Mi experiencia con la instalación doméstica de paneles solares fotovoltaicos
I Introducción
Mi vivienda, construida en el año 2000, está en Madrid, a 19 km de la Puerta del Sol, y tiene un tejado a dos aguas, orientadas casi a Este y Oeste.
Tiene calefacción a gas natural y, además, tiene una chimenea de leña en el salón, que usamos habitualmente 24 horas al día cuando hace frío, con un consumo medio anual de unos 5500 kg de leña. También cuenta con cuatro splits de bomba de calor que apenas se usaban para calefacción y solo de forma esporádica para refrigeración en verano, durante los días más calurosos, cuando no estábamos fuera de vacaciones.
Contraté la instalación de mi planta solar con una empresa que se encargó de toda la instalación y de casi todo el papeleo administrativo (yo solo he tenido que llevar la documentación a mi Ayuntamiento para que me den la subvención que éste tiene, y tendré que encargarme de incluir en mi declaración del IRPF la deducción correspondiente el próximo año, ya que mi instalación se puso oficialmente en operación en 2023)
Según los cálculos de la empresa instaladora, que tenía en cuenta el consumo de electricidad de mi vivienda durante los doce meses anteriores a mi encargo, me recomendaron poner 9 paneles de 460W, 5 de ellos orientados al Este y 4 al oeste, así como un inversor de 4K. Por consejo de uno de mis hijos, que tiene una instalación desde 2020, aumenté una placa más orientada al Este y pasé a un inversor de 5K, por si en el futuro considero poner más placas. La potencia instalada finalmente es de 4600 W.
La instalación se puso en marcha el 12 de enero de 2023 y el proceso administrativo de legalización de la instalación terminó el 15 de marzo de 2023.
Actualmente tengo el contrato de suministro de gas con una comercializadora que me aplica los precios de OMEL de cada hora de cada día a mis consumos de la red y, en lo que se refiere al vertido de los excedentes de electricidad a la red, los vende también al precio de cada hora de OMEL, y me los aplica en la modalidad de "monedero virtual" de forma que, en el límite, puedo compensar lo vertido en los últimos doce meses para reducir mis facturas en todos sus términos fijos y variables y, en un futuro próximo, podré añadir a la compensación una segunda vivienda con el contrato de suministro también a mi nombre. Todavía no tengo experiencia suficiente en este aspecto de las facturas compensadas y de los ingresos por la electricidad vertida a la red.
En conjunto estoy muy satisfecho con el resultado de la instalación, y en los meses transcurridos he notado una reducción notable de mis facturas de electricidad, acompañada de una reducción aún más notable de mis facturas de gas natural en los meses de frío (la leña la he seguido usando de la forma habitual)
En consecuencia, aconsejo a quienes tengan la posibilidad de montar en el tejado de su vivienda una instalación de generación solar de electricidad, que lo hagan y aprovechen las ayudas actuales (que varían algo para cada Comunidad Autónoma y de forma mucho mayor para cada Ayuntamiento)
En artículos próximos trataré los problemas que me he encontrado y como los he abordado así como los aspectos positivos que me han beneficiado.
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