domingo, 16 de junio de 2013

Reforma de las pensiones de 2013 (IV) Conclusiones



El informe del grupo de expertos tiene la virtud de plantear el problema de la falta de sostenibilidad del sistema español de pensiones en unos términos que no dejan lugar a dudas: es necesario y muy urgente que se lleve a cabo una reforma drástica del sistema de pensiones.

En lo que se refiere a la definición precisa de las medidas que propone, el informe publicado se limita a dar respuesta al mandato recibido: desarrollar un factor de sostenibilidad para el actual sistema de pensiones.

Aunque también apunta algunos elementos adicionales, que no desarrolla por considerar que son decisiones políticas que competen exclusivamente al Parlamento, no se puede olvidar que ni siquiera menciona otros elementos, probablemente porque algunas fuerzas políticas están radicalmente en contra de su inclusión en la normativa futura.

Tampoco se menciona otro aspecto que será decisivo en el contenido de la reforma que finalmente se apruebe: el necesario visto bueno, eso sí informal pero no por ello menos obligatorio, de la Comisión de la UE a los resultados globales de la reforma. Sin esta exigencia, lo más probable es que no se llevara a cabo ninguna reforma hasta que el sistema hubiera llevado a la quiebra a las finanzas públicas españolas.

De lo que se puede leer en el informe y lo que se puede intuir de las declaraciones de unos y de otros, cabe concluir que el nuevo sistema de pensiones tendrá las siguientes características:

1) Es muy probable que la edad legal de jubilación se mantenga (hasta la siguiente reforma que no se demorará muchos años) en los 67 años actuales, pero no hay que descartar que se acelere el ritmo al que aumentará la progresión hasta esa cifra.

2) Las pensiones actuales quedarán congeladas durante unos cuantos años, o crecerán muy por debajo del IPC, para poder decir que han aumentado.

3) Las nuevas pensiones se calcularán con unos criterios más restrictivos que hasta ahora, si bien las pensiones máximas (aunque exigirán más años de cotización con las bases máximas a todos los futuros pensionistas excepto a los parlamentarios que continuarán disfrutando de su privilegio de acceder a la pensión máxima con tan sólo ocho años de actividad parlamentaria) y también las mínimas tendrán los mismos valores actuales, sin apenas aumento en euros brutos anuales. Políticamente se decidirá el importe medio de la reducción, pero no sería extraño que hubiera una reducción media del orden del 10 al 15% que se iría aumentando progresivamente al ritmo del 0,7% anual acumulativo al menos hasta el año 2050.

4) Está por ver si el nuevo sistema de pensiones permitirá que aquellos que puedan y quieran complementen su pensión con la realización de alguna actividad económica a tiempo parcial o total.

5) También es una incógnita si el nuevo sistema terminará, o no, con las profundas inequidades que tiene el sistema actual, que perjudican especialmente a los que han perdido su trabajo o han tenido que aceptar salarios muy inferiores en los años cercanos a la edad de jubilación.

6) Finalmente debería hacerse un ejercicio de cálculo del importe que puedan tener las prensiones a las que podrán aspirar los jóvenes actuales que pasan una buena parte de su juventud con largos periodos de desempleo entre trabajo y trabajo y, además, con salarios muy reducidos en las épocas en que cotizan.   

Las respuestas a todas estas incógnitas las iremos teniendo en los próximos meses porque parece que la recomendación de la UE, de obligado cumplimiento para el gobierno de España, es que entre en vigor no más tarde del 1 de enero de 2014, y el gobierno ni siquiera tendrá la excusa de ampararse en la necesaria aprobación por parte del Parlamento ya que dispone de una holgada mayoría absoluta.

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