domingo, 17 de mayo de 2020

Diferencias del comportamiento de la pandemia entre comunidades autónomas de España


Al leer el informe provisional de los datos de la primera oleada de la macro-encuesta queda claro, entre otras cosas, que el comportamiento de la pandemia es muy diferente en las distintas provincias. No es que sea el dato más importante, pero creo que es conveniente hacer un análisis de la evolución de los datos publicados en distintas comunidades autónomas.

He elegido tres, las dos con la mayor densidad de población, Madrid y Cataluña, que además son las dos "agraciadas" con el regalo político del gobierno de permanecer en la fase cero, aunque pretendan suavizar el castigo con la ocurrencia de denominarlo la "fase 0,5" para hacernos creer que es una situación equidistante entre la fase 0 y la fase 1, cuando si se pretende valorar la lejanía, o cercanía, respecto a ambas fases, siendo optimista más bien deberían haberla llamado fase "0,05" y la tercera comunidad que he elegido es la del archipiélago Balear, además de por ser un archipiélago por ser la provincia insular con menor población.
  
He preparado, para las tres comunidades y para el conjunto de España, los gráficos de la evolución diaria de las bolsas de infectados que todavía pueden contagiar que es lo que he venido llamando los casos activos, en la doble vertiente del número de personas y del logaritmo decimal de ese mismo valor. También he preparado unos cuadros con los valores de los puntos más representativos, en mi modesta opinión, para realizar un análisis.

Como siempre, los datos que he utilizado son los datos publicados por el Gobierno de España, datos que son manifiestamente incompletos, especialmente en las primeras semanas de la pandemia, y demasiadas veces algo inciertos por diferentes causas. Empezaré con los gráficos y datos de las islas Baleares:







 
Del gráfico del número de casos activos de Baleares se puede deducir que es con diferencia la zona (de las cuatro analizadas) que mejor ha contenido la pandemia, ya que en la fase más aguda de crecimiento, que duró 10 días, tuvo un crecimiento diario del 31,1%, que siendo enorme, para si lo hubieran querido no pocas comunidades autónomas, y desde luego Cataluña y Madrid.

Pero también debe hacerse notar que entre el 22 de marzo y el 3 de abril los datos muestran un comportamiento irregular que muy probablemente se debe a múltiples fallos en la comunicación (por retrasos) y/o en el tratamiento posterior. Por ese motivo no he tenido en cuenta ese periodo en los cálculos.

El periodo que va desde el 3 de abril hasta el 16 de mayo cabe destacar que el crecimiento de infectados se ha moderado hasta el 1,1% diario pero aún más que el número de casos activos ha descendido al ritmo del 11,2% diario como media, que en mi opinión es un descenso muy importante por el que se deben felicitar los habitantes de Ses Illes.

En Cataluña, las cosas no han ido tan bien, ni mucho menos, como se puede apreciar en los gráficos y en el cuadro que siguen:








 
Del gráfico del número de casos activos de Cataluña se puede deducir que todavía no ha contenido la pandemia, en el sentido de que aunque ya hace días que llegó al máximo de casos activos, cosa que debió ocurrir hacia el día de Sant Jordi, la mala noticia es que desde entonces está instalada en una meseta en que las variaciones del número de casos activos parece deberse más a las pequeñas variaciones esperables y a los fallos en el sistema de información que a un descenso real por moderado que este pudiera ser. Los datos del cuadro así lo muestran ya que el número de casos activos ha crecido un moderadísimo 0,3% diario entre el 17 de abril y el 16 de mayo.

Pero también debe hacerse notar que ha habido importantes correcciones en los datos, con retrasos importantes en su comunicación y que el Ministerio que ostenta el Mando Único todavía no ha hecho pública la serie corregida.

En Madrid las cosas no van mejor que en Cataluña, como se puede observar en los gráficos y en el cuadro que se adjuntan:






 
Del gráfico del número de casos activos de Madrid también se puede deducir que todavía no ha contenido la pandemia, en el sentido de que aunque ya hace días que llegó al máximo de casos activos, cosa que no hay forma de saber cuando se produjo, aunque debió ocurrir cualquier día a partir del 10 de abril; igual que en Cataluña, la mala noticia es que desde entonces está instalada en una meseta en la que las variaciones del número de casos activos parece deberse más a las pequeñas variaciones esperables y a los fallos en el sistema de información que a un descenso real por moderado que este pudiera ser. Los datos del cuadro así lo muestran ya que el número de casos activos ha crecido un moderadísimo 0,1% diario entre el 10 de abril y el 16 de mayo.

Pero también debe hacerse notar que ha habido correcciones relevantes en los datos, con retrasos importantes en su comunicación y que el Ministerio que ostenta el Mando Único todavía no ha hecho pública la serie corregida.

Tras el análisis de las tres comunidades, pasaré ahora al análisis de los datos del conjunto de España, datos que se pueden observar en los gráficos y en el cuadro que se adjuntan a continuación:















 
Del gráfico del número de casos activos del conjunto de España se podría deducir que empezó a contenerse la pandemia el 24 de abril, ya que a partir de ese día empezó a bajar el número de casos activos. La noticia no tan buena es que el ritmo de descenso es, desde entonces, tan solo del 0,7% diario.

Pero también debe hacerse notar que entre el 26 de febrero y el 15 de marzo el crecimiento fue terriblemente alto (el 41,0% diario) y ello se debió, en no poca medida, al retraso del gobierno en informar a la población del enorme riesgo que se corría y de tomar las medidas que decidió el 14 de marzo, una vez pasados con creces los fastos del fin de semana del 6 al 8 de marzo que tan importantes eran para sus aspiraciones políticas.






viernes, 1 de mayo de 2020

¿Qué nos espera en la "Nueva normalidad"?


El Gobierno ha empezado a llamar "Nueva Normalidad" al periodo que comenzará cuando termine el Estado de Alarma. Podría pensarse que algunas cosas, desde el punto de vista de los derechos y obligaciones legales, cambiarán cuando llegue ese momento y que esos cambios serían lógicos si estuvieran encaminados exclusivamente a prevenir posibles rebotes de esta pandemia o la aparición de otro tipo de pandemias, corrigiendo errores que se han detectado de forma palmaria estos últimos meses.
 
Sin embargo, ante la falta de definición de ese concepto, que sin embargo repiten machaconamente para que pronto nos parezca algo ya conocido y asentado en la legalidad vigente, y también ante la dificultad de responder de una forma clara y concisa a las previsibles preguntas de algunos periodistas al respecto, las opciones que cabe imaginar son básicamente dos:
a) No tienen la menor idea de las cosas que tendrán que cambiar.
b) Si que saben al menos las principales cosas que quieren cambiar, pero no se atreven a decirlas porque la sociedad quedará muy descontenta cuando se entere.

En la rueda de prensa de ayer 30 de abril, destinada a explicar las fases del proceso que ellos llaman de alivio de las medidas del Estado de Alerta, el ministro pasó olímpicamente de responder en sucesivas ocasiones a sendas preguntas de varios periodistas, que querían saber que pensaba hacer el gobierno en el caso de que alguna de las prórrogas del Estado de Alarma que faltan por aprobar, fuera rechazada por el Congreso.

Al final supongo que se sintió obligado a decir algo, posiblemente porque pensara que la falta repetida de respuesta pudiera tener un efecto muy negativo en la opinión pública, y dijo algo que aunque es obvio, da que pensar: Si no se aprobara la prórroga, entonces ya no sería posible mantener las limitaciones de los derechos fundamentales y habría que cargar con las consecuencias.

La respuesta, al margen de despejar la duda de si el ejecutivo tiene pensada una alternativa de actuaciones para ese caso, que parece que no la tiene, seguramente deja aún más preocupada a la opinión pública, porque parecería que el gobierno le ha cogido el gusto a gobernar sin tener en cuenta los derechos fundamentales que nos otorga la Constitución de 1978.

Uno de esos derechos fundamentales, ligado al derecho a la propia salud, es el derecho que nos asiste a todos de conocer en qué situación nos encontramos cada uno respecto al Coronavirus, en el sentido de saber, además de si estamos padeciendo la enfermedad o no, si tenemos anticuerpos de "largo plazo" o si por el contrario carecemos de ellos, seguramente por no haber tenido ningún contacto con ese virus

Este derecho no está reconocido, de hecho, en la actualidad, ya que el ministro lo dijo claro: No se tiene el derecho individual a que se le haga la prueba si no es por la decisión discrecional del sistema sanitario público, ya que el sistema privado carece de la potestad de realizar las pruebas, ni siquiera cuando sus médicos lo prescriban y aunque dispongan de medios para hacerla que no hayan sido solicitados por el sector público, y mucho menos lo puede solicitar el ciudadano que considere oportuno conocer su situación aunque no tenga síntomas de padecer la enfermedad.

La anulación de este derecho quedará sin efecto cuando termine el Estado de Alarma, salvo que el gobierno pretenda anularlo al iniciarse la "Nueva Normalidad" inventándose alguna Orden Ministerial.

¿Que otros derechos fundamentales pretenderán negarnos en aras de evitar el supuesto riesgo de pandemia?

Se me ocurre que podrían aprovechar la ocasión para limitar el derecho a la libre circulación, o instituir la obligación de estar permanentemente controlados en lo que se refiere a nuestra ubicación geográfica, o limitar el derecho a estar con nuestros familiares (ya sabemos que para la ministra de educación los hijos no son de los padres) pero quizás añadan que los hijos no tienen derecho a estar con sus padres o con sus abuelos, o que solo tendrán este derecho bajo estricta supervisión gubernativa, por el alto riesgo que supone.

Probablemente se les ocurra que no deben hacerse paellas, ni barbacoas ni calçotades colectivas y que las reuniones familiares deberán ser autorizadas a partir de las cinco personas (u otra cifra que se les ocurra)

Mucho me temo que el Gran Hermano y el Ministerio de la Verdad imaginados por Orwell cada día están más próximos a controlar nuestras vidas de forma asfixiante.