viernes, 19 de diciembre de 2008

Financiación de infraestructuras de periodo de maduración muy largo

La actual crisis financiera mundial ha puesto de manifiesto, entre otros aspectos, las dificultades que pueden presentarse cuando se financian con créditos a corto plazo inversiones que tienen plazos de maduración muy largos.

Este problema es la causa de que en la actualidad el sistema financiero español no pueda aumentar su oferta de crédito para proyectos, empresas o familias aunque tengan objetivamente buenos ratios de solvencia ya que los bancos y cajas prestan a plazos muy superiores, en muchos casos, a los que ellos captan sus recursos .

En los próximos meses veremos como este mismo problema empezará a afectar de forma mucho más importante a las empresas que invierten en infraestructuras de largo periodo de maduración (transportes, energía, comunicación) lo que retrasará la recuperación económica y, cuando esta llegue lo hará en peores condiciones.

Para los nuevos proyectos de inversión, deberá buscarse un sistema de financiación que permita ajustar en lo posible los plazos de captación del ahorro con los plazos de maduración de los proyectos y, en alguna medida, los planes de pensiones pueden ser un origen adecuado de préstamos a muy largo plazo.

Sin embargo, para dar las garantías necesarias a los ahorradores a largo plazo es imprescindible la participación del estado correspondiente que, por otra parte, también puede usar este mecanismo de financiación para las infraestructuras básicas.

Un posible sistema sería la emisión de bonos del estado a muy largo plazo (20 a 30 años) con un tipo de interés fijo que, después de impuestos, permita una rentabilidad media algo superior a la inflación prevista a largo plazo.

Estos bonos serían comprados por los ahorradores, pero serían especialmente de gran interés para los planes de pensiones que, probablemente, decidirían tener un cierto porcentaje de su ahorro en este tipo de bonos.

El Estado, a través del Banco de España y/o del ICO, emplearía parte del importe así captado para la financiación de proyectos solventes de largo plazo de maduración, cuyos promotores desearan tener un tipo de interés fijo a muy largo plazo y no excesivamente caro.

Con la hipótesis de una inflación media a largo plazo del 2,5% anual, los ahorradores particulares estarían interesados a partir de un tipo de interés, a muy largo plazo, que fuera igual o superior al 4,25% y los préstamos a muy largo plazo para proyectos sólidos podrían plantearse a tipos de interés de entre el 4,5 y el 5%, tipos que son más que razonables para acometer ese tipo de proyectos.

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