jueves, 8 de julio de 2010

El circulo vicioso de la profunda crisis económica: posibles soluciones (I)

Una vez delimitado el problema, muy complejo y de enorme magnitud, a que se enfrenta la economía española, el ejercicio de análisis quedaría incompleto si no se incorporaran las posibles soluciones que puedan llevar a una superación en mejores condiciones que dejar, simplemente, que los acontecimientos vayan imponiendo sus propias soluciones.

No es fácil diseñar el conjunto de medidas que necesita nuestra economía, ni tampoco será cómodo ponerlas en práctica para los responsables de hacerlo, porque la mayoría de las medidas que se necesitan serán impopulares, ya que es necesario que todos los que vivimos en España asumamos que hay una costosa factura que pagar y que no es posible evitar que la inmensa mayoría de la población pague una parte de esa factura.

Parece razonable intentar romper el círculo vicioso previamente delimitado por varios puntos a la vez, pero todas las medidas que puedan ayudar a hacerlo parten de un mismo concepto: si queremos salir de la crisis sin que aumente mucho más el desempleo, la única solución es trabajar más y mejor, a cambio de menos.

Como país tenemos que reducir la deuda externa existente, lo que requiere aumentar las exportaciones, disminuir las importaciones y reducir tanto como sea posible las necesidades de financiación no destinadas a inversiones productivas.

El objetivo prioritario del sector público será eliminar el déficit del conjunto de las Administraciones, manteniendo las prestaciones sociales imprescindibles, mejorando la eficiencia de su gestión y recurriendo en la menor medida posible al aumento de la presión fiscal. No es tarea fácil, pero es imprescindible y la única forma de conseguirlo es haciendo presupuestos base cero en todas y cada una de las unidades de cada administración.

Para el sector financiero, los dos objetivos fundamentales son sanear sus balances y volver a poner a disposición del sector privado la nueva financiación que éste necesita. Tampoco es tarea fácil, y también es imprescindible; por otra parte sólo se conseguirá si se cambian los objetivos fundamentales de cada entidad financiera, cambiando la maximización del beneficio a corto plazo por la estabilidad de su balance a corto, medio y largo plazo.

Las empresas de cualquier tamaño, y las personas que trabajan por su cuenta, tendrán que plantearse como objetivo fundamental la viabilidad económica a corto, medio y largo plazo. La mayor parte se encuentran en una situación más que difícil, en buena parte por causas en las que no pueden influir, pero tendrán que ingeniárselas para conseguir mantener la actividad mediante la reducción drástica de los costes y la mejora de la eficiencia.

Los trabajadores por su parte, deberán intentar preservar su puesto de trabajo, lo que en no pocos casos supondrá aceptar aumentos de la cantidad y calidad del trabajo que realizan a cambio de sacrificios salariales, que en el mejor de los casos supondrá no aumentar su retribución nominal y en otros requerirá incluso reducciones de la misma.

Finalmente las familias tendrán que continuar, como ya vienen haciendo, con la adaptación de sus pautas de consumo y de gasto a la nueva situación que, en muchos casos, se caracteriza por una reducción muy relevante de la capacidad de gasto derivada de la reducción del crédito disponible, de los ingresos regulares y/o de la necesidad de reducir su endeudamiento.

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