martes, 19 de agosto de 2014

¿Mejora la economía española? y la sociedad ¿cómo evoluciona? IV Evolución de la Balanza de Pagos



La Balanza de Pagos es otro de los indicadores que tradicionalmente suponía un freno al crecimiento de la actividad. El mecanismo que se venía usando para evitar periodos largos de bajo crecimiento por este motivo era el siguiente: Cuando la balanza de pagos llevaba a una situación de escasez de divisas para pagar las importaciones, se recurría a la devaluación de la moneda, que provocaba de forma inmediata la reducción de los precios de nuestros bienes y servicios y el aumento de los precios de los bienes y servicios que importábamos, lo que permitía un aumento de la competitividad de nuestros productos tanto en el interior como en el exterior del que se derivaba un aumento de la actividad. 
 
Esta medida suponía un aumento de la inflación derivado del aumento de precios de las importaciones y, en consecuencia, una reducción de los salarios reales sin que la gente lo notara. Además, este incremento adicional de la inflación suponía un aumento de los ingresos fiscales con lo que todo parecían ventajas para los gobernantes, pero en la realidad, antes o después aparecía el problema de que la mayor inflación iba deteriorando poco a poco la competitividad de nuestros productos y se reducían las exportaciones y aumentaban las importaciones, con lo que el déficit de la balanza comercial (que incluye los bienes y servicios, pero no el turismo) aumentaba y cuando los saldos positivos de la entrada/salida de capitales de una parte y del turismo y remesas que enviaban los emigrantes de otra, no eran suficientes para compensarlo, se hacía necesaria una nueva devaluación.

Desde que estamos en el euro, los gobiernos no pueden recurrir a las devaluaciones y los ajustes de la competitividad se tienen que realizar por la vía de los costes de producción, que casi siempre se limitan a la reducción de los costes salariales, aunque a veces haya inversiones en equipos más eficientes que mejoran la competitividad

En esta crisis, para facilitar la reducción de los salarios se ha llevado a cabo la reforma laboral que, aunque era necesaria para eliminar algunos excesos que se producían con la legislación de la época franquista, se ha llevado a extremos exagerados de forma que las condiciones laborales son ahora en España bastante peores que en los países de nuestro entorno tanto si el puesto de trabajo está declarado como si no lo está (en cuyo caso las condiciones de trabajo pueden ser cercanas a la esclavitud)  

En el momento en que el PIB ha empezado a crecer algo, apoyado sobre todo en el aumento de las exportaciones y el descenso de las importaciones, la balanza comercial se ha vuelto a deteriorar, lo que supone que la compensación del déficit se tiene que realizar con el turismo (aumento de turistas que vienen y descenso del turismo español hacia terceros países) o con la balanza de capitales, que incluye tanto las inversiones en España de entidades terceros países como  la variación de la deuda exterior total.

El hecho de estar en la Unión Monetaria, que es sumamente positiva para nuestra economía, hace que algunas partes de la balanza de pagos quede difuminada, en particular todas las transacciones que se hacen en la UE sin que las dos partes sean empresas o autónomos, de la misma manera que la mayoría del turismo que proviene de la UE. Si además las relaciones están dentro de la zona euro, es todavía más difícil hacer una estimación ya que los pagos hechos en efectivo o con tarjeta de crédito quedan fuera del alcance de los que elaboran la estadística correspondiente que, en consecuencia tiene que recurrir a estimaciones para lograr una aproximación más o menos razonable.

La balanza de capitales, por su parte, está aportando una cantidad muy pequeña de entrada neta, motivo por el que es previsible que se prolongue varios años más el estancamiento de los salarios, si no es que se vuelve a una nueva reducción de los mismos.

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