jueves, 19 de diciembre de 2019

Bases para la transición hacia una sociedad medioambientalmente sostenible. Introducción.-


Los cambios necesarios para pasar a una nueva cultura respecto al medio ambiente son absolutamente necesarios y deben llevarse a cabo lo más rápido posible. El resultado final debería suponer, sin ninguna duda, una mejora relevante de la calidad de vida para el conjunto de la población pero, necesariamente, debe hacerse, en la medida de lo posible, de una manera planificada para evitar que algunas o muchas de las múltiples interacciones, que sin duda tendrán lugar como consecuencia de las medidas que se adopten, supongan perjuicios muy relevantes durante el periodo de transición para capas relevantes de la población, especialmente las menos favorecidas.

Esa planificación estratégica hacia una sociedad medioambientalmente sostenible, es sin duda una herramienta adecuada para acometer una tarea tan ingente y, necesariamente, tiene que estar pilotada por el Gobierno de cada país, ya que su puesta en marcha requerirá muchos cambios legislativos acompañados de importantes inversiones y algunos cambios muy relevantes del comportamiento social.

Pero también será de vital importancia el concurso de expertos en muy diversas disciplinas y también del conjunto de las empresas que deban coadyuvar en la puesta en marcha del programa y no menos importante será el concurso de la población en general, ya que sin una aceptación mayoritaria de los cambios a llevar a cabo, difícilmente se conseguirán los objetivos deseables.

En el caso de los países miembros de la UE, el concurso de las instituciones supranacionales será, muy probablemente, un incentivo a la realización de los cambios, lo que a su vez podría suponer una baza muy relevante para que la UE tenga un papel pionero en esta aventura que la humanidad ya ha iniciado, aunque todavía esté en estado embrionario.

En lo que sigue, me referiré al caso de España, dando por supuesto que nuestro país cumplirá con todos los objetivos y mandatos que ya ha aprobado la UE y que también lo hará con los que apruebe en el futuro.

Sería muy importante que la elaboración y seguimiento del programa estuviera dirigida por un miembro de la Administración que tenga un perfil adecuado a la dificultad de la tarea, un carácter y un compromiso con la tarea suficientemente marcados y, como condición absolutamente necesaria, que cuente con el apoyo decidido y sin fisuras del Gobierno, para poder hacer frente a las presiones de todo tipo que recibirá de los diferentes lobbies, incluidos los partidos políticos, que cabe esperar que, como es habitual en ellos, tengan como principal interés la defensa no del bien común ni de la consecución de una sociedad sostenible, sino de los intereses particulares de quienes en lugar de ver este programa como una oportunidad (a la vez que una necesidad imperiosa) estarán más preocupados por sus intereses económicos, sociales y de poder a corto y medio plazo.

Una planificación de esta magnitud requiere el análisis no solo de la situación de partida y de la situación final deseada, sino también de la evolución durante todo el periodo transitorio que, sin duda, deberá ser de algunas décadas. No se conoce ningún modelo que se haya planteado un análisis de esta magnitud, pero si que hay algunas herramientas que podrían servir para este tipo de análisis entre las que destacan las tablas input output, que en España realiza el INE cada cinco años. Las próximas a elaborar serán las del año 2020 que normalmente serán publicadas en 2023 y si este programa se llegara a elaborar, sería muy importante añadir a las tablas estándar previstas, como información complementaria, algunas agregaciones y desagregaciones de subsectores cuya información sería muy relevante para este proyecto, tablas que convendría definir específicamente en los inicios del programa.

Las tablas input output tienen una limitación, que se podría mitigar en gran parte, y es que su utilidad para analizar los cuellos de botella futuros se basa en la hipótesis de que los coeficientes técnicos se mantienen muy estables en el tiempo, cosa que no será cierta para los sectores críticos para el medio ambiente, especialmente si la transición se realiza, como es deseable, a buen ritmo. La solución a este problema se podría abordar con una doble actuación, la primera durante la elaboración, recalculando los coeficientes técnicos que saldrían en cada escenario contemplado, al final de cada periodo de cinco años, para tener en cuenta las variaciones previstas al final de cada periodo para las hipótesis de los años siguientes. La segunda sería revisar cada cinco años el programa, coincidiendo con la disponibilidad de las nuevas tablas que se publiquen con los datos reales y aprovechando para introducir toda la nueva información relevante ya que, como es lógico, la realidad no será ni siquiera aproximadamente la que estuviera prevista cinco años antes para muchas de las variables relevantes.

Probablemente sería posible contar con una herramienta complementaria, si se abordara la elaboración de un modelo de Resiliencia del país de forma paralela a los ya existentes para ciudades o comarcas, o como se están iniciando para algunas empresas o los polígonos industriales, adaptándolo a las necesidades concretas del cuidado del medio ambiente.

Se podría definir la Resiliencia del país como la capacidad que proporcionan las personas, los modelos de comportamiento social respecto al medio ambiente, las organizaciones operativas de todo tipo (incluidas las familias) y los sistemas o procesos implementados (incluidas las nuevas normativas) con que cuenta el país, para poder sobrevivir, adaptarse y crecer sea cual fuere el tipo de situación de estrés o impacto que experimente la sociedad, y en particular el impacto de todas las medidas necesarias para llegar a la situación medioambiental deseada así como el impacto de la contaminación y del calentamiento que se tenga en cada momento.

Este modelo tendría la ventaja de su flexibilidad para introducir nuevos elementos cuando se detecte la conveniencia de su introducción, la facilidad de ir modificando en tiempo real los coeficientes que relacionan a las distintas variables, de acuerdo con los datos que vayan proporcionando la realidad y el mejor conocimiento por parte de los expertos; también la posibilidad de ir afinando progresivamente las relaciones entre las múltiples variables que se verán afectadas por los cambios de la economía y de las normas sociales que se producirán como consecuencia de la evolución hacia la sociedad medioambientalmente sostenible.

Los resultados que el modelo produciría para cada uno de los múltiples escenarios de cambios parciales que se propongan para ir acercándose al modelo más adecuado, permitirían tomar las decisiones de cambios legislativos y regulatorios con un conocimiento mucho de mejor de sus consecuencias en todos los ámbitos incluidos en el modelo, lo que permitiría abordar con tiempo suficiente gran parte de las actuaciones complementarias necesarias para que la transición sea compatible con la minimización de los efectos secundarios nocivos para el conjunto de la sociedad en general y para las capas de la sociedad más desfavorecidas en particular.

Una primera lista, seguramente muy incompleta y no por orden de importancia, de los subsectores económicos y sociales, así como de los grupos de normativas sería:

 1. Energía
 2. Transporte
 3. Agua
 4. Infraestructuras
 5. Movilidad
 6. Servicios médicos
 7. Otros servicios sociales básicos
 8. Pobreza
 9. Emisiones a la biosfera
10. Calidad de los bienes y servicios a ser puestos a disposición en los mercados
11. Materiales a ser empleados en las distintas actividades
12. Deshechos (industriales, agropecuarios y residenciales)
13. Propuestas de innovación asociadas al medio ambiente
14. Vías de financiación para las distintas actuaciones.
15. Cambios legislativos

No cabe duda de que un programa de este tipo constituiría una apuesta de esfuerzo y de sacrificios de la sociedad en su conjunto, que deberá dilatarse a lo largo de varias décadas y que si se lleva a cabo podrá suponer un cambio social de importancia no menor al esfuerzo conjunto realizado por la sociedad española a lo largo del siglo XX para sacar a nuestro país de la miseria imperante a finales del siglo XIX.

En próximas entradas iré desarrollando mis opiniones y propuestas para cada uno de los aspectos más relevantes de la transición que sería bueno que nuestro país iniciara de una manera ordenada lo antes posible.

viernes, 28 de septiembre de 2018

En defensa de la presunción de inocencia del ministro Pedro Duque


Ayer me sorprendió enormemente el proceso de acoso y derribo que se llevó a cabo contra el ministro Pedro Duque.
 
La excusa, que no el motivo, fue el hecho de que su esposa y él decidieran en su momento que la mejor forma de adquirir y gestionar sus viviendas en España fuera la creación de una sociedad patrimonial que perteneciera a ambos.

En su comparecencia quedó bastante claro que el Sr Duque no es ningún experto en asuntos contables ni fiscales. En el tratamiento de la inmensa mayoría de los medios quedó también muy claro que los redactores de las noticias tampoco lo son, al menos en lo que se refiere a las sociedades patrimoniales y en la forma de tratar contable y fiscalmente la gestión de la puesta a disposición de los inmuebles a sus socios o a terceras personas.

No hay nada extraño, ni ilegítimo ni éticamente reprobable en las actuaciones explicadas por el Sr Duque, según las cuales mientras residía en el extranjero la sociedad alquiló una o las dos viviendas a terceras personas, y el importe de dichos alquileres se reflejó en la contabilidad, primero, y en la declaración del impuesto de sociedades después.

Tampoco hay nada extraño, ni ilegítimo ni éticamente reprobable en que tras su vuelta a España los socios decidieran que la sociedad les cediera, sin contraprestación económica, el uso permanente de una de las viviendas, que pasaría a ser su vivienda habitual, así como el uso permanente o esporádico de la segunda vivienda.

Las consecuencias contables y fiscales de estas cesiones gratuitas serían las siguientes:
Desde el punto de vista contable, no procede incluir en la cuentas de la empresa ningún ingreso, ya que no ha existido ingreso alguno, y por tanto las cuentas de la empresa reflejaran una serie de gastos, los honorarios de la persona o empresa que les lleve las cuentas, los gastos fijos como IBI, impuestos y tasas, honorarios del Registro Mercantil y las comisiones bancarias, así como los que probablemente serán los conceptos de mayor importe que son la amortización de los bienes amortizables de la empresa y los intereses, éstos últimos en el caso de que la empresa estuviera pagando algún crédito. No es extraño por tanto que en los años en que no haya habido ingresos por alquileres los resultados sean negativos.
Desde el punto de vista fiscal, hay que tener en cuenta que en los ejercicios en que se haya producido cesión gratuita de uso a los socios, la base imponible del impuesto de sociedades será el resultado de añadir al resultado contable un ajuste extracontable debido a la citada cesión de uso. Dicho ajuste según la normativa del impuesto de sociedades no es otro que el importe de la cesión de uso a precios del mercado de alquiler durante el mismo periodo que la vivienda se haya cedido. Una vez hecho este ajuste, la base imponible podrá resultar positiva o seguir siendo negativa.

Las cuentas de la sociedad son públicas, en tanto que la declaración del impuesto de sociedades no lo es.

En el caso de que las declaraciones de sociedades hayan resultado positivas, es de esperar que la sociedad haya pagado el impuesto correspondiente. En el caso de que sigan siendo negativas, la empresa dispondrá de un crédito fiscal, con una duración limitada a 15 años para descontarlo en futuras declaraciones con resultado positivo. En ningún caso el crédito fiscal se devuelve por parte de Hacienda en efectivo.

El ministro Duque dijo claramente ayer que estaba al día en sus obligaciones fiscales, y hasta ahora no se ha publicado ningún dato que ni siquiera indiciariamente permita pensar lo contrario.

Yo, particularmente, creo al ministro y espero que si comparece ante las Cortes, o en rueda de prensa, lo haga habiendo sido convenientemente asesorado en los aspectos contables y fiscales para que cese su acoso y derribo, porque si las cosas han sucedido como he descrito, no hay nada extraño, ni ilegítimo ni éticamente reprobable en las actuaciones explicadas por el Sr Duque.

miércoles, 18 de julio de 2018

Consulta pública de la UE sobre cambio horario

La UE ha puesto a disposición de todos los ciudadanos una encuesta para conocer su opinión sobre la conveniencia de mantener el cambio horario dos veces al año o suprimirlo.

Se puede responder hasta mediados de agosto y la dirección para acceder es:

https://ec.europa.eu/info/consultations/2018-summertime-arrangements_es

Yo estoy a favor de mantener el mismo horario todo el año, y en concreto mantener el actual horario de verano todo el año, ya que es el que permite disfrutar de más horas de luz al año mientras estamos despiertos, lo que redunda en un menor consumo energético en nuestros hogares.

Se pueden hacer comentarios de los motivos al final, con un máximo de 3000 caracteres, y piden que en la medida de lo posible se hagan en inglés, aunque también se pueden hacer en castellano.

Yo he añadido los míos en inglés, aunque su calidad lingüística sea mejorable, porque creo que será más fácil que alguien de la UE lo lea.

A continuación transcribo mis comentarios en las dos lenguas por si a alguien le interesa



Tengo 67 años, y cuando se introdujo el cambio en España (momento en que yo era estudiante universitario de Ciencias Químicas) lo cierto es que me acostumbraba a él el mismo día en que se producía y por tanto estuve de acuerdo con él ya que me creí el argumento de su conveniencia por ahorro energético, aunque no estudié a fondo si el pretendido ahorro energético era real o simplemente un engaño político para aumentar la conciencia de la necesidad  del ahorro energético ante el impacto de la subida del precio del petróleo de la época.

Con los años mi opinión ha ido cambiando de forma progresiva, primero cuando tomé conciencia de que el pretendido ahorro energético era una falacia, aunque sea cierto que el adelanto de la hora oficial respecto a la solar proporcione un ahorro energético relevante en la medida en que reduce el número de horas al año en que se duerme con luz solar y, por tanto, se reduce en el mismo número de horas el tiempo anual en que se está despierto cuando es de noche, que es la única fuente de ahorro energético posible por esta vía. Por este motivo, deseo para España, el país en que resido, que se mantenga todo el año el actual horario de verano.

En segundo lugar cuando al ir aumentando mi edad, ha ido aumentando progresivamente el número de días que necesito para que mi cuerpo se adapte al cambio horario, de forma que en la actualidad necesito entre dos y tres semanas para volver a dormir con normalidad con motivo de cada cambio horario, lo que supone que en la actualidad esta medida me supone cada año del orden de un mes de noches en las que no puedo dormir bien. Un precio demasiado alto por no obtener ningún beneficio económico ni de mejora del mercado único ni para la UE, ni para mi país ni para mi mismo.

Estoy totalmente de acuerdo con las ventajas económicas de tener dentro de la UE el máximo número de países con la misma hora oficial y creo también que no sería bueno que unos países cambiaran la hora dos veces al año y otros no, aunque soy partidario de derogar la obligatoriedad del cambio horario dos veces al año y, como no conozco la situación concreta de cada país en función de su latitud, y especialmente longitud geográfica, soy partidario de mantener la capacidad de cada Estado miembro de fijar su propio huso horario y, en caso de que no haya un consenso muy amplio, de dar libertad a los estados miembro para que decidan cambiar el horario dos veces al año o, por el contrario mantener todo el año el mismo huso horario.


I'm 67 years old, and when the change was introduced in Spain (when I was a university student of Chemical Sciences) the truth is that I got used to it on the same day it was produced and therefore I agreed with it since I believed the argument of its convenience for energy saving, although I did not study thoroughly whether the alleged energy saving was real or just a political trick to raise awareness of the need for energy savings in the face of the impact of rising oil prices at this time .

Over the years my opinion has been changing progressively, first when I became aware that the alleged energy saving was a fallacy, although it is certain that the advance of the official time with respect to the solar one provides a relevant energy saving just when it reduces the number of hours per year in which you sleep with sunlight and, therefore, the annual time you are awake when it is night is reduced by the same number of hours per day , which is the only source of energy savings possible by this way. For this reason, I wish for Spain, the country where I live, that the current summer time would  be maintained throughout the year.

Secondly, as my age increases, the number of days I need for my body be adapted to the time change has gradually increased, so now I need between two and three weeks to go back to sleep normally when each hourly change occurs, which means that at present this measure means to me each year of the order of a month of nights in which I cannot sleep well. A price too high for not obtaining any economic benefit or improvement of the single market neither for the EU, neither for my country nor for myself.

I fully agree with the economic advantages of having the maximum number of countries with the same official time within the EU and I also think that it would not be good for some countries to change the time twice a year and others not, although I am in favour of repealing the obligatory nature of the time change twice a year and, since I don't know the specific situation of each country according to its latitude, and especially geographical length, I'm in favour of maintaining the capacity of each Member State to set its own time zone and, in If there is not a very broad consensus, give freedom to member states to decide to change the schedule twice a year or, on the contrary, keep the same time zone all year.

viernes, 27 de octubre de 2017

En recuerdo a mi amigo Pepe Correas Veiga



Conocí a Pepe a finales de mayo de 1988. Hacía pocos días que yo había empezado a trabajar en Enagás y coincidimos en la inauguración de la planta de regasificación de Huelva.

Con su habitual simpatía y como el que cuenta algo muy sencillo, tuvo el detalle y la paciencia de explicarme la planta, añadiendo, como hacía siempre, un sinfín de detalles y anécdotas.

Desde entonces, nació entre nosotros una amistad que se ha ido haciendo cada vez más profunda, a pesar de las diferencias de nuestro carácter, de nuestras ideas y de nuestra forma de entender y desarrollar la vida. Sólo hay una cosa que no podré contar de Pepe, no porque sea un secreto o algo inconfesable, sino sencillamente porque no lo sé. ¿Cómo habría sido una pelea entre él y yo? Nunca la ha habido, sencillamente porque para mí era imposible enfadarme con él.

Aunque nuestras áreas de actividad profesional eran muy distintas, hemos tenido la posibilidad de colaborar muy estrechamente en varios proyectos. 

A pesar de que nunca tuvo en Enagás la promoción que habría merecido, porque la opinión que de él tenía la jerarquía no era demasiado buena, para mí ha sido un privilegio que colaborara conmigo. Su actuación en el proyecto de los gasoductos mixtos entre Enagás y Transgás fue clave para el éxito del proyecto y como prueba de que no soy el único que lo percibió así está el hecho de que, al final del mismo, la alta dirección de Transgás llegó a un acuerdo con Enagás para que ocupara el puesto de Director Técnico de la empresa portuguesa.

A su vuelta a España seguimos trabajando juntos, primero en Gas Natural, después en Repsol y finalmente de nuevo en Enagás. En esa última etapa también dimos en equipo, durante cuatro o cinco años, los cursos de la planta de regasificación en el ISE y, cuando ya ninguno de los dos trabajábamos en Enagás seguimos colaborando en toda una serie de pequeños proyectos que nos permitieron seguir siempre juntos en lo profesional.

En los aspectos personales también lo pasamos muy bien y siempre, cuando surgía la ocasión, ahí estaba Pepe, con su sonrisa permanente, dispuesto a echar una mano sin pedir nada a cambio. Solo la salud, que empezó a fallarle en el verano de 2015, fue la causa de que no hayamos podido terminar los últimos proyectos en que colaborábamos.

Pepe, con tu marcha dejas un vacío que no será fácil de manejar, pero siempre me acompañará tu sonrisa y el recuerdo de los mil y un consejos que en todos los aspectos me has ido regalando.
Como no podré encontrar un consejero como tú, me veré obligado a hacerte las consultas mientras duerma, de manera que, en mis sueños, seguiré contando con tu alegría, tu sencillez, tu sabiduría y tu amistad.

Hasta pronto, viejo amigo. ¡Nos seguiremos viendo!