Hace tiempo que el gobierno va dando señales de que es necesario hacer un Plan Energético que permita asegurar la sostenibilidad de nuestra economía en lo que al consumo de energía se refiere.
Incluso, se anunció a bombo y platillo un Pacto de Estado entre PSOE y PP para este asunto, en el que todo el mundo coincide que se trata de un problema de crucial importancia para nuestra sociedad. Lástima que ese Pacto de Estado, nueve meses después, se haya diluido como un azucarillo y no haya dado ningún fruto.
Como consecuencia del aumento de precio del crudo registrado en las últimas semanas, el Gobierno ha anunciado, una vez mas, la inminente realización de un Plan Energético que mejore de forma relevante la situación energética del país.
Para que el Plan Energético sea realmente útil, debería ser consensuado al menos con el principal partido de la oposición y debería incluir una planificación energética integral con un horizonte amplio para asegurar la sostenibilidad del modelo.
También tendría que incluir el análisis del periodo transitorio entre la situación actual y la esperable cuando todas las medidas estén operativas, a fin de asegurar la sostenibilidad durante todo el proceso.
En concreto debería tener un análisis exhaustivo de, al menos, los siguientes aspectos:
- Criterios de eficiencia energética (mejora de la eficiencia energética y variación de los hábitos de consumo)
- Política de tratamiento de los derechos de emisión de CO2
- Política fiscal de cada una de las distintas fuentes de energía (impuestos y subvenciones)
- Marco retributivo de cada una de las actividades reguladas, que permita abordar las inversiones necesarias y que las empresas eficientes obtengan una rentabilidad razonable, a la vez que se eliminen los sobreprecios injustificados que en la actualidad permiten la obtención de beneficios extraordinarios derivados del abuso de posición dominante tan frecuente en el sector.
- Evolución de la senda deseada de emisiones globales.
- Evolución de los precios finales a pagar por los principales tipos de consumidor, para asegurar que sean asumibles para los particulares y competitivos para las empresas.
- Definición de la demanda y de la cesta de energías, compatibles con los criterios anteriores
- Definición de las infraestructuras necesarias para las distintas fuentes de energía, con especial atención a la evolución del parque de generación eléctrica por fuentes y a las capacidades de producción de las energías renovables distintas de la generación directa de electricidad.
- Análisis económico de la planificación propuesta (incluidas las consecuencias fiscales y la financiación de las inversiones) para conocer sus implicaciones y asegurar su viabilidad económica para el país, las empresas energéticas y los consumidores.
Por descontado, el Plan debería hacerse en colaboración con las Comunidades Autónomas y con la participación en concepto de asesores, de la CNE y de las empresas del sector, lo que necesariamente requerirá un plazo del orden de un año para su elaboración.
Sería bueno que la aprobación del mismo correspondiera al Parlamento, de forma que algunos de sus aspectos contaran con el rango legal necesario.
Como no parece que el Ministerio responsable tenga la capacidad (ni por cantidad ni por calidad de los medios de que dispone) para dirigir su elaboración, sería bueno que la dirección recayera en el Gabinete de Presidencia.
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