El Año Nuevo comienza con una mala noticia en el campo de la energía: Rusia y Ucrania discrepan por el precio del gas natural que aquella vende a ésta y de rebote otros diez países (Alemania, Austria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Francia, Hungría, Italia, Polonia y Rumania) han visto reducidas sus entradas procedentes de Rusia en cantidades que varían entre el 25 y el 40%. La empresa húngara Mol, por su parte, dice haberse visto obligada a reducir las entregas a Bosnia y Serbia, y Moldavia ha comunicado que Rusia le ha cortado el suministro por no aceptar el nuevo precio impuesto por Gazprom.
Cuesta trabajo creer que la reducción de 120 millones de metros cúbicos diarios que desde ayer impuso Rusia a Ucrania (cantidad equivalente a la demanda total española en invierno) pueda llevar a esa magnitud de reducciones de suministro. La experiencia de años anteriores es que Rusia, a menudo, no puede cumplir con sus compromisos de exportación cuando el frío invernal multiplica su demanda interior.
Un problema real es el de los precios políticos que Gazprom cobra por el gas a determinados países de la órbita política rusa y el de los peajes, asimismo políticos, que paga por el tránsito.
Quizás hayan elegido esta época para forzar el aumento, de forma casi inmediata, del precio de venta del gas a los países de su órbita política, y seguramente también en un futuro próximo a los miembros de la UE; y a la vez han escondido bajo la capa del problema de los precios su incapacidad de atender la totalidad de los suministros contratados.
Cuesta trabajo creer que la reducción de 120 millones de metros cúbicos diarios que desde ayer impuso Rusia a Ucrania (cantidad equivalente a la demanda total española en invierno) pueda llevar a esa magnitud de reducciones de suministro. La experiencia de años anteriores es que Rusia, a menudo, no puede cumplir con sus compromisos de exportación cuando el frío invernal multiplica su demanda interior.
Un problema real es el de los precios políticos que Gazprom cobra por el gas a determinados países de la órbita política rusa y el de los peajes, asimismo políticos, que paga por el tránsito.
Quizás hayan elegido esta época para forzar el aumento, de forma casi inmediata, del precio de venta del gas a los países de su órbita política, y seguramente también en un futuro próximo a los miembros de la UE; y a la vez han escondido bajo la capa del problema de los precios su incapacidad de atender la totalidad de los suministros contratados.
Gazprom ya ha anunciado un aumento de las entregas a Ucrania para que pasen a otros países. Seguramente ya ha conseguido que se inicien las negociaciones para aumentar los precios.
En España se han realizado declaraciones tranquilizadoras respecto al nulo impacto que este problema tendrá en los suministros de gas natural a nuestro país. Y es cierto que España no recibe ni un metro cúbico de gas de Rusia, pero no nos engañemos, nuestra dependencia de Argelia, 60% del total de aprovisionamientos, es más alta que la que Alemania, Italia o Francia tienen de Rusia o de cualquier otro suministrador.
Argelia seguirá rápidamente la senda de la subida de precios que puedan trazar los rusos y si por una causa u otra la oferta de gas en la UE es menor que la demanda potencial, habrá menos gas disponible, también en España y los precios subirán en todos los países y en España lo harán especialmente para los consumidores que no tengan una tarifa que les proteja. Como desde el día 1 de enero les pasa, por ejemplo, a los productores de cerámica.
En España se han realizado declaraciones tranquilizadoras respecto al nulo impacto que este problema tendrá en los suministros de gas natural a nuestro país. Y es cierto que España no recibe ni un metro cúbico de gas de Rusia, pero no nos engañemos, nuestra dependencia de Argelia, 60% del total de aprovisionamientos, es más alta que la que Alemania, Italia o Francia tienen de Rusia o de cualquier otro suministrador.
Argelia seguirá rápidamente la senda de la subida de precios que puedan trazar los rusos y si por una causa u otra la oferta de gas en la UE es menor que la demanda potencial, habrá menos gas disponible, también en España y los precios subirán en todos los países y en España lo harán especialmente para los consumidores que no tengan una tarifa que les proteja. Como desde el día 1 de enero les pasa, por ejemplo, a los productores de cerámica.
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