El laudo que ha dado plenamente la razón a Sonatrach en su conflicto de precios del gas con Gas Natural viene a sumarse a la próxima puesta en operación de la nueva conexión con Argelia por Almería, conocida como Medgaz, para complicar de forma relevante la situación de los precios del gas natural para los consumidores españoles.
Gas Natural ha gestionado de forma muy deficiente sus contratos con Sonatrach para recibir el gas argelino por Tarifa, como lo prueba el hecho poco común de que en un laudo arbitral se de el cien por cien de la razón a una de las partes, y ahora pretende que el Ministerio español competente acuda en su ayuda para traspasar a los consumidores que se mantengan en la TUR la mayor parte de la indemnización que debe pagar, lo que podría provocar una desbandada de clientes al mercado libre, con la consiguiente subida de precios en este mercado.
Lo más probable es que se consolide la fórmula de precios aprobada por el laudo arbitral, al menos para los años 2007, 2008 y 2009 ya que Gas Natural afirma haber reclamado la revisión de la misma a partir de 2010. También es más que probable que los contratos que Sonatrach ha firmado con sus clientes a través de Medgaz (Iberdrola, Endesa, Cepsa-Total y Gaz de France-Suez) tengan fórmulas de precios tales que el gas puesto en Almería a través de Medgaz cueste poco más o menos lo mismo que el gas puesto en Tarifa a través del Gasoducto Magreb-Europa con los precios fijados en el laudo. Como es sabido, los contratos de suministro de gas a largo plazo son muy opacos, por lo que las empresas se resisten a proporcionar las fórmulas de precios que los rigen (incluso a la Comisión Nacional de Energía) y hay muy pocas personas en cada empresa compradora de gas que las conozcan con certeza.
Por los datos que han expresado públicamente algunos representantes de Sonatrach, la subida de precios derivada del laudo estaría comprendida entre el 20 y el 30% respecto a la fórmula anteriormente vigente, por lo que no es arriesgado suponer que el gas argelino por gasoducto habrá pasado a ser el gas más caro de los que llegan a España, cuando debería ser el más barato (por los menores costes de producción y de transporte respecto a los de cualquier otra alternativa) como ocurría cuando en 1996 se inició la operación del gasoducto Magreb-Europa negociado, diseñado y realizado por Enagás.
Con la entrada en operación de Medgaz, que probablemente se producirá a lo largo de 2011, Sonatrach podría aprovisionar por gasoducto algo más del 50% del gas consumido en España, compitiendo con gas de otros países que llegará a precios sensiblemente inferiores. Gas Natural será el comprador de algo más de la mitad del gas que venga de Argelia, por lo que la fijación de los precios al consumidor en España será un aspecto fundamental para su cuenta de resultados.
Dado el mayor precio del gas argelino, lo más probable es que todas las comercializadoras, incluida Gas natural, limiten sus compras a las cantidades mínimas contractuales (unos 7,5 bcm anuales de Gas Natural y unos 5,5 bcm anuales del conjunto de comercializadoras que recibirán el gas a través de Medgaz) y Sonatrach intentará vender todo el gas que pueda, a través de sus comercializadoras, siempre que su precio de venta no suponga un precio implícito en Almería inferior al que le paguen la comercializadoras en ese punto.
Por otra parte, Gas Natural estará muy interesada en que el precio de referencia sea su precio de compra en Tarifa, única forma de evitar pérdidas en la venta de una cantidad de gas tan elevada, pero esta política le llevaría, probablemente, a perder una parte relevante del mercado en favor de otras comercializadoras que tengan una proporción inferior de gas argelino en su cesta de aprovisionamientos.
El resto de las comercializadoras que compran gas a Sonatrach estarán también interesadas en que la referencia de precio sea la misma, y las que no compran gas en Argelia se estarán frotando las manos porque tendrán la oportunidad de ganar cuota de mercado con unos márgenes muy suculentos.
La competencia será especialmente dura entre las empresas que aprovisionan de gas a los ciclos combinados de su propiedad, dada la escasa ocupación media que tendrán en los próximos años, por lo que para ellas disponer de gas que en su mayor parte, o en la totalidad, tenga un precio de compra inferior al argelino podría suponer la posibilidad de que sus ciclos tengan una ocupación sensiblemente mayor. También en este aspecto Gas Natural tiene las peores bazas, porque su capacidad de generación tiene mayor proporción de ciclos combinados que su competencia.
La entrada en operación de Medgaz, unida a los elevados precios del gas argelino contratado a largo plazo supondrá un cambio estructural del mercado español de gas y el Gobierno debe actuar para que no suponga un incremento de precio para los consumidores de gas que reste competitividad a nuestra economía.
La llegada de gas a través de Medgaz podría suponer, además, algunas complicaciones técnicas adicionales, si en días concretos las peticiones totales de entrada de gas por el sur fueran muy superiores a la demanda en esa zona, ya que el sistema gasista español no se diseñó teniendo en cuenta que todo el gas que entre por Almería tuviera como destino el mercado español.
La única manera de paliar los problemas que supondrá el aumento de la proporción de gas que llegará a España por gasoducto, procedente de Argelia y a un precio más elevado que el de los mercados próximos, será la implantación de un mercado secundario de gas en España que funcione con precios transparentes.
Ya existe un mercado secundario que funciona con bastante liquidez desde hace años, pero que tiene el grave inconveniente de que sus precios no son públicos, por lo que el Ministerio debería implantar una normativa que garantizara el funcionamiento transparente del mismo. Una forma eficaz para conseguirlo sería obligar a los dos grupos incumbentes (Gas Natural como comercializador y Sonatrach como suministrador) a que completaran cada día, a partes iguales, la oferta y la demanda de gas en ese mercado hasta que haya al menos gas ofrecido y también gas demandado en una cuantía no inferior al 10% de la demanda total de gas prevista para ese día por el GTS, con unas diferencias entre los precios a los que cada empresa ofrezca y demande el gas que no superen el 1% del precio del gas ofrecido por esa misma empresa (o 0,02 céntimos de euro por kWh, cuando aquel valor sea inferior) Si esta norma se pusiera, es seguro que ambos incumbentes sólo tendrían que complementar la oferta y la demanda durante unos pocos días, ya que la cantidad de gas comercializada cada día en el mercado secundario, sin precio declarado, es desde hace tiempo muy superior.