Una vez terminado el
Estado de Alarma y transcurrido un mes largo, parece razonable echar la vista
atrás y hacer un recuento de los agravios recibidos de los distintos estamentos
del Estado y también de los agradecimientos por las cosas que han hecho
correctamente algunas autoridades, ya que también algunas veces ha sido éste el
caso.
Debo decir que, por
fortuna para mí, sólo he tenido un caso de enfermo sintomático en mi círculo de
afectos, uno de mis hermanos, médico, contagiado casi con certeza mientras
realizaba sus funciones y que pasó la enfermedad en su casa sin que haya sido
necesario su ingreso en el hospital. Esta precisión es necesaria porque al no
haber recibido daños directos de una gran magnitud, es probable que para los
que no han tenido la misma fortuna que yo, mis críticas parezcan demasiado
tibias; yo mismo soy plenamente consciente de que si mi caso hubiera sido el
contrario mi sensación de agravio sería seguramente muchísimo más intensa.
Empezaré por la parte
positiva, que en la mayoría de los casos va dirigida a las buenas gentes que
han hecho mucho más llevadera esta situación, al margen de que su actividad la
hayan realizado en su papel de trabajadores públicos o simplemente como
ciudadanos que han intentado hacer la vida más fácil a los demás, conocidos o
desconocidos, algunos con cara y otros sin ella porque no estaban a la vista.
En su conjunto son la mayoría de la población, por lo que para mi es un orgullo
vivir en un país como el nuestro.
Agradezco
con toda mi alma, su esfuerzo y su actitud, a los millares de trabajadores del
sector sanitario, a los miembros de las fuerzas de seguridad, a las personas
que atendían al público en sus puestos de trabajo o que trabajaban de forma
anónima para hacer que todo lo esencial funcionara. Gracias a ellos, los
muertos han sido muchos menos, los enfermos se han podido recuperar antes y
mejor y el resto hemos podido vivir esta extraña experiencia con menos
preocupación. ¡¡¡Gracias, millones de
gracias!!!
Agradezco,
muy sinceramente, a los millones de personas que se han preocupado, con su
comportamiento ejemplar, de evitar la mayoría de las posibles ocasiones de
contagio, porque gracias a ellas los contagiados, los enfermos graves y los
muertos han sido muchos menos. ¡¡¡Gracias,
millones de gracias!!!
Agradezco,
muy especialmente, a los miles y miles de personas que de manera abnegada han
preparado en sus casas equipos de protección para quienes más lo necesitaban,
preparado y proporcionado alimentos a quienes no podían hacerlo por si mismos,
dado compañía y aliento a quienes más lo requerían. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!
Agradezco,
en particular, a los policías municipales de Madrid, a los guardias civiles de
distintos lugares y muy especialmente a los policías municipales de la Playa de
Gandía, por el comportamiento excelente que han tenido en el caso de mi sobrina
nieta Lucía, que tiene una discapacidad muy elevada, ya que la han ayudado a
pasar la mayor parte del confinamiento en la Playa de Gandía con una calidad de
vida inmejorable y un gran cariño, en vez de tener que hacerlo en el pequeño
piso de Madrid que para ella tenía que ser un verdadero infierno. Estoy seguro
de que habrá habido millares de casos similares, pero cuento éste porque es el
que conozco. ¡¡¡Gracias, millones de
gracias!!!
Agradezco
al Gobierno, aunque lo haya hecho tarde y muy mal, la
decisión de decretar el confinamiento al declarar el Estado de Alarma, porque
sin esa decisión las cosas habrían ido mucho peor. Era su obligación, y
deberían haberlo hecho al menos dos semanas antes, pero repito ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!
Agradezco
al Gobierno, aunque lo hayan hecho muy tarde y con muy
escasa duración, la decisión de decretar diez días de luto por los muertos,
espero que por TODOS los muertos y no solo por los que figuran en los datos
oficiales que hace públicos el Ministerio de Sanidad. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!
Agradezco
al Gobierno, aunque lo haya hecho de forma
manifiestamente mejorable, la decisión de aprovechar la posibilidad de los
ERTES para no mandar directamente al paro a varios millones de trabajadores,
porque sin esa decisión los problemas sociales habrían sido mucho peores. Era
su obligación poner bastante más diligencia en su tramitación y pago, pero
repito ¡¡¡Gracias, millones de
gracias!!!
Agradezco
al Gobierno, aunque lo haya hecho de forma timorata y
sesgada, el adelantamiento de la puesta en marcha de la renta mínima vital, (aunque
diste de ser un primer paso para irnos acercando al final de la utopía de la
existencia de una Renta básica, universal e incondicional para todos los
residentes en España) y aunque vaya a permitir la existencia de situaciones
dispares en las que se niegue, por desgracia con muy alta probabilidad y en
gran proporción, a los socialmente más excluidos, que con certeza se encuentran
entre las personas más necesitadas, porque en no pocos casos incumplirán algunos
de los requisitos administrativos exigidos, que usarán para filtrar a las
personas beneficiarias. ¡¡¡Gracias, millones de gracias!!!
A
continuación expresaré mis quejas por los aspectos más importantes de lo que,
en mi opinión, se ha hecho mal, o se ha dejado de hacer siendo necesario o muy
conveniente.
Me quejo, amargamente, de que el Gobierno haya optado por
aplicar medidas más restrictivas de lo estrictamente necesario, saltándose el
espíritu y la letra de la Ley de Estados de Alarma, Excepción y Sitio que en
las normas comunes a los tres estados incluidos en ella dice:
Artículo
primero.
Uno.
Procederá la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el
mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las
Autoridades competentes.
Dos. Las medidas a adoptar en los estados de
alarma, excepción y sitio, así como la duración de los mismos,
serán en cualquier caso las estrictamente
indispensables para asegurar el restablecimiento de la normalidad. Su aplicación se realizará de forma
proporcionada a las circunstancias.
Tres. Finalizada la vigencia de los estados de alarma, excepción y sitio
decaerán en su eficacia cuantas competencias en
materia sancionadora y en orden a actuaciones preventivas correspondan a las
Autoridades competentes, así como las concretas medidas adoptadas en base
a éstas, salvo las que consistiesen en sanciones
firmes.
Me quejo, porque ni algunas de las medidas, ni tampoco la duración
de otras, han sido las estrictamente indispensables para asegurar el
restablecimiento de la normalidad y porquei su aplicación, en no pocos casos,
se ha realizado de forma desproporcionada a las circunstancias. Esta queja va fundamentalmente contra el
Gobierno de España que, al tomar el Mando Único fue el principal responsable,
aunque en algunos casos haya delegado parte de las actuaciones. ¡¡¡Los
españoles nos merecemos un Gobierno mucho mejor!!!
Me
quejo, amargamente, de que los sucesivos Gobiernos hayan
optado, desde el año 2008, por no proporcionar a las Comunidades Autónomas las
transferencias suficientes para mantener al sistema sanitario en buenas
condiciones de dotación de personal, instalaciones y equipamiento. Desde
entones hemos escuchado muy a menudo que el sistema sanitario público español
era el mejor del mundo, pero la pandemia ha demostrado que es un sistema
modesto en cuanto a su capacidad de atender esta pandemia. También las Comunidades
Autónomas tienen su parte de responsabilidad por haber dejado que el sistema se
fuera deteriorando poco a poco, ocultándoselo a los ciudadanos.
Esta queja va fundamentalmente dirigida a los sucesivos Gobiernos de España y,
en menor medida pero también relevante, a los sucesivos gobiernos autonómicos.
¡¡¡Los españoles nos merecemos unos Gobiernos mucho mejores, tanto para la
Administración General del Estado como para las Comunidades Autónomas!!!
Me
quejo, amargamente, de que los sucesivos Gobiernos hayan
optado, desde el año 2008, por no proporcionar a las Comunidades Autónomas las
transferencias suficientes para desarrollar un sistema de atención a los
ancianos que no se pueden valer por si mismos para que tengan, durante sus
últimos años de vida, una calidad de vida digna. No es solo que se haya
desarrollado una red de residencias públicas y privadas manifiestamente
mejorable en cuanto a calidad y también en cuanto a cantidad, sino que se hizo
desaparecer el embrión (que empezó a funcionar correctamente en los inicios de
la andadura de la Ley de Dependencia) de la atención a los ancianos por parte
de personas cercanas en sus propios domicilios, cuando las condiciones
permitían que de esta manera la calidad de vida de los ancianos fuera la mejor
posible con un coste por persona atendida muy inferior al derivado de su
internamiento en residencias. Ahora es obvio que las residencias han fallado
estrepitosamente, al carecer de la atención sanitaria que se habría requerido
para evitar la explosión de contagios y de muertes derivadas al expandirse la
pandemia pero mi queja
va fundamentalmente dirigida a los sucesivos Gobiernos de España y, en menor
medida aunque también relevante, a los sucesivos gobiernos autonómicos porque
nadie, que se sepa, se está preocupando de desarrollar desde cero un nuevo
sistema de atención a los ancianos que impida que algo así se pueda volver a
repetir. ¡¡¡Los españoles, y entre ellos los ancianos aú más, nos merecemos
unos Gobiernos mucho mejores, tanto en la Administración General del Estado como
en las Comunidades Autónomas!!!
Me
quejo, amargamente, de la muy escasa calidad de las
informaciones recibidas y también del pernicioso ocultamiento de una enorme
cantidad de datos e informaciones a los que los ciudadanos de un país
democrático tienen derecho.
Destacan entre ellos las
informaciones sobre los medios fundamentales para auto protegerse del contagio,
las informaciones, cuidadosamente deformadas o directamente ocultadas sobre el
número de casos detectados, del número de muertos, descaradamente manipulado
para reducirlo en aproximadamente un tercio de los que deberían haber sido
contabilizados, e incluso de las altas hospitalarias a partir de una
determinada fecha. Finalmente, en este apartado de la manipulación, cuando no
el engaño descarado, de las ventajas y desventajas de los diferentes medios de
protección existentes y, lo que es más grave, el ocultamiento de la realidad de
cada momento en cuanto al estado de saturación de los distintos servicios
sanitarios, que teóricamente estaban a disposición de los afectados por la
pandemia o de los que eran sospechosos de padecerla.
Esta queja va fundamentalmente dirigida
al Gobierno de España y, en menor medida pero también relevante, a los distintos
gobiernos autonómicos. ¡¡¡Los españoles nos merecemos unos Gobiernos mucho
mejores, tanto para la Administración General del Estado como para las
Comunidades Autónomas!!!
Me
quejo, amargamente, del trato dado a los servidores públicos
que han estado en primera línea de batalla contra la pandemia, empezando por
los trabajadores sanitarios, pero extendiéndolo a todos los demás. No es de
recibo que se les haya obligado a realizar sus funciones, a menudo con jornadas
ampliadas hasta el máximo físicamente posible, con una falta de protección tan
clamorosa, debida por supuesto a la falta de medios materiales, que solo cabe
achacar a la perniciosa política de recortes seguida desde 2009 y a la penosa
gestión del Mando Único durante demasiadas semanas que retrasó la llegada de
enormes cantidades de materiales cuando más se necesitaban. ¡¡¡Los
trabajadores públicos se merecen unos Gobiernos mucho mejores, tanto para la
Administración General del Estado como para las Comunidades Autónomas, pero
también un reconocimiento más real y efectivo por la actividad realizada, por
su extraordinaria dedicación y por la valentía con que han afrontado unos
riesgos superiores a los que podrían haberse enfrentado en caso de haber
existido una gestión más eficaz!!!
Me
quejo, amargamente, del anuncio de medidas sociales
anunciadas a bombo y platillo con un alcance muy superior al que realmente han
tenido a la hora de la verdad. Es clamoroso el caso de las ayudas prometidas a
las trabajadoras del hogar, anunciadas tanto para las que estaban cotizando a
la Seguridad Social como para las que no lo estaban, que al final se han
quedado en aguas de borrajas. ¿Publicarán algún día el número de personas que
las han recibido y la cuantía media de lo percibido, clasificadas por su
situación previa de cotizantes y no cotizantes?
Esta queja va específicamente dirigida
al Gobierno de España. ¡¡¡Los españoles nos merecemos un Gobierno que antes de
anunciar medidas destinadas a muchas personas en situación económica muy
difícil, haya estudiado la viabilidad de llevarlas a cabo en un plazo
razonablemente breve, tanto desde el punto de vista de su gestión
administrativa como de su financiación, de manera que se pueda cumplir lo
anunciado en los plazos también anunciados!!!
Me
quejo, amargamente, de que el Gobierno de España haya
finalizado el Estado de Alarma traspasando la responsabilidad de la gestión de
la pandemia a las Comunidades Autónomas sin previamente haber desarrollado y
aprobado un cuerpo legal adecuado para que las Comunidades Autónomas puedan
gestionar los rebrotes que se produzcan en su ámbito territorial con los
instrumentos legales adecuados.
Es penoso tener que
escuchar a las autoridades autonómicas pedir por favor a la población que
cumpla estrictamente determinadas recomendaciones, que consideran
imprescindibles para contener los rebrotes a que se enfrentan, porque carecen
del instrumento legal adecuado para poder exigir su cumplimiento.
Esta queja va específicamente dirigida
al Gobierno de España. ¡¡¡Los españoles nos merecemos un Gobierno que
proporcione un marco legal adecuado para poder enfrentarse a esta pandemia o
cualquier otra que pueda surgir en el futuro!!!
Me
quejo, amargamente, de que gracias al Defensor del Pueblo nos
hayamos enterado de que el famoso Comité de Expertos, formado por expertos y
científicos de altísimo nivel, nunca haya existido en la realidad. No daban sus
nombres, ni publicaban sus informes, en los que supuestamente se basaban las
normas y criterios que se aplicaron durante el Estado de Alarma, no para
preservarlos de la presión mediática, sino porque simplemente no existían. El equipo
dedicado a redactar tantas normas, directrices y recomendaciones, que a menudo
cambiaban sin que se pudiera entender el cambio de criterio en realidad era un
equipo de funcionarios que actuaban cumpliendo al pie de la letra las órdenes
de sus jefes políticos, lo que explica todo el desbarajuste presenciado.
Esta queja va específicamente dirigida
al Gobierno de España en general y a los miembros del mismo que han llevado a
cabo toda esa sarta de mentiras en particular. ¡¡¡Los españoles nos merecemos
un Gobierno que proporcione una información veraz, completa y transparente,
especialmente cuando sus normas reducen directamente, cuando no anulan, determinados
derechos fundamentales, como el derecho a la movilidad, a la vez que minan de
forma muy relevante la actividad económica del conjunto del país!!!
Me
quejo, amargamente, de que cuando apenas faltan seis semanas
para que se inicie el nuevo curso escolar, todavía se desconozca como se va a
organizar. En la hipótesis, que no parece descabellada, de que haya que
aumentar la distancia entre los alumnos, desde poco antes de entrar a los
centros de enseñanza hasta poco después de que salgan de ellos, es primordial conocer,
de forma detallada para cada centro, cuantas aulas van a funcionar, con que
horarios y con que capacidad. También que servicios dejaran de prestarse,
respecto a los que había el curso anterior, la eventual introducción de turnos
de mañana y tarde, al menos en determinados centros, para poder escolarizar de
forma presencial a todos los alumnos y, aspecto muy importante y primordial,
cuantificar el número adicional de personas que deberán contratarse para poder
cumplir los nuevos ratios alumno/aula que se establezcan. Sería muy negativo
que a un curso 2019-2020 que finalizó sin haber impartido toda la materia
programada, le siga un curso 2020-2021 en que también se reduzcan de forma
relevante las horas lectivas efectivas.
Esta queja va específicamente dirigida
al Gobierno de España, que probablemente decida dejar a las Comunidades
Autónomas toda la responsabilidad del cumplimiento de una nueva normativa
todavía no publicada, sin apenas tiempo de reacción y sin proporcionarles los
medios necesarios, con la probable repetición, por parte de la Ministra del
ramo del argumento que ya ha usado de ésta es la nueva legislación vigente y
cada Comunidad Autónoma es la responsable de cumplirla de forma inmediata. ¡¡¡
Los escolares españoles se merecen un Gobierno que se tome la educación como
uno de los aspectos fundamentales de su gestión !!!