lunes, 25 de octubre de 2010

Deuda externa española al final del segundo trimestre de 2010

Por primera vez desde el tercer trimestre de 2008, la deuda externa española se ha reducido respecto a la del trimestre anterior. Esta noticia es buena, muy buena, aunque habrá que esperar a los datos de trimestres sucesivos para corroborar que se está iniciando el camino que permitirá eliminar la barrera más importante que nos impide avanzar hacia la recuperación económica.

La cifra global de reducción no es espectacular, 22500 millones de euros equivalentes al 1,3% de la deuda total al final del trimestre anterior, pero es relevante, sobre todo si en los próximos trimestres continúa la misma tendencia, aunque sea al mismo ritmo.

El sector privado ha reducido su deuda externa por segundo trimestre consecutivo, y aunque las diferencias no sean muy grandes, se ha colocado en el menor valor desde el primer trimestre de 2008, lo que parece indicar que en esta parte la deuda externa ya se está comportando como debiera hacerlo el conjunto.



El sector público es el que ha registrado una mayor reducción, el 6,9% en un solo trimestre, aunque el motivo haya sido las elevadísimas primas de riesgo que encarecían enormemente el coste de las nuevas emisiones. Ciertamente, en el caso del sector público es necesario tener en cuenta la evolución de la deuda pública total y en ese sentido, el comportamiento del sector público dista mucho de acercarse a lo deseable, ya que ni siquiera se plantea la conveniencia de realizar los presupuestos de cada una de las administraciones públicas para 2010 por el sistema de presupuesto base cero, única forma de conseguir reducir el déficit público lo máximo posible con el menor coste posible.



El conjunto de las instituciones financieras es el único grupo que ha vuelto a aumentar su deuda externa, aunque seguramente lo ha hecho para poder completar la demanda de financiación del sector público. El mecanismo seguido habrá sido probablemente el de que las entidades financieras acudieran en lo posible a la financiación del Banco Central Europeo, con un coste muy próximo al del tipo de interés oficial de esta entidad (el 1% anual durante todo este periodo) para luego prestar buena parte de esas cantidades al sector público con un margen elevado en operaciones sin riesgo. Las entidades financieras en su conjunto redujeron su deuda con el exterior a largo plazo en el 4,3% pero aumentaron la deuda a corto plazo en el 5,1%, con el resultado conjunto de un aumento de su deuda total del 0,8%.



La deuda externa, como ya se ha comentado, ha descendido en el segundo trimestre en 22548 millones de euros y ha pasado a ser de 1,77 billones de euros cuando en el tercer trimestre de 2007 era de de 1,54 billones de euros.



Aunque en el mejor de los casos se haya iniciado el necesario proceso de reducción de la deuda total, todavía nos esperan muchos trimestres de situación preocupante para las instituciones financieras, ante la hipótesis de que el BCE reduzca progresivamente los créditos que les proporciona a corto plazo y a bajo tipo de interés, situación que antes o después se tendrá que producir, pero también para la mayoría de las empresas y de las familias españolas que seguirán teniendo muchas dificultades para acceder al crédito, lo que será un lastre importante para la recuperación de la actividad, motivo por el que es muy urgente que el conjunto de las administraciones reduzcan el déficit público para lo que es necesaria una política muy restrictiva del gasto público, sin afectar en exceso a las prestaciones sociales ni a la inversión en infraestructuras, para lo que es necesario aplicar medidas de calado muy superior al hasta ahora anunciado en el resto de los conceptos.

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