Los cambios necesarios
para pasar a una nueva cultura respecto al medio ambiente son absolutamente necesarios
y deben llevarse a cabo lo más rápido posible. El resultado final debería
suponer, sin ninguna duda, una mejora relevante de la calidad de vida para el
conjunto de la población pero, necesariamente, debe hacerse, en la medida de lo
posible, de una manera planificada para evitar que algunas o muchas de las
múltiples interacciones, que sin duda tendrán lugar como consecuencia de las
medidas que se adopten, supongan perjuicios muy relevantes durante el periodo
de transición para capas relevantes de la población, especialmente las menos
favorecidas.
Esa planificación
estratégica hacia una sociedad medioambientalmente sostenible, es sin duda una
herramienta adecuada para acometer una tarea tan ingente y, necesariamente,
tiene que estar pilotada por el Gobierno de cada país, ya que su puesta en
marcha requerirá muchos cambios legislativos acompañados de importantes
inversiones y algunos cambios muy relevantes del comportamiento social.
Pero también será de vital
importancia el concurso de expertos en muy diversas disciplinas y también del
conjunto de las empresas que deban coadyuvar en la puesta en marcha del
programa y no menos importante será el concurso de la población en general, ya
que sin una aceptación mayoritaria de los cambios a llevar a cabo, difícilmente
se conseguirán los objetivos deseables.
En el caso de los países
miembros de la UE, el concurso de las instituciones supranacionales será, muy
probablemente, un incentivo a la realización de los cambios, lo que a su vez
podría suponer una baza muy relevante para que la UE tenga un papel pionero en
esta aventura que la humanidad ya ha iniciado, aunque todavía esté en estado
embrionario.
En lo que sigue, me
referiré al caso de España, dando por supuesto que nuestro país cumplirá con
todos los objetivos y mandatos que ya ha aprobado la UE y que también lo hará
con los que apruebe en el futuro.
Sería muy importante que la
elaboración y seguimiento del programa estuviera dirigida por un miembro de la
Administración que tenga un perfil adecuado a la dificultad de la tarea, un
carácter y un compromiso con la tarea suficientemente marcados y, como
condición absolutamente necesaria, que cuente con el apoyo decidido y sin
fisuras del Gobierno, para poder hacer frente a las presiones de todo tipo que
recibirá de los diferentes lobbies, incluidos los partidos políticos, que cabe
esperar que, como es habitual en ellos, tengan como principal interés la
defensa no del bien común ni de la consecución de una sociedad sostenible, sino
de los intereses particulares de quienes en lugar de ver este programa como una
oportunidad (a la vez que una necesidad imperiosa) estarán más preocupados por
sus intereses económicos, sociales y de poder a corto y medio plazo.
Una planificación de esta
magnitud requiere el análisis no solo de la situación de partida y de la
situación final deseada, sino también de la evolución durante todo el periodo
transitorio que, sin duda, deberá ser de algunas décadas. No se conoce ningún
modelo que se haya planteado un análisis de esta magnitud, pero si que hay
algunas herramientas que podrían servir para este tipo de análisis entre las
que destacan las tablas input output, que en España realiza el INE cada cinco
años. Las próximas a elaborar serán las del año 2020 que normalmente serán
publicadas en 2023 y si este programa se llegara a elaborar, sería muy importante
añadir a las tablas estándar previstas, como información complementaria, algunas
agregaciones y desagregaciones de subsectores cuya información sería muy
relevante para este proyecto, tablas que convendría definir específicamente en
los inicios del programa.
Las tablas input output
tienen una limitación, que se podría mitigar en gran parte, y es que su
utilidad para analizar los cuellos de botella futuros se basa en la hipótesis
de que los coeficientes técnicos se mantienen muy estables en el tiempo, cosa
que no será cierta para los sectores críticos para el medio ambiente,
especialmente si la transición se realiza, como es deseable, a buen ritmo. La
solución a este problema se podría abordar con una doble actuación, la primera
durante la elaboración, recalculando los coeficientes técnicos que saldrían en
cada escenario contemplado, al final de cada periodo de cinco años, para tener
en cuenta las variaciones previstas al final de cada periodo para las hipótesis
de los años siguientes. La segunda sería revisar cada cinco años el programa,
coincidiendo con la disponibilidad de las nuevas tablas que se publiquen con
los datos reales y aprovechando para introducir toda la nueva información
relevante ya que, como es lógico, la realidad no será ni siquiera
aproximadamente la que estuviera prevista cinco años antes para muchas de las
variables relevantes.
Probablemente sería
posible contar con una herramienta complementaria, si se abordara la
elaboración de un modelo de Resiliencia del país de forma paralela a los ya
existentes para ciudades o comarcas, o como se están iniciando para algunas
empresas o los polígonos industriales, adaptándolo a las necesidades concretas
del cuidado del medio ambiente.
Se podría definir la
Resiliencia del país como la capacidad que proporcionan las personas, los
modelos de comportamiento social respecto al medio ambiente, las organizaciones
operativas de todo tipo (incluidas las familias) y los sistemas o
procesos implementados (incluidas las nuevas normativas) con que cuenta el país,
para poder sobrevivir, adaptarse y crecer sea cual fuere el tipo de situación
de estrés o impacto que experimente la sociedad, y en particular el impacto de
todas las medidas necesarias para llegar a la situación medioambiental deseada
así como el impacto de la contaminación y del calentamiento que se tenga en
cada momento.
Este modelo tendría la
ventaja de su flexibilidad para introducir nuevos elementos cuando se detecte
la conveniencia de su introducción, la facilidad de ir modificando en tiempo
real los coeficientes que relacionan a las distintas variables, de acuerdo con
los datos que vayan proporcionando la realidad y el mejor conocimiento por
parte de los expertos; también la posibilidad de ir afinando progresivamente
las relaciones entre las múltiples variables que se verán afectadas por los
cambios de la economía y de las normas sociales que se producirán como
consecuencia de la evolución hacia la sociedad medioambientalmente sostenible.
Los resultados que el
modelo produciría para cada uno de los múltiples escenarios de cambios
parciales que se propongan para ir acercándose al modelo más adecuado,
permitirían tomar las decisiones de cambios legislativos y regulatorios con un
conocimiento mucho de mejor de sus consecuencias en todos los ámbitos incluidos
en el modelo, lo que permitiría abordar con tiempo suficiente gran parte de las
actuaciones complementarias necesarias para que la transición sea compatible
con la minimización de los efectos secundarios nocivos para el conjunto de la
sociedad en general y para las capas de la sociedad más desfavorecidas en
particular.
Una primera lista,
seguramente muy incompleta y no por orden de importancia, de los subsectores
económicos y sociales, así como de los grupos de normativas sería:
1. Energía
2. Transporte
3. Agua
4. Infraestructuras
5. Movilidad
6. Servicios médicos
7. Otros servicios sociales básicos
8. Pobreza
9. Emisiones a la biosfera
10. Calidad de los bienes
y servicios a ser puestos a disposición en los mercados
11. Materiales a ser
empleados en las distintas actividades
12. Deshechos
(industriales, agropecuarios y residenciales)
13. Propuestas de
innovación asociadas al medio ambiente
14. Vías de financiación
para las distintas actuaciones.
15. Cambios legislativos
No cabe duda de que un
programa de este tipo constituiría una apuesta de esfuerzo y de sacrificios de
la sociedad en su conjunto, que deberá dilatarse a lo largo de varias décadas y
que si se lleva a cabo podrá suponer un cambio social de importancia no menor
al esfuerzo conjunto realizado por la sociedad española a lo largo del siglo XX
para sacar a nuestro país de la miseria imperante a finales del siglo XIX.
No hay comentarios:
Publicar un comentario