En una entrevista publicada hoy, 27 de marzo de 2009, el Presidente del Gobierno afirma “... Hasta hace poco hemos tenido un importante superavit y vamos hacia un déficit elevado, que seguramente superará el techo del 3 por ciento del PIB. Sin embargo, el endeudamiento, a pesar de la importante emisión de deuda, pasará del 35 por ciento al 38-39 por ciento, unos 25 puntos menos que la media europea. Por tanto tenemos un amplio margen de endeudamiento y esto la gente lo olvida a menudo. En resumen, podemos contar con una baza relevante, el bajo endeudamiento, y tenemos un importante deber: controlar el déficit.”
En teoría, el planteamiento del Presidente es correcto pero en la realidad el margen de endeudamiento no es tan alto.
Si partimos del endeudamiento del estado a finales de 2008, 35% del PIB en palabras del Presidente, y admitimos como límite el 60% de los compromisos de Maastrich, quedan 25 puntos de margen. La UE ha declarado que permitirá que España no llegue a reducir el deficit al 3% hasta 2012, supongamos que se cumple esta condición y que el deficit medio en 2012 y 2013 sea del 2% y se llegue al equilibrio, o al superavit, en 2014.
Con estas premisas quedan 21 puntos a repartir entre 2009, 2010 y 2011, por lo que el déficit que debe controlar el gobierno, tiene la condición de no pasar del 7% como media en esos tres años, algo posible pero que deja muy escaso margen para nuevas medidas en ese periodo. Al presidente no le quedará más remedio que reducir el gasto social o subir los impuestos, o una mezcla de ambas cosas.
Pero hay, además, otra restricción que el Presidente ha preferido olvidar en sus declaraciones (no es creíble que no se lo hayan explicado sus asesores) y es que no hay crédito disponible para el conjunto de España en el exterior en la cuantía que esas cifras exigirían.
La realidad es que en los últimos años España en su conjunto, incluyendo por tanto el sector privado, se ha venido endeudando con el resto del mundo en unos 100.000 millones de euros adicionales a la deuda del año anterior, esto es el 9% del PIB. Otra realidad innegable es que el sistema financiero internacional ya no considera a España un deudor fiable, incluso se ha bajado el rating del Reino de España y, aunque no es fácil establecer que cantidad de dinero está dispuesto el resto del mundo a prestar a España, podemos considerar como hipótesis razonable que el sistema financiero internacional no desee que aumente la deuda de España con el exterior. Esto supondría que el sector privado tendría que reducir su endeudamiento, cada uno de los años que van de 2009 a 2011 en el 16% del PIB (9 puntos que se estaba incrementando más 7 puntos del déficit que tendrá que financiar el Estado)
Si este fuera el cuadro, la economía no podría desarrollarse porque en la práctica desaparecería la inversión privada y la salida de la etapa baja del ciclo sería muy lenta y la reducción del PIB se prolongaría algunos años.
En consecuencia, nos esperan tiempos muy duros, y el Presidente del Gobierno debería empezar a plantear cuanto antes una reducción muy relevante del gasto público, lo que si no se quiere que lleve a la reducción del gasto social pasa, necesariamente, por una reducción drástica del gasto de consumo del Estado que sólo se puede alcanzar con una mejora muy relevante de la eficiencia de todos los procesos del sector público.
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