Los datos publicados en los últimos seis días sobre la evolución de los afectados por el Coronavirus en España parecen indicar que está bajando el ritmo de crecimiento del número de personas que lo padecen. Esto significa que está más cerca el día en que el número de afectados activos será, días tras día, inferior al número de los afectados el día anterior.
Todo lo que voy a comentar
en esta entrada está basado en los datos publicados por el Gobierno de España, datos
que son manifiestamente incompletos y a veces algo inciertos por las siguientes
causas:
a) El número de infectados
considerados día a día es muy inferior al real, ya que son multitud las
personas infectadas y con síntomas claros que no entran en la estadística
porque no se les ha hecho la prueba.
b) Los datos añadidos cada
día llevan un cierto retraso, como consecuencia del plazo necesario para
realizar el análisis de las muestras tomadas y también por el retraso en trasladar
a las bases de datos los resultados, retraso que puede ser muy diferente de
unos casos a otros.
c) Se tiene la sospecha
fundada de que existe un número elevado de portadores del virus que no
desarrollan en ningún momento los síntomas que llevarían a indicar la
conveniencia de hacer el análisis correspondiente.
Un primer vistazo al
gráfico, si solo se miran las líneas de los casos acumulados (tanto de
infectados como de casos activos) da la sensación de un crecimiento imparable,
pero si miramos la línea de los nuevos infectados día a día podemos apreciar
que en los últimos días está bajando la cifra, es decir cada día se añaden
menos infectados que el día anterior, lo que es una muestra de que el problema
está empezando a encauzarse.
Las curvas de los datos
acumulados dan, a simple vista, la sensación de ser unas curvas exponenciales,
pero no resulta fácil apreciar la evolución real. Hay una herramienta matemática
que nos puede ayudar a analizar mejor la evolución y es el empleo de una curva
en la que en vez del valor de los casos activos se ponga el logaritmo de ese
valor. Si la línea se aproximara a una exponencial (cosa que en las magnitudes
de la vida real es imposible que se produzca de forma indefinida) lo que
obtendríamos sería una recta, pero en el caso que nos ocupa el resultado es
bien diferente como puede apreciarse en el gráfico siguiente:
Al analizar esta línea se
puede apreciar lo siguiente:
Despreciando los primeros
días, en los que los datos no parecen ser representativos, parece apreciarse
una primera etapa, que termina el día 31 desde el primer infectado conocido,
esto es el 27 de febrero, etapa en la que parece apreciarse algo muy parecido a
una recta que indicaría una exponencial con una razón relativamente reducida.
A continuación se inicia
una segunda etapa que dura hasta el día 48º esto es hasta el 14 de marzo en que
se puede intuir otra recta con una pendiente mucho más elevada.
A partir de esa fecha, que
aunque coincida con el inicio del estado de Alarma no puede estar relacionada
con el confinamiento de una forma tan instantánea, se inicia una tercera etapa
en la que durante algunos días se podría intuir una nueva recta con pendiente
más reducida, pero que al cabo de esos días parece dar lugar a una curva con
forma que en los próximos días podría ser de bóveda que, entonces sí, nos
indicaría la proximidad del máximo de casos activos que, con suerte, ocurriría
al final de la semana que empieza mañana.
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