jueves, 11 de diciembre de 2008

Ventajas e inconvenientes de la deflación

En las últimas semanas se están vertiendo muchas opiniones sobre la deflación, prácticamente todas consideran que la deflación es una de las peores cosas que podrían ocurrir ya que, si se toma como ejemplo lo ocurrido en Japón, deflación es sinónimo de estancamiento económico para muchos años.

Sin embargo, la deflación no es la única causa, ni siquiera la principal, de los males de la economía japonesa y, por otra parte, la economía japonesa tiene características bien distintas de la economía española.

Parece una contradicción de una parte la afirmación generalizada de que la mayor inflación de España respecto al resto de países de la zona Euro es la causa de la menor competitividad de nuestra economía y la no menos generalizada afirmación de que una caída de precios sería letal para nuestra economía.

Como siempre suele ocurrir en economía, y en tantos otros aspectos de la vida, la falta o la escasez muy acusada es mala como también lo es el exceso. Por tanto una deflación moderada, que no se alejara más de uno o dos puntos porcentuales al año de la inflación de la zona euro seguramente sería buena para la economía española.

Si además esta deflación es consecuencia de la reducción de los precios internacionales de bienes o servicios de los que España sea importadora neta (por ejemplo petróleo, gas natural, maíz o soja) o proviene de la bajada de los impuestos y tasas (especialmente si son autonómicos o municipales y las bajadas van acompañadas de una reducción del despilfarro de esas administraciones) o se derivan de una caída de los márgenes de aquellos bienes y servicios que han registrado un alza desmesurada (vivienda, comisiones bancarias, bienes y servicios de escasa cuantía unitaria que han hecho el cambio cien pesetas igual, poco más o menos, a un euro, siempre que los nuevos márgenes reducidos permitan obtener un beneficio razonable, pero sólo razonable, no desmesurado, a los operadores económicos eficientes) la deflación sólo puede ser buena.

Por el contrario, sería mala la deflación que fuera acompañada de unos tipos de interés muy bajos y de dificultades para la obtención de créditos (para usos razonables de personas o empresas que razonablemente puedan pagar los créditos) porque esa situación desincentivaría tanto la inversión en proyectos productivos como el ahorro, y no permitiría el desarrollo equilibrado de la actividad económica.

No hay comentarios: