de la formación como de su utilidad posterior.

Respecto a los titulados universitarios, Obama expresa, de forma muy vehemente, su deseo de tener muchos más titulados universitarios, especialmente en áreas científicas y técnicas, necesarios para mantener la competitividad de la economía.

La última parte de la entrevista trata de las decisiones difíciles que, eventualmente, deberían adoptar como país, aunque el entrevistador se pregunta si la situación es tan grave como para hacerlo. Obama responde afirmando que sí, que es necesario adoptar decisiones difíciles, mejor ahora que dentro de 10 o 20 años, decisiones que para ser aceptadas tendrán que estar muy bien argumentadas y que parte de su trabajo será salvar la distancia entre el status quo actual y lo que sabe que tiene que hacerse de cara al futuro. Respecto a si la situación económica es tan grave como para complicarle su actuación como Presidente, la respuesta no puede ser más clara y pragmática: él ya sabía antes de las elecciones que la economía iba a estar muy mal, piensa que es, en cierto modo, liberador el hecho de que tanto si dispone de uno como de dos mandatos, los problemas son lo suficientemente graves como para estar seguro de que no tendrá la menor posibilidad de librarse de ellos. Por ello, para cada problema, intenta sopesar todas las opciones que tiene a su alcance y le tranquiliza el hecho de que, aunque inevitablemente en algunas ocasiones pueda elegir, por error, alternativas que no sean las mejores, se acuesta con la sensación de que la dirección elegida para impulsar la economía es la correcta.

Yo comparto la mayoría de sus posiciones, muy especialmente la necesidad de mejorar la educación, en todos sus tramos, y también de mejorar la regulación del sistema financiero; también la necesidad de cambiar el status quo en todos aquellos aspectos en que se ha mostrado inadecuado o ineficiente en los últimos años. Asimismo, me parece muy relevante que sea consciente de que no podrá evitar enfrentarse a la toma de decisiones difíciles como consecuencia de la situación económica y, lo que es más importante, que esa situación le empuje a sopesar las distintas opciones para adoptar las que le parezcan más adecuadas, al margen de la dificultad de tomarlas. Sólo discrepo en que considere que con una mejor regulación se pueden evitar los inconvenientes del excesivo poder de mercado de las grandes empresas; es obvio que una mejor regulación reducirá los problemas, pero para el mercado sería mucho mejor una normativa que simplemente obligara a dividir en dos o más empresas a todas aquellas que superen una cuota de mercado determinada, cuota que, en mi opinión, nunca debería superar cantidades del orden del 5-10%.

Sería bueno que en nuestro país los gobernantes tuvieran una actitud parecida a la del Presidente Obama y que no dejaran para el futuro la resolución de los problemas que ya se conocen hoy, aunque para ello fuera necesario tomar decisiones difíciles. Creo que generaría mucha más confianza una actitud de analizar los problemas y proponer soluciones adecuadas, aunque fueran difíciles de explicar a los ciudadanos, que negar la evidencia y limitarse a tomar las medidas que no sean impopulares o, en el caso de la oposición, sentarse a esperar como la mala situación económica pasa factura política a quien gobierna, especialmente si cree que lo hace mal.

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