martes, 26 de junio de 2012

Como emplear Bankia en favor de todos (II)



Venta de deuda pública a largo plazo a los fondos de pensiones

El segundo tipo de operaciones que se me ocurre para usar Bankia (y las otras entidades que en el futuro pasen a tener una participación pública relevante debido a los rescates) en favor de la mayoría es también bastante sencillo, y consiste en canalizar emisiones de deuda pública a plazos largo y muy largo hacia los fondos de pensiones.

Es sabido que los fondos de pensiones sufren pérdidas enormes de su patrimonio cada vez que la bolsa registra un ciclo bajista prolongado, y que no pocos partícipes desean una ponderación más o menos relevante de renta fija segura, que llega a ser del 100% cuando se acerca su edad de jubilación y desean evitar cualquier riesgo de minusvalía que se coma en unos meses una buena parte del ahorro de toda la vida.

Para dar las garantías necesarias a los ahorradores a largo plazo, es imprescindible la participación del Estado, para lo que un posible sistema sería la emisión de Bonos del Estado a largo y muy largo plazo (plazos distintos entre 5 y 30 años) con un tipo de interés fijo que, después de impuestos, permita una rentabilidad media algo superior a la inflación prevista a largo plazo.

Estos bonos podrían ser comercializados por Bankia para los ahorradores en general, pequeños o grandes, pero serían especialmente de gran interés para los planes de pensiones que, probablemente, decidirían tener un cierto porcentaje de su ahorro en este tipo de bonos, al margen de los planes específicos con interés fijo a fecha determinada, de gran interés para las personas que estén ya muy cerca de la edad de jubilación.

Con la hipótesis de una inflación media a largo plazo del 2,5% anual, los ahorradores particulares estarían interesados a partir de un tipo de interés, a muy largo plazo, que fuera igual o superior al 4,25%
 
Los efectos sería beneficiosos para el Estado (se acotaría el tipo de interés de la deuda a largo plazo, y la prima de riesgo de los mercados secundarios a corto también bajaría por el descenso del porcentaje de la deuda pública en manos extranjeras) pero también lo serían para los ahorradores españoles, especialmente para los partícipes en los planes de pensiones con una edad cercana a la de jubilación, y para la entidad financiera pública que tendría una nueva fuente de ingresos.

domingo, 24 de junio de 2012

Como emplear Bankia en favor de todos (I) (Hacer interesante la compra al por menor de deuda pública en las subastas y en el mercado secundario)


Bankia se ha revelado como un agujero negro capaz de tragarse en un instante al menos el 2% del PIB español. Es la primera entidad financiera, pero no será la última, que tendrá que ser rescatada por el conjunto de la sociedad para evitar males mayores y para regocijo de los grandes especuladores que ya disponen de una nueva vía para aumentar sus fortunas a costa del bienestar de gran parte de la población.

Se queja el Sr Rato de que los mayores perjudicados vayan a ser los accionistas, probablemente porque él mismo lo sea y vaya a perder algunos miles de euros por este motivo.

Pero es justo que si la sociedad, a través del Estado, tiene que aportar más de 20000 millones de euros, en compensación pase a ser la propietaria de la gran mayoría del capital, ya que no parece que los actuales accionistas estén dispuestos a desembolsar esa cantidad para así mantener sin merma sus actuales participaciones.

Dado que, nos guste o no, vamos a tener durante una larga temporada una banca pública, parece razonable que además de realizar sus actividades financieras como cualquier otra entidad, el Gobierno la emplee para algunas operaciones que, sin coste alguno para la entidad, sean beneficiosas para la sociedad aunque el sistema financiero prefiera no realizarlas, obviamente por razones inconfesables.

La primera que se me ocurre ayudaría a paliar la tan temida prima de riesgo y sería tan sencilla como que Bankia pusiera a disposición de los particulares la adquisición de deuda pública, tanto en las subastas como en el mercado secundario (el que fija la prima de riesgo) cargando por ello unos márgenes moderados.

Los efectos serían beneficiosos para el Estado (la prima de riesgo bajaría por el doble motivo del aumento de la demanda de deuda pública española en las subastas y en el mercado secundario, y por el descenso del porcentaje de la deuda pública en manos extranjeras) pero también lo serían para los inversores españoles (que mientras la prima de riesgo sea alta, aunque no tanto como ahora, obtendrían una retribución mejor por la deuda pública que por cualquier otra alternativa financiera razonable) y para Bankia (que reduciría la pérdida de clientes y tendría una nueva fuente de ingresos)
 
Obviamente habría unos perjudicados, los grandes especuladores (entre los que se encuentran los bancos) que verían como se reduce una de sus fuentes de ingresos relevantes, por lo que harían funcionar su lobby para evitar una iniciativa de este tipo. 

lunes, 11 de junio de 2012

¿Línea de crédito o Rescate?

Los políticos nunca dejarán de sorprendernos. Mientras el sistema financiero español se tambaleaba y la UE no tenía más remedio que tomar una decisión para evitar males mayores, a lo que está muy poco acostumbrada, los dos únicos políticos con posibilidades en la actualidad de seguir siendo o de ser en el futuro, los responsables del Gobierno, se han enfrascado en un debate estéril para defender respectivamente que la ayuda de la UE es en realidad una línea de crédito (versión del PP) o un rescate (opinión del PSOE) Es obvio que detrás de la ayuda hay una línea de crédito, con un límite máximo de 100 000 millones de euros (el 10% del PIB español) pero también es muy probable que a esta línea de crédito se le añadan unas condiciones adicionales a las únicas que tendría una actuación que mereciera este nombre (tipo de interés y plazo de devolución), por lo que no parece muy apropiado llamarle Línea de crédito. Parece, pues, poco probable que la ayuda se limite a un crédito en mejores condiciones que las que la prima de riesgo de las últimas semanas prometía para cualquier endeudamiento adicional. Pero también parece poco probable que las condiciones de la UE sean las que cabría esperar de una intervención típica del Fondo Monetario Internacional, con lo que tampoco es muy apropiado llamarle Rescate. Los dos insignes políticos quedarán, en consecuencia, en un empate técnico: los suyos dirán que tenían mucha razón en su calificativo y los contrarios les echarán en cara el morro que le han echado. Mientras tanto, la crisis seguirá haciendo la vida mucho más difícil a un número creciente de ciudadanos, el paro seguirá aumentando y también lo harán los impuestos. Los menos afectados serán la inmensa mayoría de los ricos (no me refiero a los que ganan 30000 euros al año, aunque sean después de impuestos) y la inmensa mayoría de los políticos bien situados, esto es la inmensa mayoría de los que han llevado a nuestro país a la situación en la que estamos.

lunes, 30 de enero de 2012

El nudo gordiano de la crisis en España

Tras las elecciones generales, que han dejado claro lo que opina la sociedad española de la gestión de la crisis hecha por los gobiernos de Zapatero, la sociedad española ha empezado a asumir que la crisis es profunda, muy profunda, aunque los políticos están lejos todavía de tomar las decisiones adecuadas y explicárselas a la población, probablemente porque quedan dos elecciones autonómicas para el mes de marzo y piensan que no interesa a sus expectativas electorales.

El círculo vicioso en que nos encontramos se ha ido asentando de la siguiente manera:

Cuando se inició la crisis (al final del tercer trimestre de 2007) cayó el enorme incremento de la deuda total española (que en los tres años anteriores había permitido que la economía española gastara como media el 22% más de lo que ingresaba y, desgraciadamente sólo una pequeña parte de ese gasto adicional fue destinado a inversiones productivas. Ya entonces empezó a aumentar el desempleo como primera respuesta a la reducción del dinero disponible.

En el año siguiente (octubre de 2007 a septiembre de 2008) el incremento de la deuda exterior se redujo al 15% del PIB y el desempleo continuó creciendo, aunque los gastos del conjunto de las administraciones públicas siguieron como si nada ocurriera, porque hasta julio de 2008 la política oficial era que no se estaba en crisis, sólo una moderada corrección del crecimiento.

En el año siguiente (octubre de 2008 a septiembre de 2009) el incremento de la deuda exterior se redujo de forma muy notable, esta vez al 4% del PIB, el desempleo continuó creciendo, aunque los gastos de los ayuntamientos se redujeron menos de lo que deberían haberlo hecho gracias a la inyección de dinero que supusieron los planes E, que una vez más en muy pocos casos se destinaron a inversiones productivas.

En el año siguiente (octubre de 2009 a septiembre de 2010) el incremento de la deuda exterior se redujo algo más, esta vez al 3% del PIB, el desempleo continuó creciendo, y los gastos de las administraciones públicas empezaron a reducirse, por la vía de la reducción de las inversiones públicas y de las retribuciones a los trabajadores públicos y de los recortes en prestaciones sociales básicas (pensiones, dependencia, sanidad y educación)

En el último año (octubre de 2009 a septiembre de 2010) el incremento de la deuda exterior se redujo algo más, esta vez al 2% del PIB, el desempleo continuó creciendo, y los gastos de las administraciones públicas continuaron la reducción, por parecidas vías, reducción de las inversiones públicas y del gasto en retribuciones a los trabajadores públicos (esta vez reduciendo el número de trabajadores públicos) y de nuevos recortes en prestaciones sociales básicas (dependencia, sanidad y educación) La novedad de este año fue que tras las elecciones autonómicas y municipales empezaron a conocerse los déficit ocultos de buena parte de esas administraciones y tras las elecciones generales, también el déficit global del Estado parece ser superior a lo que hasta el mes de diciembre admitía el Gobierno (ya en funciones) en el Parlamento.

En el sector privado, durante este periodo, se ha ido realizando un ajuste importante por las vías de la reducción del consumo y de la inversión para acomodarse a la nueva situación de la reducción de los ingresos (tanto de retribuciones como de márgenes empresariales) de aumento de los tipos impositivos y del aumento de ahorro privado (las familias que continúan teniendo ingresos que no se hayan reducido excesivamente, también reducen el consumo por lo que pueda ocurrir) Su endeudamiento exterior a finales de septiembre de 2011 era un 2% inferior al de cuatro años antes.

El PIB, a pesar del déficit público del orden del 8%, sigue siendo inferior al de 2007, a pesar del buen comportamiento de las exportaciones y del turismo.

La inversión productiva está paralizada.

La construcción tanto en obra civil como en vivienda está muy deprimida.

El paro continúa creciendo.

Las administraciones públicas están lejos de alcanzar el equilibrio entre ingresos y gastos, a pesar de los aumentos de los tipos impositivos en la práctica totalidad de los impuestos. Por descontado siguen sin hacer un escandallo de servicios públicos por su prioridad para recortarlos por orden de prescindibilidad hasta que se alcance el equilibrio.

El sistema financiero tiene un serio problema de refinanciación (566.000 millones de euros (55% del PIB) de la deuda externa total tienen un vencimiento inferior a un año, por lo que si los mercados internacionales pusieran reparos a prestar dinero a la economía española, la intervención del FMI y de la UE tendría una magnitud desconocida, sólo comparable a la magnitud de los sacrificios que exigirían a nuestra sociedad si la intervención fuera inevitable.

La financiación de los proyectos productivos está prácticamente cerrada, lo que supone que la única forma de mejorar nuestra competitividad en los mercados exteriores es reducir los salarios unitarios y los márgenes empresariales.

Nos guste o no nos guste, y no nos gusta a nadie y aún menos a los políticos el nudo gordiano que hay que cortar para salir del circulo vicioso de menor actividad y más paro es una actuación decidida en la reducción de la deuda externa total.

Además, si los políticos consideran que hay que dar a la economía algo de financiación para los proyectos de inversión productivos (única manera de poder aspirar a aumentos en el empleo y en los salarios unitarios) no les queda más remedio que usar a fondo la tijera para recortar todos los gastos públicos que no sean imprescindibles.

Tendrán que decir claramente a la población que durante 2005-2007 vivimos un 20% por encima de nuestras posibilidades, por lo que ahora toca reducir ese 20% más lo que corresponda para pagar la deuda externa acumulada entre 2003 y la actualidad, (aproximadamente el 125% del PIB) que fácilmente supondrá otro 5% más.

Por mi parte considero imprescindibles las pensiones, algunas prestaciones dinerarias a las familias sin recursos, la sanidad (aunque cabe una importante mejora en la gestión) la educación y la seguridad.

Si se lleva a cabo esta reducción de la actividad pública es indudable que el paro seguirá aumentando, ya que es muy elevado el número de trabajadores públicos contratados para puestos de trabajo sin sentido, o para realizar actividades prescindibles o que tienen una ocupación de su tiempo de trabajo en actividades necesarias notablemente inferior a la jornada laboral.

Como todo esto supone para los partidos políticos la potencial pérdida de muchos votos, lo más probable es que prefieran recortar lo mínimo e insistir en las medidas que han venido realizando hasta ahora (reducción de pensiones, salarios públicos, número de trabajadores interinos, prestaciones sanitarias, ayudas a la dependencia y nuevos aumentos de impuestos)

La única esperanza es que sean conscientes de que si siguen sin actuar correctamente, la crisis podrá continuar dentro de cuatro años y el paro ser superior al actual, con lo que sus perspectivas electorales podrían ser parecidas a las que el PSOE ha tenido que soportar este año.


sábado, 22 de octubre de 2011

Deuda española con el exterior (2º trimestrre 2011)

Deuda española con el exterior

Ya están disponibles los datos del Banco de España de la deuda española con el exterior a finales del segundo trimestre de 2011. Los datos del segundo trimestre de este año han roto la tendencia al descenso de la deuda iniciada en el segundo trimestre de 2010, de forma que la deuda total casi ha igualado el máximo registrado a finales del primer trimestre de 2010.


Tras este aumento, la deuda externa total a largo plazo era, a finales de junio de 2011, de 1,78 billones de euros, cifra que por otra parte no es muy lejana a la de septiembre de 2007 (1,54 billones) momento en el que se redujo drásticamente el ritmo de incremento de los préstamos del exterior a los agentes españoles.

La evolución de este importante indicador se puede apreciar de forma muy intuitiva en la gráfica siguiente, en la que se presenta la variación de la deuda total española con el exterior en los cuatro trimestres anteriores al trimestre de referencia.


Como se puede apreciar en la gráfica, desde el año 2000 la economía española venía aumentando cada año su deuda externa total en unos cien mil millones de euros anuales. Esta cifra ya era muy elevada, porque este incremento de deuda se dedicaba en su mayor parte al gasto o a inversiones muy poco o nada productivas, lo que de hecho suponía que el país estaba viviendo muy por encima de sus posibilidades.

En 2004 la deuda externa aumentó en casi ciento cincuenta mil millones y esta cifra siguió aumentando año a año hasta llegar a un máximo de doscientos sesenta y cinco mil millones de euros en 2007 (siempre con datos referidos a la variación entre el segundo trimestre de un año respecto del mismo trimestre del año anterior) A partir de 2007 el incremento anual se redujo drásticamente (hasta 120.000 millones en 2008 y 60.000 millones en cada uno de los años 2009 y 2010) y en 2011 el incremento ha sido de 13.000 millones.

La variación registrada en el conjunto de los cuatro últimos trimestres (13.288 millones de euros, equivalentes al 0,8% de la deuda total de un año antes) ha sido muy distinta en cada uno de los sectores considerados: las Administraciones Públicas han registrado un incremento del 6,2% en su deuda externa, el conjunto de las instituciones financieras, lo han hecho en el 0,6%, y el resto del sector privado (empresas no financieras y familias) han registrado una caída del 1,5%)




El aumento del endeudamiento de las administraciones públicas y del sistema financiero es la consecuencia de que el ahorro interno, a pesar de haber aumentado sensiblemente durante la crisis actual, es insuficiente. Por otra parte el importante incremento del endeudamiento exterior del sector financiero podría estar reflejando la creciente desconfianza de los ahorradores particulares en los depósitos bancarios y/o la consideración de insuficiente retribución por parte de las entidades financieras.

Los problemas que quedan por resolver en la economía española no son pocos, ya que España deberá reducir durante bastantes años su deuda con el exterior, lo que significará necesariamente que, mientras exista además un déficit público relevante, podrá contar para la financiación de la economía sólo con una pequeña parte del ahorro interior, y esta escasez de financiación será un freno para el incremento de la capacidad productiva.

El Gobierno seguirá reduciendo el déficit público, pero si para ello tuviera que aumentar la fiscalidad de forma relevante, haría aún más difícil la recuperación del consumo. Por este motivo es especialmente importante que las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos asuman que los ingresos fiscales de los años previos a la crisis no eran ingresos estructurales y estables, por lo que pasarán muchos años antes de que vuelvan a tener unos ingresos de la magnitud de los que tuvieron en esos años, por lo que el ajuste deberán realizarlo en su mayor parte a partir de la reducción del gasto (a ser posible con mejor gestión y con la reducción y eliminación de los gastos no imprescindibles)

El sector financiero tendrá que seguir saneando su exposición a los proyectos inmobiliarios tóxicos, por lo que también intentará aumentar las comisiones y los márgenes que cobra al sector privado.

Por último, el sector privado, el único que no puede, en la mayoría de los casos, traspasar su déficit a terceros, seguirá ajustándose el cinturón para capear la situación, a la espera de poder aumentar sus ingresos por las vías, fundamentalmente, del aumento de la productividad y de la actividad.