La confrontación política ha cambiado desde la dicotomía hay crisis/no hay crisis que se discutía hace un año a la actual no mejora / si mejora la actividad económica.
Desde un punto de vista objetivo, si se refiere la discusión a un periodo determinado del pasado del que ya se cuenta con datos estadísticos, todos deberían llegar a conclusiones generales similares, pero desde un punto de vista político la cosa cambia, ya que los mismos datos son considerados por unos como la muestra evidente de que las cosas van bien y por otros como la prueba incontestable de que las cosas van mal.
Creo por tanto que puede ser interesante repasar algunos conceptos básicos para que cada cual pueda tener su opinión basada en los datos conocidos.
Un ciclo económico completo pasa por situaciones en las que la actividad evoluciona a ritmos diferentes sin que necesariamente los máximos o los mínimos tengan que ser máximos o mínimos absolutos. De hecho en la evolución económica del último siglo, la mayor parte de los ciclos económicos se han caracterizado por tener máximos absolutos, pero mínimos relativos (salvo en los casos de la depresión de los años 30 y las etapas de guerras) respecto a los ciclos anteriores. Esto es así porque la economía sigue teniendo una tendencia secular de crecimiento.
En un ciclo económico completo existen, de forma simplificada, las siguientes fases:
Fase de crecimiento elevado, que se inicia desde el punto de ritmo de actividad mínima del ciclo anterior. Esta fase de crecimiento no se produce a un ritmo constante, sino que durante un tiempo (normalmente al principio) el ritmo de crecimiento es más elevado y luego pasa a ser mas lento. El cambio de ritmo, como en cualquier curva, se produce en el punto de inflexión, y la fase de crecimiento elevado se agota en el momento en que el ritmo de crecimiento de la actividad económica ha alcanzado su valor máximo, momento a partir del cual se inicia un decrecimiento del ritmo, que no tiene porque suponer un decrecimiento de la actividad (si se produce una reducción de la actividad se entra en recesión)
Fase de menor crecimiento (o de caída de la actividad si el ciclo incluye una recesión) que se inicia a partir del máximo ritmo de crecimiento y que también tiene ritmos diferentes que cambian en un nuevo punto de inflexión, hasta que se llega al mínimo, que será relativo si el ritmo no ha llegado a ser negativo, y por tanto no ha habido recesión, o será absoluto (respecto al conjunto de los dos últimos ciclos) si ha habido recesión.
La actual situación económica es tan mala que ya nadie niega que estemos en fase de recesión, por lo que la discusión se centra en si algunos indicadores ya anuncian el cambio de tendencia o todavía no lo hacen. Si el interlocutor pertenece, o es próximo, al partido del Gobierno asegurará que ya hay muestras evidentes de mejora, pero si pertenece o es próximo al partido de la oposición asegurará lo contrario.
Es evidente, por otra parte, que en cualquier momento de un ciclo algunos sectores van adelantados respecto al ciclo general y otros van retrasados, lo que permite a cada cual referirse al sector o sectores que más convienen a sus tesis.
En mi opinión, la de una persona que ni pertenece, ni es próxima, ni vota a ninguno de los dos partidos que gobiernan o pueden gobernar en un futuro próximo, hay que distinguir entre los indicadores de cambio de ritmo y los indicadores de actividad absoluta.
Es cierto que hay algunos indicadores que muestran que se están alcanzando, o ya se han alcanzado, los puntos de inflexión. Y algunos de ellos en aspectos tan importantes como la actividad económica general, el numero de personas ocupadas o la venta de viviendas (parece que sus respectivos ritmos de caída ya han alcanzado los mínimos, aunque sigan siendo negativos)
Sin embargo, dada la tremenda intensidad de la caída de actividad que estamos padeciendo (la más fuerte de los últimos ochenta años en el mundo y la mayor desde la guerra civil en España) los ritmos de todas esas variables siguen siendo negativos y los datos actuales no permiten aventurar cuando pasarán a ser positivos.
Creo que en España el indicador más relevante, para dar por terminada la etapa negativa, es el número de personas ocupadas, de forma que cuando los datos de personas ocupadas sea superior al que hubiera un año antes, podremos decir con propiedad que lo peor ya habrá pasado. Por descontado, es una buena noticia que el ritmo de descenso de personas ocupadas se haya reducido, porque es una fase previa a la del aumento. Dicho de otra forma es buena noticia que, en términos desestacionalizados, se haya reducido el descenso de personas ocupadas, pero mientras ese número siga aumentando la situación seguirá siendo mala. Prefiero hacer esta comparación con el número de personas ocupadas porque el número de parados incluye las variaciones de la población activa que no dejan de tener un cierto componente subjetivo.
Por descontado el nivel de actividad económica es también un indicador muy relevante y tampoco debe perderse de vista la construcción, porque siempre ha sido el principal indicador adelantado y, aunque en esta situación está aquejada de una coyuntura específica muy negativa por los excesos anteriores y por la resistencia a asumir la caída del precio del suelo urbanizable, pienso que también ahora será un indicador adelantado de la recuperación.
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