Transcurrido un número suficiente de meses con la planta en funcionamiento (dos meses largos de invierno y la totalidad de primavera y verano) en los que diariamente había recogido toda la información relevante de generación, autoconsumo, vertido a la red, y también de la evolución de los consumos de gas natural y electricidad de mi vivienda, analicé la conveniencia de ampliar la capacidad de mi instalación teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
- La ampliación máxima de la capacidad que yo podía hacer sin tener que poner un nuevo inversor era de 6 paneles de 0,46 kW de potencia nominal unitaria, lo que me llevaría a disponer de una potencia nominal total de 7,36 kW que, dada la orientación de mi tejado Este Oeste, supone en realidad la disposición de una capacidad máxima de generación, en días soleados, de 5,15 kW que efectivamente la experiencia confirma.
- La ampliación no me permitía acceder a ninguna ayuda económica adicional, porque tampoco la habría tenido aunque hubiera instalado esa capacidad total desde el principio.
- La disponibilidad de 5 kW de potencia durante bastantes horas, me ha decidido a instalar dos splits más de bomba de calor en las dos habitaciones más frescas de mi vivienda, con lo que el próximo invierno reduciré aún más el consumo de gas natural.
Desde febrero de este año está operativa la ampliación comentada y estoy satisfecho de haberla hecho. En la declaración de IRPF del ejercicio 2023 ya me he deducido las ayudas previstas y me ha resultado fácil hacerlo, en octubre espero pagar el IBI con la reducción ofrecida por mi Ayuntamiento y, quizás para esas mismas fechas, podría recibir la ayuda correspondiente a los fondos europeos que en la fase final gestiona la Comunidad Autónoma, pero la llave de enviar los fondos a la Comunidad la tiene el Gobierno, que parece castigar con su retraso a los ciudadanos de las comunidades gobernadas por el PP.
No considero llegado el momento, todavía, de poner alguna batería, para eliminar casi totalmente el consumo de gas natural y recurrir a la toma de electricidad de la red en muy escasas ocasiones. Para que esta opción me parezca atractiva, será necesario que la fabricación de baterías mejore de forma relevante la calidad (tanto en lo que se refiere a la contaminación en los procesos de fabricación y de retirada al final de su vida útil, como al aumento de su capacidad y a la mejora de la seguridad) y también que bajen sus costes unitarios de forma relevante.
Tampoco es mi intención desconectarme de las redes de gas y electricidad, sobre todo en lo que se refiere a la electricidad, dado que creo que la generación distribuida mejorará mucho la robustez de las redes públicas de distribución, sobre todo si las autoridades promueven de verdad que los generadores domésticos puedan vender sus excedentes a precios de mercado sin tener que montar una empresa para ello.