Ayer 23 de julio de 2007, por enésima vez una importante ciudad española registró un corte de electricidad de larga duración y que afectó a centenares de miles de clientes (abonados según las distribuidoras) y con certeza a un par de millones de ciudadanos.
Con gran rapidez y diligencia centenares de guardias regularon los cruces que se habían quedado sin semáforos útiles ¿estaban avisados sus mandos de que algo así podía ocurrir? Al anochecer, todavía había bastantes semáforos sin servicio, pero no seguidos sino escalonados, y en esos cruces siempre había un guardia regulando eficazmente el tráfico (algunos de ellos sin señales luminosas, con el consiguiente riesgo para ellos por falta de visibilidad)
Antes les había tocado el turno en varias ocasiones a Madrid, Sevilla y a la propia Barcelona, por no hablar de la multitud de incidentes en zonas costeras que afectan a un número muy inferior de ciudadanos.
Todo apunta a que el origen real de los cortes es la insuficiente inversión de las filiales de distribución de todas las eléctricas: La causa última es que, aunque la actividad de distribución de electricidad tiene en su conjunto una retribución más que generosa, el sistema de retribución de las nuevas inversiones tiene algunos fallos que hacen que determinadas inversiones individuales no sean rentables para la empresa que debería hacerlas. En particular esto es así cuando la inversión debe atender aumentos de consumo que no aportan nuevos clientes o aumentos de la potencia contratada de los clientes existentes.
Además, si hay sobrecarga en una red la primera consecuencia es una caída de tensión, de hasta 10 o 15 voltios que no impide que la mayoría de los aparatos eléctricos funcionen aunque al consumidor se le factura más consumo del realizado (exactamente en la misma proporción que baja la tensión ya que el contador lo que mide es intensidad y no energía) con el resultado de un suculento beneficio adicional para la distribuidora.
Tradicionalmente el ministro responsable de la energía es catalán. En la actualidad son también catalanes el Secretario General correspondiente y la Presidenta de la CNE, todos ellos residentes en Barcelona durante décadas. Y Montilla, que en su etapa de ministro no hizo nada para evitar que esto pudiera ocurrir, ahora exige que el problema de Barcelona se solucione de forma inmediata.
Aunque es evidente que en este aspecto Barcelona es tratada de forma similar a Madrid o a Sevilla ¿podría alguien pensar que estas personas quieren tan poco a su ciudad como para no preocuparse de que tenga unas infraestructuras razonables?
¿O quizás el lobby eléctrico es tan potente que se permite echar un pulso al Gobierno para que en la próxima revisión de las tarifas eléctricas se acepte un aumento claramente por encima del compromiso que el presidente Rodríguez Zapatero adquirió con los españoles en el Parlamento? El tiempo nos dará la respuesta.
En este cuaderno iré poniendo notas sobre los temas que me gustan o que me preocupan. Por deformación profesional abundarán los temas sobre economía en general y sobre energía y empresas en particular, pero también saldrán temas políticos y sociales y recetas de cocina sencillas y sanas. Son bienvenidos los comentarios, incluso aunque no sean discrepantes, sólo pido educación y respeto para las opiniones de los demás.
martes, 24 de julio de 2007
lunes, 2 de abril de 2007
El precio del gas argelino
El ministro argelino de energía y minas ha anunciado el aumento del precio del gas en 1 $USA por millón de BTU (el millón de BTU es la unidad en que se fijan los precios internacionales del gas y equivale a 293,2 kWh) lo que supone un aumento del 15% sobre el precio actual.
Dice el Ministerio que el aumento sólo afecta a Gas Natural, de donde se podría deducir que no afectará a los consumidores que contraten con otros suministradores, pero el gas afectado es el 30% del gas consumido en España y serán consumidores españoles los que paguen los 150 millones de dólares anuales que Argelia recibirá de forma inmediata con este aumento.
Los argelinos son negociadores muy duros y pacientes, cuyo objetivo es maximizar los ingresos a largo plazo que obtienen por el gas, y la experiencia demuestra que suelen conseguir sus objetivos casi al 100%.
En este caso su estrategia ha debido ser, poco más o menos, la siguiente:
Negociación política, durante 6 años, para obtener el permiso de un gasoducto directo entre Argelia y España (llamado Medgaz) con una capacidad equivalente a la de los contratos que ahora renegocia Gas Natural para el gas que llega a través de Marruecos.
Para evitar el rechazo inicial Sonatrach planteó el proyecto como un gasoducto internacional, en el que no menos del 75% del gas iría a Francia y otros países europeos y el resto se vendería en España. La cantidad de gas con destino a otros países fue reduciéndose hasta desaparecer ya que, finalmente, el Gobierno aceptó que toda la capacidad se destine al mercado español.
Argelia consiguió, con Montilla como ministro, el permiso con unas condiciones que hacen que los consumidores españoles paguen todas las inversiones necesarias en España para que el gas llegue desde Almería al resto del sistema gasista.
Ahora Argelia está negociando con el Ministerio el permiso para que Sonatrach (que tiene en Argelia el monopolio del transporte y comercialización del gas) pueda comercializar gas en España sin estar obligada a la reciprocidad que la legislación española prevé, según la cual las empresas españolas tendrían que estar autorizadas a comercializar gas en Argelia.
Los distintos socios de Medgaz han firmado contratos con precios secretos pero que, probablemente, son superiores a los actuales de Gas Natural, aunque con la garantía de que, en su momento, serán iguales o inferiores.
No deben ser baratos los precios de Sonatrach, ya que las dos multinacionales más importantes del proyecto (BP y Total) se han retirado del mismo al no llegar a un acuerdo al respecto.
El anuncio de la subida del gas que llega por Marruecos, lo ha hecho el ministro, no Sonatrach, coincidiendo con el cambio de postura política del Gobierno respecto al Sahara y justo el día antes de la visita oficial de los Reyes a Argelia.
Dice el Ministerio que el aumento sólo afecta a Gas Natural, de donde se podría deducir que no afectará a los consumidores que contraten con otros suministradores, pero el gas afectado es el 30% del gas consumido en España y serán consumidores españoles los que paguen los 150 millones de dólares anuales que Argelia recibirá de forma inmediata con este aumento.
Los argelinos son negociadores muy duros y pacientes, cuyo objetivo es maximizar los ingresos a largo plazo que obtienen por el gas, y la experiencia demuestra que suelen conseguir sus objetivos casi al 100%.
En este caso su estrategia ha debido ser, poco más o menos, la siguiente:
Negociación política, durante 6 años, para obtener el permiso de un gasoducto directo entre Argelia y España (llamado Medgaz) con una capacidad equivalente a la de los contratos que ahora renegocia Gas Natural para el gas que llega a través de Marruecos.
Para evitar el rechazo inicial Sonatrach planteó el proyecto como un gasoducto internacional, en el que no menos del 75% del gas iría a Francia y otros países europeos y el resto se vendería en España. La cantidad de gas con destino a otros países fue reduciéndose hasta desaparecer ya que, finalmente, el Gobierno aceptó que toda la capacidad se destine al mercado español.
Argelia consiguió, con Montilla como ministro, el permiso con unas condiciones que hacen que los consumidores españoles paguen todas las inversiones necesarias en España para que el gas llegue desde Almería al resto del sistema gasista.
Ahora Argelia está negociando con el Ministerio el permiso para que Sonatrach (que tiene en Argelia el monopolio del transporte y comercialización del gas) pueda comercializar gas en España sin estar obligada a la reciprocidad que la legislación española prevé, según la cual las empresas españolas tendrían que estar autorizadas a comercializar gas en Argelia.
Los distintos socios de Medgaz han firmado contratos con precios secretos pero que, probablemente, son superiores a los actuales de Gas Natural, aunque con la garantía de que, en su momento, serán iguales o inferiores.
No deben ser baratos los precios de Sonatrach, ya que las dos multinacionales más importantes del proyecto (BP y Total) se han retirado del mismo al no llegar a un acuerdo al respecto.
El anuncio de la subida del gas que llega por Marruecos, lo ha hecho el ministro, no Sonatrach, coincidiendo con el cambio de postura política del Gobierno respecto al Sahara y justo el día antes de la visita oficial de los Reyes a Argelia.
Gas Natural, que tantos favores debe al Gobierno, aceptará la subida que, inmediatamente, será repercutida en sus precios, subida a la que se apuntarán los demás operadores. Los consumidores de gas pagaremos, cuando Medgaz entre en operación, unos 400 M€ más al año, de los que 240 irán a Argelia (los 120 aumentados a Gas Natural y los 120 que ya había subido a los socios de Medgaz) 100 a Gas Natural y los 60 restantes al resto de los operadores.
Los precios del gas pagados en España serán más altos que los equivalentes en el Reino Unido, Holanda y Bélgica, que este invierno están pagando precios entre un 50 y un 70% más baratos, a los que pronto se unirán los industriales alemanes.
Argelia, cuando entre en operación Medgaz, volverá a acercarse, desde el 40% actual, a la cuota máxima que la legislación vigente prevé para aprovisionamientos desde un mismo país (60%) con lo que podrá manejar a su antojo los precios de un mercado supuestamente liberalizado, en el que los consumidores, excepto los muy pequeños, perderán el próximo año la protección que para ellos suponía la existencia de tarifas reguladas.
Los precios del gas pagados en España serán más altos que los equivalentes en el Reino Unido, Holanda y Bélgica, que este invierno están pagando precios entre un 50 y un 70% más baratos, a los que pronto se unirán los industriales alemanes.
Argelia, cuando entre en operación Medgaz, volverá a acercarse, desde el 40% actual, a la cuota máxima que la legislación vigente prevé para aprovisionamientos desde un mismo país (60%) con lo que podrá manejar a su antojo los precios de un mercado supuestamente liberalizado, en el que los consumidores, excepto los muy pequeños, perderán el próximo año la protección que para ellos suponía la existencia de tarifas reguladas.
viernes, 12 de enero de 2007
Unión Europea y cambio climático
La Comisión ha presentado una propuesta para que la UE combata el cambio climático.
Los objetivos son muy ambiciosos: reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (respecto a las de 1990) del 30% para el conjunto de los países industrializados en 2020 y del 50% para el conjunto mundial en 2050 (lo que supondría entre el 60 y el 80% para los países industrializados)
La propia Comisión considera que si su propuesta se lleva a cabo, para lo que será necesario un acuerdo internacional muy amplio, supondrá una nueva revolución industrial. en todo caso la UE se compromete a una reducción del 20% para 2020 incluso en ausencia de acuerdo internacional.
Los objetivos a conseguir son múltiples, pero los más importantes son el aumento de la eficiencia energética en todos los campos (procesos industriales, transporte y consumos residenciales de calefacción y de refrigeración) y el desarrollo de las energías renovables.
Además la Comisión considera que es necesario que los mercados energéticos tengan una competencia real y no aparente como ocurre en la actualidad. para ello propone algunos cambios que afectarán tanto a las empresas integradas que incluyen las redes de transporte y distribución entre sus activos como a los reguladores nacionales en los aspectos en que sus decisiones impidan el comercio de energía entre unos paises y otros.
En cuanto a los gobiernos, si la propuesta triunfa, se encontrarán con que los objetivos de reducción de emisiones, de mejora de eficiencia y de penetración de las energías renovables serán de cumplimiento obligatorio.
Los consumidores tendremos mercados de energía más competitivos, con mayor calidad y seguridad de suministro. Los precios subirán porque se empleará la fiscalidad para inducir el ahorro de energía.
Menor consumo a mayor precio, esperemos que la factura total no sea muy diferente.
Las grandes empresas energéticas han iniciado la protesta porque les aprieta el zapato y los demás ganaremos.
Hacía tiempo que la UE no abordaba un tema tan importante a corto, medio y largo plazo y, por fortuna, el Gobierno de España lo apoya.
Ojalá el proyecto no sea descafeinado tras el lobby de las grandes empresas energéticas que no ha hecho más que empezar.
Los objetivos son muy ambiciosos: reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (respecto a las de 1990) del 30% para el conjunto de los países industrializados en 2020 y del 50% para el conjunto mundial en 2050 (lo que supondría entre el 60 y el 80% para los países industrializados)
La propia Comisión considera que si su propuesta se lleva a cabo, para lo que será necesario un acuerdo internacional muy amplio, supondrá una nueva revolución industrial. en todo caso la UE se compromete a una reducción del 20% para 2020 incluso en ausencia de acuerdo internacional.
Los objetivos a conseguir son múltiples, pero los más importantes son el aumento de la eficiencia energética en todos los campos (procesos industriales, transporte y consumos residenciales de calefacción y de refrigeración) y el desarrollo de las energías renovables.
Además la Comisión considera que es necesario que los mercados energéticos tengan una competencia real y no aparente como ocurre en la actualidad. para ello propone algunos cambios que afectarán tanto a las empresas integradas que incluyen las redes de transporte y distribución entre sus activos como a los reguladores nacionales en los aspectos en que sus decisiones impidan el comercio de energía entre unos paises y otros.
En cuanto a los gobiernos, si la propuesta triunfa, se encontrarán con que los objetivos de reducción de emisiones, de mejora de eficiencia y de penetración de las energías renovables serán de cumplimiento obligatorio.
Los consumidores tendremos mercados de energía más competitivos, con mayor calidad y seguridad de suministro. Los precios subirán porque se empleará la fiscalidad para inducir el ahorro de energía.
Menor consumo a mayor precio, esperemos que la factura total no sea muy diferente.
Las grandes empresas energéticas han iniciado la protesta porque les aprieta el zapato y los demás ganaremos.
Hacía tiempo que la UE no abordaba un tema tan importante a corto, medio y largo plazo y, por fortuna, el Gobierno de España lo apoya.
Ojalá el proyecto no sea descafeinado tras el lobby de las grandes empresas energéticas que no ha hecho más que empezar.
sábado, 25 de febrero de 2006
OPA de E.on sobre Endesa, accionistas consumidores y competencia
E.on sorprendió el 20 de febrero a la sociedad española, empezando por el Presidente del Gobierno, con una puja en la OPA por Endesa que supone un aumento muy relevante del precio y en efectivo.
¿Quienes ganan en el envite? Sin duda alguna los accionistas de Endesa y su equipo directivo, así como los consultores y bancos de inversión involucrados, y, con interrogantes, los consumidores de gas y de electricidad, la competencia en estos sectores y los accionistas de E.on
¿Quienes pierden? con seguridad los accionistas de Gas Natural y su equipo directivo, el Gobierno de España y el de la Generalidad de Cataluña y que decir de los organismos “independientes” (CNE, CNMV y Tribunal de Competencia) y, con interrogantes, la competencia en ambos sectores, los accionistas de las empresas energéticas reguladas y los de E.on.
Las dudas sobre los que pueden ganar o perder dependen de la actitud que tenga el Gobierno en la regulación futura de los sectores energéticos.
Del aviso dado ayer por el Presidente del Gobierno al Consejero Delegado de E.on cabe deducir que si E.on se hace con Endesa (¿sólo si E.on se hace con Endesa?) la regulación será más estricta y permitirá menos beneficios (tarifas menos generosas con los distribuidores de gas y electricidad y mayores exigencias de calidad) Esta hipótesis sería sin duda beneficiosa para los consumidores y mala para las cuentas de resultados de todas las empresas reguladas.
Un aspecto poco destacado hasta ahora en los medios de comunicación es el aumento de competencia que cabe esperar en el sector gasista español como consecuencia de esta operación: Eo.n es mucho más fuerte en gas que en electricidad (en 2005 ha vendido 925 TWh de gas natural, 2,5 veces la demanda española del mismo año). Gas Natural debería prepararse para una dura competencia en España con un operador con el que las relaciones tardarán en recomponerse, más fuerte económicamente y con una escasa cuota de mercado en el país, lo que le podría inducir a una política de precios más agresiva .
¿Tendremos que agradecer a una empresa alemana que sea la promotora de que el Gobierno se ponga a trabajar para proteger a los consumidores de los sectores regulados (actividad siempre postergada por los distintos gobiernos que se han dejado convencer sistemáticamente por los lobbies eléctrico y gasista) y también que sea la que introduzca en ellos la sana competencia, tantas veces anunciada en falso y que tanta falta hace?
¿Quienes ganan en el envite? Sin duda alguna los accionistas de Endesa y su equipo directivo, así como los consultores y bancos de inversión involucrados, y, con interrogantes, los consumidores de gas y de electricidad, la competencia en estos sectores y los accionistas de E.on
¿Quienes pierden? con seguridad los accionistas de Gas Natural y su equipo directivo, el Gobierno de España y el de la Generalidad de Cataluña y que decir de los organismos “independientes” (CNE, CNMV y Tribunal de Competencia) y, con interrogantes, la competencia en ambos sectores, los accionistas de las empresas energéticas reguladas y los de E.on.
Las dudas sobre los que pueden ganar o perder dependen de la actitud que tenga el Gobierno en la regulación futura de los sectores energéticos.
Del aviso dado ayer por el Presidente del Gobierno al Consejero Delegado de E.on cabe deducir que si E.on se hace con Endesa (¿sólo si E.on se hace con Endesa?) la regulación será más estricta y permitirá menos beneficios (tarifas menos generosas con los distribuidores de gas y electricidad y mayores exigencias de calidad) Esta hipótesis sería sin duda beneficiosa para los consumidores y mala para las cuentas de resultados de todas las empresas reguladas.
Un aspecto poco destacado hasta ahora en los medios de comunicación es el aumento de competencia que cabe esperar en el sector gasista español como consecuencia de esta operación: Eo.n es mucho más fuerte en gas que en electricidad (en 2005 ha vendido 925 TWh de gas natural, 2,5 veces la demanda española del mismo año). Gas Natural debería prepararse para una dura competencia en España con un operador con el que las relaciones tardarán en recomponerse, más fuerte económicamente y con una escasa cuota de mercado en el país, lo que le podría inducir a una política de precios más agresiva .
¿Tendremos que agradecer a una empresa alemana que sea la promotora de que el Gobierno se ponga a trabajar para proteger a los consumidores de los sectores regulados (actividad siempre postergada por los distintos gobiernos que se han dejado convencer sistemáticamente por los lobbies eléctrico y gasista) y también que sea la que introduzca en ellos la sana competencia, tantas veces anunciada en falso y que tanta falta hace?
viernes, 10 de febrero de 2006
Los tibios en las dictaduras y en las democracias, artículo de Manuel Jiménez de Parga
Reproduzco a continuación, integramente, el artículo de Manuel Jiménez de Parga "Los tibios en las dictaduras y en las democracias" publicado en la tercera de ABC el 10 de febrero de 2006
ESCRIBE el apóstol San Juan al obispo de Laodicea: «Sé de tus obras: que ni eres frío ni caliente: ojalá fueses frío o caliente. Mas porque eres tibio, que ni eres frío ni caliente, te comenzaré a vomitar de mi boca» (Apocalipsis, cap. III).
A pesar de esta durísima condena, los tibios han seguido proliferando en la civilización cristiana, tanto en las dictaduras, frecuentes por desgracia en nuestro mundo, como en las democracias. Sin una abundancia de tibios no se entiende la duración de los regímenes de sumisión; por otra parte, los tibios facilitan la continuidad entre las mayorías de signo distinto en los regímenes de libertad.
Sólo resaltaré aquí una parte del artículo que me parece fundamental:
[ ...los tibios han seguido proliferando en la civilización cristiana, tanto en las dictaduras, frecuentes por desgracia en nuestro mundo, como en las democracias. Sin una abundancia de tibios no se entiende la duración de los regímenes de sumisión; por otra parte, los tibios facilitan la continuidad entre las mayorías de signo distinto en los regímenes de libertad.
Por esta última función, en los sistemas democráticos, los conformistas han sido destacados, elogiados incluso, por algunos teóricos de la buena política. Se asegura que el conformismo es un factor poderoso de uniformidad social. Gracias al conformismo dominante en las sociedades modernas, los comportamientos de los gobernados son homogéneos y hay poco espacio para las originalidades y los caprichos individuales.Pero no hay que olvidar que el conformismo fue el mejor sostén de las peores tiranías. Ahí está, entre nuestros recuerdos, lo que ocurrió en Alemania durante el nacionalsocialismo.]
Y añadir que toda esta reflexión escrita sobre los sistemas políticos, sean democracias o dictaduras, también es aplicable en la actualidad a otros aspectos de nuestra sociedad: grupos de amigos, asociaciones, familias y, con especial incidencia en el apartamiento de los discrepantes, empresas.
Por esta última función, en los sistemas democráticos, los conformistas han sido destacados, elogiados incluso, por algunos teóricos de la buena política. Se asegura que el conformismo es un factor poderoso de uniformidad social. Gracias al conformismo dominante en las sociedades modernas, los comportamientos de los gobernados son homogéneos y hay poco espacio para las originalidades y los caprichos individuales.Pero no hay que olvidar que el conformismo fue el mejor sostén de las peores tiranías. Ahí está, entre nuestros recuerdos, lo que ocurrió en Alemania durante el nacionalsocialismo.]
Y añadir que toda esta reflexión escrita sobre los sistemas políticos, sean democracias o dictaduras, también es aplicable en la actualidad a otros aspectos de nuestra sociedad: grupos de amigos, asociaciones, familias y, con especial incidencia en el apartamiento de los discrepantes, empresas.
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Los tibios en las dictaduras y en las democracias Por MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA
ESCRIBE el apóstol San Juan al obispo de Laodicea: «Sé de tus obras: que ni eres frío ni caliente: ojalá fueses frío o caliente. Mas porque eres tibio, que ni eres frío ni caliente, te comenzaré a vomitar de mi boca» (Apocalipsis, cap. III).
A pesar de esta durísima condena, los tibios han seguido proliferando en la civilización cristiana, tanto en las dictaduras, frecuentes por desgracia en nuestro mundo, como en las democracias. Sin una abundancia de tibios no se entiende la duración de los regímenes de sumisión; por otra parte, los tibios facilitan la continuidad entre las mayorías de signo distinto en los regímenes de libertad.
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Por esta última función, en los sistemas democráticos, los conformistas han sido destacados, elogiados incluso, por algunos teóricos de la buena política. Se asegura que el conformismo es un factor poderoso de uniformidad social. Gracias al conformismo dominante en las sociedades modernas, los comportamientos de los gobernados son homogéneos y hay poco espacio para las originalidades y los caprichos individuales.
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Pero no hay que olvidar que el conformismo fue el mejor sostén de las peores tiranías. Ahí está, entre nuestros recuerdos, lo que ocurrió en Alemania durante el nacionalsocialismo. Cuando inicié mis estudios en Heidelberg, allá por el año 1952, me di cuenta de que un alto porcentaje de los alemanes ni habían sido fieles entusiastas de Hitler ni tampoco enemigos de la dictadura. Colaboraron al mantenimiento del III Reich con sus actitudes tibias: ni a favor ni en contra; ni frío ni calor.
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Luego, en París, experimenté algo parecido con los franceses que eran considerados «colaboracionistas» por haberse sometido al gobierno pronazi que presidió el mariscal Pétain, cuya sede estuvo en la ciudad de Vichy. Fueron la encarnación de los tibios de aquel momento. Un número extraordinariamente elevado. En la resistencia militaron pocos franceses, sin que debamos admitir la versión propagandística que ha pretendido encubrir lo allí sucedido entre el 17 de junio de 1940 y el verano de 1944.
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Se me dirá -y la objeción está bien fundada- que no fue lo mismo la tibieza en el régimen nazi que en la Francia ocupada. Los atentados a los derechos humanos registraron diversa intensidad y fueron más graves en una situación y en la otra. Sin embargo, lo difícil es marcar la línea que el tibio no debe atravesar: desde el conformismo se puede considerar aceptable que los poderes establecidos se extralimiten. ¿Cuánto? ¿Cuándo?
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El juez Abe Fortas, del Tribunal Supremo de Estados Unidos, admite las dificultades que entraña oponerse al cumplimiento de las leyes que la mayoría ha aprobado. Pero en sus consideraciones sobre la desobediencia cívica introduce estas reflexiones: «Si yo hubiese vivido en Alemania en la época de Hitler, abrigo la esperanza de que habría rehusado llevar un brazalete, de gritar «Heil Hitler» y de ayudar al genocidio... Si yo hubiese sido un negro que habitara en Birmingham, en Little Rock o en Plaquemines Parish en Luisiana, tengo la esperanza de que habría desobedecido las leyes del Estado que me prohibían entrar en la sala de espera de las estaciones de ferrocarril reservada solamente a los blancos ... Yo me hago la ilusión de que habría tenido el coraje de desobedecer, aunque las normas de segregación hayan sido tenidas por legales hasta que fueron declaradas inconstitucionales».
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Evidentemente, los héroes para el juez Abe Fortas fueron Martin Luther King, con su predicación contra las leyes segregacionistas del hombre blanco, y el Mahatma Gandhi, con las movilizaciones a favor de la independencia de la India. Ni Martin Luther King ni Gandhi fueron tibios. Convocaron a la desobediencia cívica, si bien en supuestos distintos y con unos propósitos diferentes.
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Porque Martin Luther King no se alzó contra la democracia norteamericana, a la que reconoció sus virtudes, sino contra unas leyes concretas que menospreciaban a un sector de la población, o sea los hombres y mujeres de raza negra. Gandhi, en cambio, combatió el colonialismo británico en su conjunto, una forma injusta de relacionarse los pueblos.
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Quiero subrayar con esta distinción que la desobediencia cívica tiene encaje en un sistema democrático. El Estado de Derecho puede ampararla.
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Una cierta inquietud entre los constitucionalistas produjo la reforma de la Ley Fundamental de la República Federal Alemana, de 24 de junio de 1968, por la que se acogió en el Ordenamiento el siguiente precepto: «Todos los alemanes tienen el derecho de resistir contra quien emprenda la destrucción de este orden (el liberal y democrático), cuando no exista otro remedio». Es la moderna consagración constitucional del derecho de resistencia, con su modalidad de desobediencia cívica, olvidado en la mayoría de los textos vigentes.
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Los historiadores del derecho español recuerdan la consigna «obedézcase, pero no se cumpla» que, a partir de las Cortes de Burgos de 1379 y de las de Briviesca de 1387, así como de una Pragmática de Enrique III de 1397, se generalizó en Castilla. Las disposiciones de gobierno contrarias a Derecho deben obedecerse, pero no cumplirse. La obediencia implica acatamiento respetuoso a la voluntad del rey, pero el no cumplimiento es una suspensión de la aplicación de la ley hasta que el monarca, informado del hecho, resuelva en definitiva. Diversas leyes castellanas incluidas en la Nueva Recopilación de 1567 reconocían este derecho.
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Los historiadores extranjeros no atienden, por lo general, a los antecedentes españoles y señalan, como primeros documentos en los que se incluye el derecho de resistencia, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, de 4 de julio de 1776, la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada por la Asamblea Constituyente de la Francia revolucionaria el 26 de agosto de 1789 y, finalmente, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, formulada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
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No vale la pena entrar ahora en la polémica entre los historiadores. Lo que quiero destacar aquí es que no eran tibios los impulsores de esos movimientos de rebeldía, acatando las leyes pero no cumpliéndolas. Y hay que tener presente que han sido ellos, los desobedientes, quienes en ciertos momentos han hecho avanzar la historia.Personalmente, he respetado siempre a cualquier adversario que haya sostenido con firmeza ideas contrarias a las mías, mientras que no me merecen consideración los tibios, ni frío ni caliente. No se me olvidan las palabras del Apocalipsis. Los españoles de mi generación sabemos, además, que los tibios apoyan las dictaduras y que los tibios paralizan las democracias.
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