Como
complemento a mi escrito anterior sobre este tema, unos pocos días después los
nuevos datos disponibles, los publicados hasta hoy 23 de abril, así como las
últimas declaraciones públicas me han llevado a una serie de reflexiones sobre
la evolución de la pandemia que me llevan a conclusiones complementarias.
De nuevo
quiero poner de manifiesto que estos comentarios no son ningún bulo ni tampoco una
crítica al Gobierno sin fundamento suficiente, aunque crítica si que hay en
aquellas afirmaciones que, basadas en los datos e informaciones que han pasado
el filtro del orwelliano "Ministerio de la verdad" (que de hecho existe
aunque no figure en el organigrama del gobierno) no dejan de estar totalmente
amparadas en los derechos fundamentales incluidos en la Constitución de las
libertades de información y de
expresión.
Ante la,
para mí sorprendente, evolución de los datos de casos activos publicados sobre
la pandemia en España, que sólo se puede explicar por la conclusión de que la
serie de datos no es una serie homogénea, he decidido analizar los datos diarios
de nuevos casos de infectados, curados y fallecidos, que se pueden observar en
el siguiente gráfico
Del análisis
visual de este gráfico, extraigo las siguientes conclusiones:
a) En las
tres series se aprecia una discontinuidad periódica, que coincide con los datos
comunicados de los fines de semana. Parece obvio que la comunicación de casos
es distinta durante esos días, ya que se reducen de una forma clara que resulta
más notoria por la posterior comunicación los lunes y, quizás aunque en mucha
menor medida, los martes. Estas anomalías no impiden, en cualquier caso, hacer
una interpretación razonable de las tendencias.
b) La serie más homogénea es, al menos hasta el
momento, la serie de los fallecidos, seguramente porque el sistema español de
registro de los fallecidos es muy riguroso ya que exige la existencia de un
certificado de defunción muy detallado y fiable. Obviamente, si en el futuro se
decide incluir en esta serie a los fallecidos con alta probabilidad de haber
padecido el coronavirus aunque no se les haya hecho la prueba, es de esperar
que se publiquen los datos día a día de la nueva serie.
c) En lo que
se refiere a la serie de nuevos infectados de cada día, la serie sigue una
tendencia creciente hasta alcanzar su máximo (9222 casos en un día) el martes
31 de marzo (con datos del día anterior, que seguían a los datos seguramente
incompletos del fin de semana anterior) máximo
que con toda probabilidad es bastante superior al que realmente hubo aquel día.
A partir de este momento comenzó un
descenso muy pronunciado hasta el martes 14 de abril, día en el que hubo 3045
casos. Este día fue el día en el que, por única ocasión hasta el momento, el
dato calculado de casos activos fue inferior al del día anterior y ello hace
pensar que, al corresponder los datos al día anterior, lunes, que en teoría
debería añadir todos los datos atrasados del fin de semana anterior, es posible
que este dato de activos en el día esté algo distorsionado.
Los días 15,16 y 17 este dato sufrió un
incremento relevante ( 5092, 5183 y 5252 respectivamente) y a partir de
entonces curiosamente ha presentado hasta hoy, 23 de abril, valores
relativamente estables, con un promedio de 4250 nuevos infectados cada día.
d)
Finalmente, la serie de los curados, que debería ser prácticamente tan rigurosa
como la de los fallecidos, al menos durante el periodo en que solo se hayan contabilizado
los dados de alta en centros hospitalarios tras un análisis que diera negativo,
sigue una tendencia muy parecida a la de los infectados, aunque con un decalaje
temporal de unos 7 u 8 días. Es de destacar el dato anómalo publicado el 17 de
abril, en el que, debido al descenso del número total de infectados, resulta un
dato negativo de 1834 casos, dato no explicado ni corregido hasta ahora por los
autores de la serie.
El mismo día, en los datos del día se
publicaba una cifra de 3502 nuevos curados, lo que significa que en ese día se
redujeron los curados acumulados en un total de 5336 personas. ¿Serían 5336
personas cuyo alta se había ido publicando en días anteriores pero que en realidad no habían tenido un
análisis positivo previo o si lo habían tenido correspondían a falsos positivos
por haber utilizado un test de una partida no fiable?
A partir del día 18 la senda parece indicar
una cierta estabilidad promedio, aunque con diferencias diarias notables, con
una media de unas 2700 personas curadas por día.
Para
terminar con este análisis, me ha parecido interesante comparar las líneas de
infectados y de fallecidos más curados día a día, ya que cuando de una forma
recurrente la línea de fallecidos más curados sea más alta que la de infectados
del mismo día, estaremos en la zona descendente de la curva:
Del análisis
de esta curva, al margen del dato anómalo antes comentado, que sustrajo el 17
de abril 5336 personas de la serie de los curados, se deduce que tras un
periodo en el que los nuevos infectados diarios superaban ampliamente a la suma
de fallecidos y curados, a partir del 8 ó 9 de abril las dos líneas van
bastante parejas, siendo siempre algo más elevado el número de nuevos
infectados, excepto el ya comentado punto del 14 de abril en que, por única
ocasión hasta ahora, fue algo inferior.
En buena
lógica, ya deberíamos estar en la fase de descenso, pero la línea de estabilidad
en los nuevos infectados es difícilmente compatible con la continuidad del
confinamiento, por lo que tiene que haber otra explicación. La más sencilla, aunque
probablemente no sea la única razón, podría ser el número de pruebas que se
realizan, Según las informaciones de palabra, ya que hasta ahora no se han
publicado estadísticas del número de pruebas realizadas, en las primeras semanas
de confinamiento sólo se podían hacer unos 10000 análisis por semana; esta
cifra aumentó posteriormente a 20000 y desde hace unas tres semanas hablan de
40000 o de 46000 según las ocasiones.
Si tomamos como ejemplo la suma de
los últimos siete días, en ellos ha habido un total de 30208 casos nuevos y un
total de 14453 curados; como a todos ellos se les ha hecho un análisis para
entrar en la estadística correspondiente, cabe deducir que se han empleado 44661
análisis solo para estos dos fines, con lo que queda una cifra muy limitada
para otro tipo de personas, salvo que el número de análisis haya sido muy
superior. Cabe deducir, por tanto que sigue habiendo una cola muy importante de
personas con síntomas todavía por diagnosticar, seguramente muchas de ellas con
síntomas leves con lo que probablemente la mayoría de ellas acaben curándose en
sus casas y nunca pasen a engrosar las estadísticas, pero además, también es
muy probable que en las próximas semanas sigamos teniendo una estadística de
nuevos infectados cuyo número estará fijado no por los nuevos casos reales,
sino por la capacidad máxima de realizar pruebas, y esta escasez de capacidad
de realizar pruebas será el motivo fundamental por el que no se pueda reiniciar
la reducción del confinamiento al menos para aquellas personas que se sepa que
tienen anticuerpos.
También puede ser la razón de que se
siga retrasando la realización de la macro encuesta que tan importante es para
poder hacer un buen diseño del desconfinamiento. No será nada extraño que más
comunidades autónomas sigan el ejemplo de Galicia y realicen por su cuenta una
macro encuesta en su territorio para poder disponer lo antes posible de esa
información tan importante.


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