La candidata al Congreso por
Democracia y Llibertat (la marca de Convergencia para las próximas elecciones)
Míriam Nogueras, que va en el número cuatro de su lista, ha dado una
explicación de lo que significaba idiota en la Grecia clásica, para luego aplicar
el calificativo, en ese sentido, a buena parte de las personas que espera encontrarse
en su función parlamentaria cuando negocie la independencia de Cataluña en el
Congreso y con otras instituciones del Estado.
En la Grecia clásica un ciudadano
podía dedicar una parte relevante de sus esfuerzos para promover el bien común,
en cuyo caso recibía el calificativo de "político" uno de los más
elogiosos que se podían aplicar. En el otro extremo de la valoración pública
estaban las personas que sólo se ocupaban de sus propios intereses, a los que
se aplicaba el término de "idiota" que no era nada positivo.
En la época romana, el término idiota
se aplicaba a los ignorantes, a los que carecían de educación y en la edad
media se le aplicaba a los no creyentes. Su acepción actual apareció primero en
Francia y su uso actual es siempre un término despectivo, más suave en términos
coloquiales amistosos "anda, no seas idiota y no hagas eso" pero un
insulto, que puede llegar a ser bastante grave, cuando se dice de forma más
agresiva para calificar a una persona con la acepción médica del idiotismo, que
es sabido, constituye una deficiencia mental muy aguda.
Pero la Señora Nogueras, lo ha
usado en la acepción de la Grecia clásica, temiéndose que en Madrid proliferen,
especialmente en los organismos de máxima decisión de las instituciones del Estado,
las personas que sólo se ocupan de sus intereses particulares, esto es los "idiotas".
Seguramente habrá tenido
oportunidad de conocer bien en su partido, y en la coalición habitual hasta
hace pocos meses, la forma de proceder de este tipo de personas, empezando por
el que tuvo durante muchos años el tratamiento de Molt Honorable por ser, o
haber sido, el Presidente de la Generalidad de Cataluña, tratamiento que le
retiraron al hacerse pública una pequeña parte de los "intereses
particulares" a los que se había dedicado, ayudado por sus hijos, cuando
aparentaba ser un "político" (siempre en la acepción de la Grecia
clásica) las veinticuatro horas de cada día que estuvo al frente de Cataluña.
Es de suponer que si ahora tuviera que ponerle un tratamiento a su ex jefe, le
aplicaría sin dudar el de Molt Idiota, que haría extensivo a los hijos de éste y a los
miles y miles de miembros de su partido y simpatizantes que sacaban partido de
las comisiones que cobraban por doquier.
Si su intención es separar la
paja del trigo, ojalá tenga mucho éxito, ya que estaría muy bien que al final
de la próxima legislatura nos pudiera proporcionar una lista con los diputados,
senadores y personas de alto rango en las instituciones del Estado que formen
parte del grupo de los "políticos" y otra con los del grupo de los "idiotas".
Espero que no se olvide de que las comunidades autónomas y los ayuntamientos
forman parte del Estado, lo que la obligará sin duda al penoso deber de incluir
en la lista de los "idiotas" a aquellos de su partido y de su
coalición que merezcan estar en ella.
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