miércoles, 9 de marzo de 2022

Perspectivas actuales del gas natural en España

En las últimas semanas se está hablando mucho de la seguridad del suministro de gas natural en España.

Se insiste demasiado en la ausencia de problemas para nuestro país en la hipótesis de una reducción relevante de los suministros de Rusia, con el argumento de que las empresas españolas compran muy poco gas de Rusia (el 10,6% en 2020) y todo él en forma de GNL, mucho más fácil de sustituir que el que llega por gasoducto.

Pero no se tiene en cuenta que las empresas que compran GNL (y también GN procedente de otros países europeos) para traerlo a España, lo pueden llevar a otros países si económicamente les resulta interesante.

También se resalta el enorme potencial de la red española para enviar gas natural al resto de países de la UE, sin tener en cuenta el enorme cuello de botella que constituye la muy escasa capacidad de conexión con Francia que, en el mejor de los casos, esto es dejando de recibir la totalidad del GN que se recibe de los países europeos situados más al norte y enviando la máxima cantidad que se puede transportar en sentido contrario, permitiría aportar al resto de la UE tan solo el 2,5% de la cantidad de gas que la UE importa anualmente.

En cuanto a los precios, la libertad de movimiento de los bienes y servicios entre los países de la UE hace imposible pensar que España pudiera ser ajena a los precios del aprovisionamiento del conjunto de la UE. Puede haber algunas diferencias, especialmente respecto a zonas muy concretas de la UE, pero no diferencias muy relevantes con los países más cercanos. Por el contrario, el Gobierno español, mediante su capacidad de regulación del sector en España si que podría provocar diferencias muy relevantes en los precios para el consumidor final, porque los peajes, cánones e impuestos pueden ser muy diferentes entre unos y otros países de la Unión.

 

 

Matriz DAFO del gas natural en España

En el análisis estratégico de las empresas se usa a menudo la matriz DAFO (que viene del uso de la primera letra de cuatro aspectos cruciales para el futuro de las entidades: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades)

El concepto de este instrumento de análisis, extensible a los países y a cualquier tipo de organización, es rechazar las políticas popularmente conocidas como la política del avestruz o la de mirarse al ombligo, y reflexionar sobre las características de la situación actual, comenzando por una análisis sosegado, sincero y ponderado de las debilidades existentes, con el objeto de eliminarlas en el futuro o, si eso no fuera posible, reducirlas al mínimo. A continuación hacer lo propio con las amenazas para después pasar a los aspectos positivos, haciendo lo mismo para intentar aprovecharlos al máximo. Finalmente llega el turno al análisis de la oportunidades, para intentar sacar provecho de aquellos aspectos todavía no desarrollados, o apenas desarrollados, con el fin de mejorar la situación tanto como se pueda.

A continuación paso a enunciar los principales puntos que, en mi opinión, caracterizan en la actualidad al sector español del gas natural:

 

Debilidades

-  Dependencia casi total de suministros del exterior.

-  Muy escasa capacidad de interconexión con Francia.

-  Escasa capacidad de almacenamiento subterráneo.

-  Inexistencia de peajes específicos para contratos de tránsito internacional a largo plazo.

 

Amenazas

-  Previsible inestabilidad de los mercados internacionales.

-  Riesgo de desabastecimiento parcial, por desvío de cargamentos de GNL a zonas con precios más elevados.

-  Debilidad extrema de la protección de precios para los clientes de tarifa regulada.

 

Fortalezas

-  Sistema gasista muy flexible y con sobrecapacidad (excepto en almacenamiento subterráneo y en capacidad de intercambios con Francia)

-  Elevado número de terminales de regasificación geográficamente bien distribuidos.

-  Gran diversificación de los aprovisionamientos tanto por forma de llegada (GN o GNL) como por países de origen.

 

Oportunidades

-  Ampliar la capacidad de interconexión con Francia.

-  Desarrollar, en el seno de la UE, un sistema de ayuda mutua entre los países miembro a corto, medio y largo plazo, que incluya, entre otras cosas, el concepto de gasoducto virtual para tránsitos internacionales con tarifas específicas, así como la construcción de las instalaciones necesarias para eliminar los cuellos de botella que limitan los intercambios internacionales.

-  Desarrollar los mecanismos de mercado de la conexión con Marruecos en ambos sentidos.

-  Ampliar las competencias del GTS para llevar a cabo actividades de fortalecimiento de la seguridad de suministro.

-  Paliar los eventuales incrementos desmesurados de los precios del gas pagados por los consumidores finales actuando sobre los peajes, cánones e impuestos aplicables en España.


martes, 8 de marzo de 2022

LA INCONGRUENCIA DEL SISTEMA EUROPEO DE FIJACIÓN DE LOS PRECIOS DE LA ELECTRICIDAD

 

La Comisión de la UE fijó en su día la obligación de usar básicamente el sistema marginalista para la fijación de los precios mayoristas de la electricidad, con el convencimiento de que es un buen método para garantizar la competencia y asegurar unos precios razonables a los consumidores.

La machacona realidad es que en la generación de electricidad coexisten múltiples tecnologías (fundamentalmente nuclear, hidráulica, eólica, fotovoltaica, termosolar, ciclos combinados de gas natural y carbón, esta última en proceso de desaparición ya culminado en España)

Cada una de estas tecnologías tienen unos tamaños óptimos de cada unidad de generación muy diferentes, unas capacidades de entrada, salida y variación de la producción horaria, unos costes medios fijos y variables y, finalmente, unos plazos para la instalación de nuevas unidades muy diferentes.

Pero todas ellas, excepto las muy pequeñas de algunas de las tecnologías renovables, tienen que participar obligatoriamente todos los días (salvo que decidan o tengan que estar paradas ese día) en una subasta en la que se decide, para cada unidad de generación, que cantidad de electricidad producirá en cada hora de ese día y el precio que recibirá por cada unidad de electricidad generada en esa hora, que será el precio ofrecido por la última unidad necesaria para igualar la oferta en esa hora a la demanda prevista para esa hora (de ahí el nombre de sistema marginalista)

La realidad es que ese método ha funcionado sin demasiados problemas durante algunas décadas, aunque las tecnologías que fijaban el precio durante más horas en el año (el carbón y el gas natural en el caso español, hasta la desaparición por imperativo legal del carbón) apenas podían cubrir sus costes marginales y poco más, con lo que su rentabilidad era muy baja, situación muy distinta a las que tenían una tecnología con unos costes marginales muy reducidos (la nuclear y la hidráulica,  también en el caso español) que se limitaban a ofrecer un precio muy bajo (cero euros con cero céntimos durante la mayor parte de las horas del año en el caso de la nuclear) y a aceptar el precio resultante de la subasta, que cubría con creces tanto sus costes fijos como sus costes variables y proporcionaban unos pingües beneficios a las empresas que tienen unidades de generación de estas dos tecnologías.

Pero la desaparición de las centrales de carbón dejó al gas natural como tecnología marginal durante la mayoría de las horas del año (solo dejaba de fijar el precio en las horas en que no podían cubrir sus costes variables por escasez de demanda, horas en las que dejaban de generar todas las centrales de esa tecnología, salvo las que fueran necesarias para atender alguna zona geográfica concreta por falta de capacidad de transporte de la red de alta tensión)

Ha bastado que los mercados internacionales de gas, en los que se abastece en gran parte la Unión Europea, hayan pasado de tener un moderado exceso de oferta a una ligera presión de la demanda, de una parte, y que la política de restricción de la oferta de derechos de emisión de CO2 decidida por la Comisión haya aumentado su precio en el mercado europeo, de otra, para que desde el tercer trimestre de 2021 los precios mayoristas de la electricidad se hayan disparado. Por descontado la actual situación política internacional ha disparado aún más los precios del gas con el resultado de que el precio de la generación de electricidad que se carga en la factura del consumidor español ha pasado de unos cuatro céntimos por kWh hace un año a los setenta céntimos que se han alcanzado el 7 de marzo de 2022.

¿Quién gana y quién pierde en el camino?

Indudablemente pierden todos los consumidores que no pueden traspasar a nadie este sobrecoste, sean ciudadanos de a pie, trabajadores autónomos o empresarios.

Ganan primero los políticos (que ven aumentados los ingresos públicos por los ingresos mucho mayores procedentes tanto de la venta de los derechos de CO2 como del IVA, ya que el 21% de cuatro céntimos es inferior al 10% a partir de los 9 céntimos del coste de generación (90 euros por MWh) pero también los generadores de electricidad de todas las tecnologías, incluidos los que lo hacen con gas natural.

Las consecuencias de tal subida ya son las de una inflación en la UE impensable hace tan solo un año, pero todo hace pensar que será aun más elevada en los próximos meses, con lo que tendrá efectos muy negativos en la reducción del crecimiento económico y en el aumento del paro.

¿Existe alguna solución razonable para paliar la subida de los precios de generación?

Si, por descontado, y parece que la Comisión ya está pensando en cómo hacerlo, porque la presión de Alemania para reducir la inflación será fortísima y efectiva.

Una idea sencilla es que si la causa fundamental es la regulación adoptada en la formación de los precios mayoristas, una modificación adecuada de la misma podrá anular los efectos directos de la misma. Por tanto urge eliminar que sea el precio marginal de la generación del gas el que marque el precio de generación del resto de tecnologías y también, aunque sea de forma temporal, la reducción de los precios de los derechos de CO2, hasta el nivel que la Comisión considere razonable, mediante el aumento de la oferta en la cantidad necesaria para que el precio sea el deseado por los burócratas.

Indudablemente si, como es previsible, se mantiene el precio más elevado del gas en los mercados internacionales, tendremos que asumir ese sobrecoste pero teniendo en cuenta el precio medio de compra, no aplicando también el precio marginal más elevado a todo el gas consumido, porque los contratos a largo plazo, que cubren la mayor parte de la demanda, tienen actualmente un precio mucho más moderado que el de los mercados spot o los precios de futuros.

jueves, 30 de julio de 2020

MEMORIAL DE AGRAVIOS Y FAVORES RECIBIDOS DURANTE LA PANDEMIA POR UN ESPAÑOLITO DE A PIE

Una vez terminado el Estado de Alarma y transcurrido un mes largo, parece razonable echar la vista atrás y hacer un recuento de los agravios recibidos de los distintos estamentos del Estado y también de los agradecimientos por las cosas que han hecho correctamente algunas autoridades, ya que también algunas veces ha sido éste el caso.

Debo decir que, por fortuna para mí, sólo he tenido un caso de enfermo sintomático en mi círculo de afectos, uno de mis hermanos, médico, contagiado casi con certeza mientras realizaba sus funciones y que pasó la enfermedad en su casa sin que haya sido necesario su ingreso en el hospital. Esta precisión es necesaria porque al no haber recibido daños directos de una gran magnitud, es probable que para los que no han tenido la misma fortuna que yo, mis críticas parezcan demasiado tibias; yo mismo soy plenamente consciente de que si mi caso hubiera sido el contrario mi sensación de agravio sería seguramente muchísimo más intensa.

Empezaré por la parte positiva, que en la mayoría de los casos va dirigida a las buenas gentes que han hecho mucho más llevadera esta situación, al margen de que su actividad la hayan realizado en su papel de trabajadores públicos o simplemente como ciudadanos que han intentado hacer la vida más fácil a los demás, conocidos o desconocidos, algunos con cara y otros sin ella porque no estaban a la vista. En su conjunto son la mayoría de la población, por lo que para mi es un orgullo vivir en un país como el nuestro.

Agradezco con toda mi alma, su esfuerzo y su actitud, a los millares de trabajadores del sector sanitario, a los miembros de las fuerzas de seguridad, a las personas que atendían al público en sus puestos de trabajo o que trabajaban de forma anónima para hacer que todo lo esencial funcionara. Gracias a ellos, los muertos han sido muchos menos, los enfermos se han podido recuperar antes y mejor y el resto hemos podido vivir esta extraña experiencia con menos preocupación. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco, muy sinceramente, a los millones de personas que se han preocupado, con su comportamiento ejemplar, de evitar la mayoría de las posibles ocasiones de contagio, porque gracias a ellas los contagiados, los enfermos graves y los muertos han sido muchos menos. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco, muy especialmente, a los miles y miles de personas que de manera abnegada han preparado en sus casas equipos de protección para quienes más lo necesitaban, preparado y proporcionado alimentos a quienes no podían hacerlo por si mismos, dado compañía y aliento a quienes más lo requerían. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco, en particular, a los policías municipales de Madrid, a los guardias civiles de distintos lugares y muy especialmente a los policías municipales de la Playa de Gandía, por el comportamiento excelente que han tenido en el caso de mi sobrina nieta Lucía, que tiene una discapacidad muy elevada, ya que la han ayudado a pasar la mayor parte del confinamiento en la Playa de Gandía con una calidad de vida inmejorable y un gran cariño, en vez de tener que hacerlo en el pequeño piso de Madrid que para ella tenía que ser un verdadero infierno. Estoy seguro de que habrá habido millares de casos similares, pero cuento éste porque es el que conozco. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco al Gobierno, aunque lo haya hecho tarde y muy mal, la decisión de decretar el confinamiento al declarar el Estado de Alarma, porque sin esa decisión las cosas habrían ido mucho peor. Era su obligación, y deberían haberlo hecho al menos dos semanas antes, pero repito ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco al Gobierno, aunque lo hayan hecho muy tarde y con muy escasa duración, la decisión de decretar diez días de luto por los muertos, espero que por TODOS los muertos y no solo por los que figuran en los datos oficiales que hace públicos el Ministerio de Sanidad. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco al Gobierno, aunque lo haya hecho de forma manifiestamente mejorable, la decisión de aprovechar la posibilidad de los ERTES para no mandar directamente al paro a varios millones de trabajadores, porque sin esa decisión los problemas sociales habrían sido mucho peores. Era su obligación poner bastante más diligencia en su tramitación y pago, pero repito ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

Agradezco al Gobierno, aunque lo haya hecho de forma timorata y sesgada, el adelantamiento de la puesta en marcha de la renta mínima vital, (aunque diste de ser un primer paso para irnos acercando al final de la utopía de la existencia de una Renta básica, universal e incondicional para todos los residentes en España) y aunque vaya a permitir la existencia de situaciones dispares en las que se niegue, por desgracia con muy alta probabilidad y en gran proporción, a los socialmente más excluidos, que con certeza se encuentran entre las personas más necesitadas, porque en no pocos casos incumplirán algunos de los requisitos administrativos exigidos, que usarán para filtrar a las personas beneficiarias.  ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!

A continuación expresaré mis quejas por los aspectos más importantes de lo que, en mi opinión, se ha hecho mal, o se ha dejado de hacer siendo necesario o muy conveniente.

Me quejo, amargamente, de que el Gobierno haya optado por aplicar medidas más restrictivas de lo estrictamente necesario, saltándose el espíritu y la letra de la Ley de Estados de Alarma, Excepción y Sitio que en las normas comunes a los tres estados incluidos en ella dice:

Artículo primero.

Uno. Procederá la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las Autoridades competentes.

Dos. Las medidas a adoptar en los estados de alarma, excepción y sitio, así como la duración de los mismos, serán en cualquier caso las estrictamente indispensables para asegurar el restablecimiento de la normalidad. Su aplicación se realizará de forma proporcionada a las circunstancias.

Tres. Finalizada la vigencia de los estados de alarma, excepción y sitio decaerán en su eficacia cuantas competencias en materia sancionadora y en orden a actuaciones preventivas correspondan a las Autoridades competentes, así como las concretas medidas adoptadas en base a éstas, salvo las que consistiesen en sanciones firmes.

Me quejo, porque ni algunas de las medidas, ni tampoco la duración de otras, han sido las estrictamente indispensables para asegurar el restablecimiento de la normalidad y porquei su aplicación, en no pocos casos, se ha realizado de forma desproporcionada a las circunstancias. Esta queja va fundamentalmente contra el Gobierno de España que, al tomar el Mando Único fue el principal responsable, aunque en algunos casos haya delegado parte de las actuaciones. ¡¡¡Los españoles nos merecemos un Gobierno mucho mejor!!!

Me quejo, amargamente, de que los sucesivos Gobiernos hayan optado, desde el año 2008, por no proporcionar a las Comunidades Autónomas las transferencias suficientes para mantener al sistema sanitario en buenas condiciones de dotación de personal, instalaciones y equipamiento. Desde entones hemos escuchado muy a menudo que el sistema sanitario público español era el mejor del mundo, pero la pandemia ha demostrado que es un sistema modesto en cuanto a su capacidad de atender esta pandemia. También las Comunidades Autónomas tienen su parte de responsabilidad por haber dejado que el sistema se fuera deteriorando poco a poco, ocultándoselo a los ciudadanos. Esta queja va fundamentalmente dirigida a los sucesivos Gobiernos de España y, en menor medida pero también relevante, a los sucesivos gobiernos autonómicos. ¡¡¡Los españoles nos merecemos unos Gobiernos mucho mejores, tanto para la Administración General del Estado como para las Comunidades Autónomas!!!

Me quejo, amargamente, de que los sucesivos Gobiernos hayan optado, desde el año 2008, por no proporcionar a las Comunidades Autónomas las transferencias suficientes para desarrollar un sistema de atención a los ancianos que no se pueden valer por si mismos para que tengan, durante sus últimos años de vida, una calidad de vida digna. No es solo que se haya desarrollado una red de residencias públicas y privadas manifiestamente mejorable en cuanto a calidad y también en cuanto a cantidad, sino que se hizo desaparecer el embrión (que empezó a funcionar correctamente en los inicios de la andadura de la Ley de Dependencia) de la atención a los ancianos por parte de personas cercanas en sus propios domicilios, cuando las condiciones permitían que de esta manera la calidad de vida de los ancianos fuera la mejor posible con un coste por persona atendida muy inferior al derivado de su internamiento en residencias. Ahora es obvio que las residencias han fallado estrepitosamente, al carecer de la atención sanitaria que se habría requerido para evitar la explosión de contagios y de muertes derivadas al expandirse la pandemia pero mi queja va fundamentalmente dirigida a los sucesivos Gobiernos de España y, en menor medida aunque también relevante, a los sucesivos gobiernos autonómicos porque nadie, que se sepa, se está preocupando de desarrollar desde cero un nuevo sistema de atención a los ancianos que impida que algo así se pueda volver a repetir. ¡¡¡Los españoles, y entre ellos los ancianos aú más, nos merecemos unos Gobiernos mucho mejores, tanto en la Administración General del Estado como en las Comunidades Autónomas!!!

Me quejo, amargamente, de la muy escasa calidad de las informaciones recibidas y también del pernicioso ocultamiento de una enorme cantidad de datos e informaciones a los que los ciudadanos de un país democrático tienen derecho.

Destacan entre ellos las informaciones sobre los medios fundamentales para auto protegerse del contagio, las informaciones, cuidadosamente deformadas o directamente ocultadas sobre el número de casos detectados, del número de muertos, descaradamente manipulado para reducirlo en aproximadamente un tercio de los que deberían haber sido contabilizados, e incluso de las altas hospitalarias a partir de una determinada fecha. Finalmente, en este apartado de la manipulación, cuando no el engaño descarado, de las ventajas y desventajas de los diferentes medios de protección existentes y, lo que es más grave, el ocultamiento de la realidad de cada momento en cuanto al estado de saturación de los distintos servicios sanitarios, que teóricamente estaban a disposición de los afectados por la pandemia o de los que eran sospechosos de padecerla.

Esta queja va fundamentalmente dirigida al Gobierno de España y, en menor medida pero también relevante, a los distintos gobiernos autonómicos. ¡¡¡Los españoles nos merecemos unos Gobiernos mucho mejores, tanto para la Administración General del Estado como para las Comunidades Autónomas!!!

Me quejo, amargamente, del trato dado a los servidores públicos que han estado en primera línea de batalla contra la pandemia, empezando por los trabajadores sanitarios, pero extendiéndolo a todos los demás. No es de recibo que se les haya obligado a realizar sus funciones, a menudo con jornadas ampliadas hasta el máximo físicamente posible, con una falta de protección tan clamorosa, debida por supuesto a la falta de medios materiales, que solo cabe achacar a la perniciosa política de recortes seguida desde 2009 y a la penosa gestión del Mando Único durante demasiadas semanas que retrasó la llegada de enormes cantidades de materiales cuando más se necesitaban. ¡¡¡Los trabajadores públicos se merecen unos Gobiernos mucho mejores, tanto para la Administración General del Estado como para las Comunidades Autónomas, pero también un reconocimiento más real y efectivo por la actividad realizada, por su extraordinaria dedicación y por la valentía con que han afrontado unos riesgos superiores a los que podrían haberse enfrentado en caso de haber existido una gestión más eficaz!!!

Me quejo, amargamente, del anuncio de medidas sociales anunciadas a bombo y platillo con un alcance muy superior al que realmente han tenido a la hora de la verdad. Es clamoroso el caso de las ayudas prometidas a las trabajadoras del hogar, anunciadas tanto para las que estaban cotizando a la Seguridad Social como para las que no lo estaban, que al final se han quedado en aguas de borrajas. ¿Publicarán algún día el número de personas que las han recibido y la cuantía media de lo percibido, clasificadas por su situación previa de cotizantes y no cotizantes?

Esta queja va específicamente dirigida al Gobierno de España. ¡¡¡Los españoles nos merecemos un Gobierno que antes de anunciar medidas destinadas a muchas personas en situación económica muy difícil, haya estudiado la viabilidad de llevarlas a cabo en un plazo razonablemente breve, tanto desde el punto de vista de su gestión administrativa como de su financiación, de manera que se pueda cumplir lo anunciado en los plazos también anunciados!!!

Me quejo, amargamente, de que el Gobierno de España haya finalizado el Estado de Alarma traspasando la responsabilidad de la gestión de la pandemia a las Comunidades Autónomas sin previamente haber desarrollado y aprobado un cuerpo legal adecuado para que las Comunidades Autónomas puedan gestionar los rebrotes que se produzcan en su ámbito territorial con los instrumentos legales adecuados.

Es penoso tener que escuchar a las autoridades autonómicas pedir por favor a la población que cumpla estrictamente determinadas recomendaciones, que consideran imprescindibles para contener los rebrotes a que se enfrentan, porque carecen del instrumento legal adecuado para poder exigir su cumplimiento.

Esta queja va específicamente dirigida al Gobierno de España. ¡¡¡Los españoles nos merecemos un Gobierno que proporcione un marco legal adecuado para poder enfrentarse a esta pandemia o cualquier otra que pueda surgir en el futuro!!!

Me quejo, amargamente, de que gracias al Defensor del Pueblo nos hayamos enterado de que el famoso Comité de Expertos, formado por expertos y científicos de altísimo nivel, nunca haya existido en la realidad. No daban sus nombres, ni publicaban sus informes, en los que supuestamente se basaban las normas y criterios que se aplicaron durante el Estado de Alarma, no para preservarlos de la presión mediática, sino porque simplemente no existían. El equipo dedicado a redactar tantas normas, directrices y recomendaciones, que a menudo cambiaban sin que se pudiera entender el cambio de criterio en realidad era un equipo de funcionarios que actuaban cumpliendo al pie de la letra las órdenes de sus jefes políticos, lo que explica todo el desbarajuste presenciado.

Esta queja va específicamente dirigida al Gobierno de España en general y a los miembros del mismo que han llevado a cabo toda esa sarta de mentiras en particular. ¡¡¡Los españoles nos merecemos un Gobierno que proporcione una información veraz, completa y transparente, especialmente cuando sus normas reducen directamente, cuando no anulan, determinados derechos fundamentales, como el derecho a la movilidad, a la vez que minan de forma muy relevante la actividad económica del conjunto del país!!!

Me quejo, amargamente, de que cuando apenas faltan seis semanas para que se inicie el nuevo curso escolar, todavía se desconozca como se va a organizar. En la hipótesis, que no parece descabellada, de que haya que aumentar la distancia entre los alumnos, desde poco antes de entrar a los centros de enseñanza hasta poco después de que salgan de ellos, es primordial conocer, de forma detallada para cada centro, cuantas aulas van a funcionar, con que horarios y con que capacidad. También que servicios dejaran de prestarse, respecto a los que había el curso anterior, la eventual introducción de turnos de mañana y tarde, al menos en determinados centros, para poder escolarizar de forma presencial a todos los alumnos y, aspecto muy importante y primordial, cuantificar el número adicional de personas que deberán contratarse para poder cumplir los nuevos ratios alumno/aula que se establezcan. Sería muy negativo que a un curso 2019-2020 que finalizó sin haber impartido toda la materia programada, le siga un curso 2020-2021 en que también se reduzcan de forma relevante las horas lectivas efectivas.

Esta queja va específicamente dirigida al Gobierno de España, que probablemente decida dejar a las Comunidades Autónomas toda la responsabilidad del cumplimiento de una nueva normativa todavía no publicada, sin apenas tiempo de reacción y sin proporcionarles los medios necesarios, con la probable repetición, por parte de la Ministra del ramo del argumento que ya ha usado de ésta es la nueva legislación vigente y cada Comunidad Autónoma es la responsable de cumplirla de forma inmediata. ¡¡¡ Los escolares españoles se merecen un Gobierno que se tome la educación como uno de los aspectos fundamentales de su gestión !!!