El
Grupo de expertos ha hecho público el informe que ha preparado, sin que haya
sido aprobado por unanimidad. En su presentación hace un planteamiento del
problema limitado al encargo recibido que es muy concreto pero obviamente
incompleto: Desarrollar un factor de sostenibilidad para el actual sistema de pensiones.
La sociedad española se enfrenta efectivamente a un gran reto a medio y largo plazo, porque el actual sistema de pensiones es sencillamente insostenible en sus términos actuales, ya que si no se realizaran cambios muy relevantes, el sistema tendría déficit todos los años a partir de ahora y al menos durante tres décadas, y además ese déficit sería tan importante que en menos de una década acabaría por ahogar la economía del país.
Las causas que son relevantes para que sea inevitable, o en su caso más intenso, el déficit crónico y creciente del sistema de pensiones (siempre partiendo de la base de que no se modificara el sistema actual) son las siguientes:
a) Causas estructurales positivas para la sociedad
- El notable aumento de la esperanza de vida al
alcanzar los 65 años, como se puede apreciar en el gráfico siguiente:
b)
Causas estructurales negativas para la sociedad
- La llegada a la edad de jubilación de las
cohortes del baby boom Contrariamente
a lo que dice el informe de los expertos, el baby boom empezó en España en los primeros años 50, por lo que su
efecto se empezará a notar a partir de 2015 y los efectos no terminarán hasta
el año en que se jubilen los nacidos en 1983 (2050 si no se aumenta más la edad
de jubilación)
Aunque el gráfico siguiente pueda sugerir
algo distinto, la realidad es que el número de jubilaciones que se han
producido en los últimos años tienen unos datos irregulares debido tanto a los
efectos de la guerra civil, (que dio lugar a unos años con menos nacimientos,
con la excepción de los dos posteriores al final de la contienda, y con una
mortalidad infantil muy superior, cifra agravada por la simulación de nacimientos
de niñas para aumentar el número de personas a incluir en las cartillas de
racionamiento mientras esta existió) como al notable incremento de las
jubilaciones anticipadas en los últimos años, que han coincidido con el momento
en que la sociedad intuyó que las pensiones futuras serían menores que las
presentes.
- La estructura de la asignación actual de
nuevas pensiones que es más generosa con aquellos que han cotizado menos años y
con los que lo han hecho por bases inferiores durante la primera mitad de su
vida laboral y han cotizado por bases superiores durante los últimos quince
años de cotización.
- El incumplimiento del criterio básico de que
las pensiones no contributivas y los complementos para que las contributivas
más bajas alcancen la cuantía mínima sea financiado con cargo a los
Presupuestos Generales del Estado (PGE) y no con cargo a los ingresos por
cotizaciones a la Seguridad Social.
- La negligencia política de los parlamentarios
de las últimas legislaturas, que tendrían que haber abordado la reforma como
muy tarde en 1996, momento en que la situación económica inició un ciclo de
crecimiento que si hubiera sido aprovechado de forma correcta, habría permitido
evitar la necesidad de tener que abordar la reforma en medio de la peor crisis económica
de la democracia y con la necesidad de un ajuste mucho más severo.
c)
Causas coyunturales positivas para la sociedad
- El único aspecto coyuntural que ayudará, y que
muy probablemente será definitivo para que la reforma se lleve a cabo más
pronto que tarde, es la exigencia de la Unión Europea de que en España se lleve a cabo
una reforma que garantice la sostenibilidad del sistema de pensiones a medio,
largo y muy largo plazo.
c)
Causas coyunturales negativas para la sociedad
- La profunda crisis económica existente, que
hará mucho más duros los sacrificios que se tengan que realizar.
- La eventual ausencia de consenso, al menos entre
el PP y el PSOE, para abordar la reforma de una forma seria y razonable, sin
poner por delante sus respectivas expectativas electorales.
- La actitud de los principales sindicatos,
contraria a admitir la realidad y proclive a dejar la reforma para el futuro,
cuando ya sea inevitable, a pesar de que entonces la repercusión para toda la
sociedad sería muchísimo más dura.
La reforma que se
lleve a cabo deberá contener algunos elementos adicionales al factor de sostenibilidad
que finalmente apruebe el Parlamento.


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