He leído un artículo de
Harvard Business Review titulado "How not to cut health care costs" y
me ha sorprendido la enorme similitud entre las prácticas no recomendables y la
forma adoptada en España para reducir los costes sanitarios por la mayoría de
las Comunidades autónomas, y en particular por la Comunidad de Madrid que es la
que mejor conozco porque es la que padezco.
El
primer error es reducir el personal administrativo en lugar de optimizar su función, ya
que cuando esa reducción afecta a la eficacia del personal clínico, se reduce
la eficiencia global del sistema.
El
segundo error es la reducción del equipamiento y/o de
las instalaciones. En este aspecto, la solución a la española (mantener las
instalaciones y el equipamiento, pero cerrándolos durante largo tiempo,
parcialmente a diario y de forma más acusada en temporadas de vacaciones) es
una aportación novedosa que magnifica el error, ya que no se produce el ahorro en la inversión que no se lleva a cabo, pero
sí se consigue la reducción de la eficacia del sistema.
El
tercer error es esforzarse en reducir los costes
unitarios del material fungible, olvidando la mejora de los procedimientos para
aumentar la eficiencia en sus uso, que sería la forma adecuada de conseguir un menor consumo sin afectar a la calidad de
los tratamientos.
El
cuarto error es la reducción del tiempo dedicado a cada
paciente en particular, lo que supone un aumento del número de pacientes
visitados por cada profesional lo que, superado el óptimo que siempre se debe
buscar y que consiste en emplear el tiempo que se necesita pero no mucho más,
inevitablemente lleva a un deterioro de la calidad de la atención.
El
quinto error es no desarrollar mejor los procesos de
estandarización de la atención mediante la extensión de las mejores prácticas.
En España se ha preferido la extensión de procedimientos menos costosos por
paciente tratado, sin importar que esos procedimientos sean menos eficaces, lo
que lleva al agravamiento de las dolencias en una parte relevante de los casos
que a su vez deriva a medio plazo en unos mayores costes para solucionar los
nuevos problemas generados.
El artículo original, que
debería ser de lectura obligada para todos los responsables de la sanidad
pública, se puede encontrar en:
https://hbr.org/2014/11/how-not-to-cut-health-care-costs
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